{NARRA NIALL}
¡Era un gilipollas! ¿De verdad acababa de perder a la mujer de mi vida? Ella ni siquiera sabía que la quería. ¿Que iba a hacer? No podía actuar como si nada hubiese pasado, había besado a su prima. Pero no había sido mi culpa. Ella me había besado a mí y yo simplemente me dejé. ¿Qué podía hacer? Tampoco tenía nada serio con Catherine, y apartar a Taylor sería demasiado mal educado por mi parte. Aunque ella tampoco se había portado como debería. Salí del baño unos minutos después que Catherine y anduve hasta la sala de juegos. Una vez allí, pasé a su lado y la miré. Me miró. Pero rápidamente agachó la cabeza, y yo la mía. Quería acercarme, pero temía que me rechazara de nuevo. Por lo que había dicho, no quería escucharme, y no iba a obligarla a hacerlo. Quizás unas horas después.
Zayn se acercó a mí y me miró extrañado.
- Eh, escuchado algunos gritos. ¿Qué ha pasado?
- Nada, déjalo.
Quise irme, pero la mano de Zayn se posó sobre mi hombro y me detuvo.
- Niall, te conozco, estás triste. Y esos gritos... parecían de Catherine. Venga, cuéntamelo.
Suspiré. Le conduje hasta uno de los sofás dobles que teníamos en la sala y cerré los ojos, con la cabeza apoyada sobre el respaldo. Sentía que las lágrimas iban a salir, pero no podía permitírmelo. Así que comencé a hablar. No sin antes señalar a Taylor.
- ¿Taylor? ¿Qué pasa con ella? - preguntó frunciendo el ceño.
- Me besó.
- ¿En serio? - Zayn había abierto los ojos como platos.
Asentí y agaché la cabeza. Me pasé las manos por la cara y suspiré de nuevo.
- Pero yo no quería. A ver, yo a ella no la besé, no se lo devolví; aunque... - aparté la vista - tampoco me separé.
- ¿Catherine os vio?
- Al parecer sí. Yo no lo sabía, pero oí que se había encerrado en el baño. Pensé que le habría pasado otra cosa, pero nada más abrir la puerta me empezó a gritar. Fue realmente horrible. Sentí que la había engañado.
- Pero vosotros no teníais nada.
- Lo sé. Ya, ya lo sé. Pero... es que me quiere, Zayn. Me lo ha dicho. Quería empezar algo serio conmigo, y yo he sido tan tonto que me he dejado besar por otra. Y no por otra cualquiera, ¡por su prima! ¡Por Taylor! ¡Que no la puede ni ver delante! Me siento una mierda.
- Eh, tranquilo, no digas eso. No sabes cómo me alegro de que ella quisiera empezar algo contigo. Puedo encargarme de esto.
- ¿En serio?
- Claro - sonrió y alzó las cejas - Si ella ve que la dejas ir, ella se acercará más.
- ¿Estás seguro? Yo no lo veo muy claro.
- Es física aplicada a las mujeres.
Eso me hizo reír. Me quedé pensativo y Zayn siguió hablando.
- Acércate más a Demi. Tontea con ella. Sé que os lleváis muy bien. Si Catherine ve que realmente te va a perder, intentará que no sea así. Pero no puedes caer a la primera. Tienes que hacerte el difícil, si no no funcionará.
- Está bien, lo intentaré. Además, Demi es bastante mona.
Zayn sonrió y se acercó a mi oreja, comenzando a susurrar.
- Entre tú y yo. Si no estuviese con Perrie, porque realmente la quiero mucho, iría a por Demi.
- Tú irías a por muchas.
- ¡Que te lo digo en serio! Es simpática, divertida, agradable, mona y tiene un cuerpazo - sonreí y él me señaló - Como se te escape algo de esto delante de Perrie la tenemos.
- Tranquilo, sé guardar un secreto.
- Entonces... ¿me harás caso?
- Que sí.
- Suerte.
Me guiñó un ojo y se alejó. Vi cómo iba al lado de Perrie, y comenzaron las carantoñas. La imagen de Catherine se me vino a la cabeza. La miré. Tenía una belleza natural, no le hacía falta una ropa elegante y maquillaje. Con un pijama y sin peinar estaría igual de hermosa. ¡Nialler, no! Debía olvidarme de ella por muy duro que fuese. Al menos de momento. Concentrarme en Demi. Pero... tenía un pequeño problema con el que Zayn no había contado. Demi llevaba atrayéndome mucho tiempo. ¿Y si terminaba enamorándome de ella? Nunca había estado enamorado de dos chicas a la vez, no sería capaz de llevarlo. No podría tomar una decisión. Pero tenía que dejar de pensar en eso. Puse mis ojos en Demi y me acerqué a ella por la espalda. Le puse las manos sobre los ojos y ella adivinó al momento quién era. Me conocía demasiado bien.
{NARRA CATHERINE}
En cuanto llegué a la sala de juegos, Cher se acercó a mí, preocupada.
- Cielo, he oído los gritos. Creo que se han oído hasta al otro lado del país. Por dios, ¿qué ha pasado?
- Taylor.
- Espera... no. ¿De verdad? ¿Ha pasado?
- Le ha besado - las lágrimas volvieron a brotar, hablaba casi en susurros.
- Ven aquí.
Me abrazó y acarició mi pelo. Eso hizo que comenzara a llorar aún más. Abrí un poco los ojos y vi cómo Harry nos miraba. Pero prefirió no acercarse. Me separé de Cher y me sequé las lágrimas. En cualquier momento aparecería Niall y no quería que me viese así, débil. Tenía que mantenerme fuerte.
Cher comenzó a hablarme en susurros.
- ¿Pero ella a él o él a ella?
- No lo sé. Los vi en medio del beso. Aunque apostaría lo que fuese a que fue Taylor la que se le lanzó al cuello.
- Entonces Niall no tiene la culpa, ¿no?
- Pero se habría apartado.
- Cariño, él no sabía que le querías. ¿Qué iba a hacer el pobre?
Miré al suelo. Quizás tuviese razón. Me había pasado mucho.
- ¿Crees que debería pedirle perdón?
- Hombre, tanto como perdón... Pero dile que te pasaste con él, que podéis ser amigos sin problema. O volver a empezar de cero.
- ¿Pero eso no sería arrastrarme? Fue él el que besó a otra persona.
- A ver... Yo no es que esté de su parte, pero conozco a Niall. Es verdad que es un chico normal, le apasionan los cuerpazos, igual que a nosotras - sonrió, y yo con ella - , pero también es de los chicos más tiernos y comprensivos que he conocido. Yo creo que te quiere de verdad.
- Pero me hizo ilusiones, Cher. Y después de hacérmelas, se besa con Taylor. ¡Con Taylor! Es que si fuese con otra chica lo podría perdonar fácilmente, pero con ella no. Lo siento. No puedo hacerlo.
- Bueno... no importa. No pasa nada. Tómate tu tiempo. Pero piénsalo bien, ¿vale?
- Te lo prometo. Anda, ve con Harry, que lo tenemos preocupado.
Cher me dio un beso en la mejilla y se acercó a Harry. Justo en ese momento, Niall apareció por la puerta. Me miró y le miré. No sabía qué hacer. Simplemente me quedé quieta y seria, y a los pocos segundos agaché la cabeza. No tenía valor ni tan siquiera para mantenerle la mirada. Sus ojos tenían un poder sobrenatural, hacían que miles de circuítos en mi cerebro se activasen. Tenían algo realmente especial. Eso era lo que me enamoraba de él, el efecto que tenía sobre mí.
Vi cómo hablaba con Zayn. ¿Estarían hablando de mí? Me quedé allí sola, nadie parecía querer acercarse a mí. Quizás porque lo habían oído todo y no lo creían conveniente.
Después de hablar con Zayn, Niall se acercó a Demi. ¿Demi? O sea, acababa de besar a Taylor, ¿y ya iba a por una segundo sabiendo lo que yo sentía? ¿De verdad, Niall Horan? ¿En serio? Ya estaba decidido: no pensaba pedirle perdón. Es más, buscaría a alguien más, para olvidarme de él. Pensé en Anna. Hacía mucho que no la veía.
Salí de la sala y fui a la entrada del apartamento. Busqué su número en la agenda y la llamé.
- ¿Diga?
- ¡Hola, Anna!
- ¡Catherine! Cuánto tiempo.
- Verás, es que me gustaría quedar contigo.
- Por mí estupendo. ¿Hoy?
- Hm... un segundo.
Volví a la sala de juegos y fui a junto Harry.
- Harry, ¿te acuerdas de Anna?
- Anna... ¿tu amiga? ¿La del día que nos conocimos?
- ¡Esa misma! ¿Puede acercarse por aquí esta tarde?
- ¡Claro! Sin problema.
- ¡Gracias!
Salí corriendo de la sala.
- ¿Anna?
- ¿Sí?
- Apunta.
Le di la dirección de los chicos y le dije que viniese. Me preguntó si podía traer a una amiga que había hecho en el trabajo. Supuse que no habría problema, así que le dije que sí. Comenzaba el juego.
_____________________________________________________________________
¡Hola, hola, hola! Bueno. Como sabéis, empiezan las clases y no sé cuándo volveré a escribir. Quizás algún fin de semana, o quizás tenga que esperar hasta Navidades. No lo sé. El caso es, que este es como un capítulo "marcapáginas" (?). A partir de aquí, la historia dará un giro. No os diré de qué clase, ni a quién afectará. Pero os aseguro que os va a sorprender. ¡Hasta el próximo capítulo! :)
I want you back, baby.
domingo, 16 de septiembre de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
Capítulo 13
{NARRA CATHERINE}
Llegamos arriba y los chicos nos esperaban con la mesa colocada en la sala de juegos.
Llegamos arriba y los chicos nos esperaban con la mesa colocada en la sala de juegos.
- ¡Wow! Bonito apartamento - comenté.
- ¿No habías venido nunca? - dijo Taylor mirándome mal.
Pues no, maldita entrometida.
- No - respondí cortante.
Taylor agachó la cabeza e hizo un rápido movimiento de cejas. Será estúpida.
- ¿Te gusta? - preguntó Niall con una sonrisa.
- Me he enamorado. Ya me gustaría a mí vivir aquí.
- Te puedes quedar aquí todo lo que quieras, como si vienes a dormir.
¿Dormir? ¡¿Dormir?! ¿Estaba hablando en serio? Será imbécil... qué mono. Intenté no reírme como una idiota. Me limité a sonreír y mirar al suelo.
Niall aún seguía manteniéndome pegada a él. Nadie diría que estábamos fingiendo. ¡Dios, odiaba esa palabra! Yo no quería fingir, yo quería que él supiera lo que sentía. ¿Por qué era tan difícil?
- Bueno, ¿jugamos? - pregunté, con una sonrisa pícara.
- Cuando tú quieras. Vas a perder.
Lo miré desafiante y esbocé una pequeña sonrisa.
- Sacas tú.
- Niall, sabes que te va a dar una paliza. Para cuando pierdas, tienes un sándwich en la cocina.
- Gracias, Louis... Muy amable.
- De nada, rubiales.
Nos pusimos uno a cada lado de la mesa y los demás se acomodaron alrededor en sillas, sofás o simplemente en el suelo. Cher se sentó al lado de Harry, y pude oír cómo le pedía jugar con él después de nosotros. Él aceptó después de una pequeña risa.
La partida estuvo reñida. Hubo momentos de tensión en los que en cuanto yo anotaba un punto, Niall me empataba, luego marcaba él otro más y yo remontaba. Hubo bromas por parte de los demás. La única que estuvo callada fue Taylor. Apuesto cualquier cosa a que no se sentía precisamente cómoda. Que se aguantara, no haber venido.
Finalmente, gané yo por poca diferencia. Me acerqué a Niall y agité su mano.
- Bien jugado.
- Lo mismo te digo - con la mano que le quedaba libre me rodeó por los hombros, y seguidamente soltó mi mano.- Voy a por mi sándwich.
No pude evitar reír y le acompañé a la cocina. Una vez allí, partió el sándwich en dos y me acercó un trozo.
- Tú también te lo mereces.
Sonreí y, cuando acerqué la mano para cogerlo, apareció Zayn.
- ¡Wow! Niall compartiendo comida. Momento épico - cogió un vaso de una de las lacenas y lo llenó de agua.- Siéntete afortunada, Catherine.
- No seas exagerado, Zayn - protestó Niall.
- Nialler James Horan. ¿Alguna vez me has dado comida cuando te la he pedido?
- Hm... no.
- ¿Y al resto de los chicos?
- Eh... tampoco.
- Ahí tienes la prueba - bebió el agua de un trago y dejó el vaso en el fregadero.- Eres la elegida.
Y se fue. Me quedé con cara de imbécil y miré a Niall con el ceño fruncido.
- ¿La elegida? - solté una risa.
Él suspiró y le pegó un bocado al sándwich.
- Los chicos tienen una tontería metida en la cabeza, y es que piensan que si comparto mi comida con una chica es como... eso, "la elegida"... Como la chica definitiva.
- Oh, vale. Ahora lo entiendo.
- Es que me gusta demasiado comer, ¿sabes?
- Lo he notado. Mis amigas dicen algo parecido conmigo.
- ¿Ah, sí? - sonrió y elevó una de sus cejas.
- Sí. Bueno, en realidad, dicen lo siguiente, palabras textuales: "Si Catherine comparte su postre favorito con algún chico, es que quiere tema de verdad".
Niall soltó una carcajada y seguidamente mordió de nuevo su comida. Y siguió hablando después de tragar.
- ¿Y cuál es tu postre favorito?
- El helado de vainilla. ¡Oh!, y las cookies. Están deliciosas.
- Tendré que invitarte a algo de eso algún día entonces.
¿Estaba insinuando algo? Seguro que sí. Quería comprobar si me gustaba. Entonces, ¿yo le gustaba a él? ¿Yo era su "chica definitiva"? Tenía la cabeza hecha un lío.
En cuanto terminamos de comer, me dio un beso en la cabeza, me cogió de la mano y me condujo hasta donde habíamos jugado aquella partida. Dios, ese beso en la cabeza. ¿Por qué? ¿Quiere que fallezca? Allí, Harry y Cher seguían jugando. Pero según los gritos de algunos de los chicos, ya faltaba poco para que terminasen.
- ¿Cómo van? - le pregunté a Liam.
- Va ganando Harry, pero está muy reñido.
Sonreí. Era normal, a Cher no se le daba bien. Se les oía hablar entre el sonido de las palas y el golpear de la pelota sobre la mesa.
- ¡Cher, acepta ya la derrota!
- ¿Te crees que soy tonta? Aún te puedo ganar.
- Sigue soñando.
De vez en cuando, echaba una ojeada a Taylor, y veía cosas que no me gustaban. Por ejemplo, sus miraditas a Niall y su relamer de labios. ¡Que era mi novio! ¿Qué? Espera. No, no lo era. Estaba empezando a mezclar las cosas.
{NARRA NIALL}
Me costaba no acercarme a sus labios. Catherine era mi perdición. ¡Tenía que pedirle salir de verdad algún día! Pero no sabía cómo hacerlo. Por primera vez, miré a su prima, a Taylor. Y, extrañamente, me resultó interesante. Morena, pelo largo y claro, no ondulado, pero tampoco liso; era una bonita mezcla de ambas cosas. Un cuerpo perfecto. "Niall, ¿qué coño? ¿Eres gilipollas?". Estaba enamorado de Cath, Catherine. No Taylor. Pero, para qué mentir, me atraía mucho. Era sólo físico, obviamente, nunca había hablado con ella, pero si no tenía cuidado, caería en sus redes. Además, no le caía muy bien a Catherine, y parecía el tipo de chica que intenta conseguirlos a todos, como si nos tratásemos de pokémon.
Ver a Cher y Harry compitiendo tan duro (porque desde luego estaban haciendo ambos un gran esfuerzo) me dio mucha sed.
- Cath, voy a la cocina a por algo de beber. ¿Quieres?
- No, gracias.
Asentí, le di un beso en la mejilla y me dirigí a la cocina. Allí, cogí un vaso de la lacena. Entonces, escuché unos pasos por el pasillo, pero no le di importancia y llené la jarra de agua, que ya se había vaciado. Me di la vuelta, y allí estaba ella. Taylor.
- Hola - dije con una sonrisa, un tanto confuso.
- Hola - ella enseñó sus blancos dientes y se acercó a mí.- Es que he escuchado que venías a beber algo, y yo también tengo sed.
- Oh, vale. Coge un vaso, están ahí arriba - dije señalando la lacena.
- Vale - siguió sonriendo y contoneó sus caderas en mis narices. Intentaba algo.
Con su vaso en la mano, se puso al otro lado de la mesa, justo en frente de mí, y se apoyó en ella, dejando ver su escote. ¡Vaya si intentaba algo! Tenía que controlarme, pero ante una chica así, resultaba difícil.
- Eh... q-quieres que... ¿te sirvo yo?
Ella asintió, y sonrió de una manera muy sexy. Estaba claro que sin Cath a mi lado no me podía concentrar en ella, y Taylor empezaba a resultar interesante. Pero estaba enamorado de Catherine. ¡Sí, enamorado! Estaba más seguro que nunca de mis sentimientos hacia ella. "Niall, no caigas, no caigas, sé fuerte", me decía a mí mismo. Eché el agua en su vaso hasta algo más de la mitad. Le dio un trago.
- Así que te gusta mi primita - dijo ella.
Tosí.
- Sí. Bueno, más que eso. La quiero.
Se inclinó más sobre la mesa, acercando su cara peligrosamente a la mía.
- ¿Estás seguro? ¿La quieres de verdad?
Inconscientemente, yo también me incliné más, hasta quedar a escasos centímetros de ella.
- S-seguro, sí.
- Permíteme que lo dude.
Y llegó. El beso llegó. Fue corto, pero intenso. Yo me dejé llevar. Ni la besé, ni intenté apartarme. Simplemente, me dejé hacer.
{NARRA CATHERINE}
La partida entre Harry y Cher por fin terminaba. Había sido larga, pero muy divertida.
Cher se acercó a mí, y yo me crucé de brazos.
- Tardan demasiado.
- ¿Quiénes? - me miró confusa.
- Ay, Cher, ¿quién va a ser? Niall y Taylor.
- No te emparanoies. Si Niall te quiere, se le nota en la mirada.
- Eso no quita que Taylor le enrede, ya sabes cómo es.
- También tienes razón...
Me giré y miré a la puerta.
- Tengo que ir a mirar.
- ¡Catherine!
- ¡En serio, Cher! ¡Si no no me quedo tranquila!
Me acerqué en silencio al pasillo y caminé despacio, para que no oyeran mis pasos. Llegué a la cocina. Respiré hondo. Me asomé.
No podía creer lo que estaba viendo. Tenía razón. Aunque preferiría no haberlo visto y vivir en la ignorancia. Me llevé una mano a la boca y suspiré. Tenía que alejarme de allí. Me encerré en baño, dando un fuerte golpe con la puerta después de entrar, me miré al espejo y vi que las lágrimas ya inundaban mis ojos, y no tardarían en humedecer mis mejillas.
¡Un beso! Tenía que imaginar que trayendo a Taylor algo así iba a pasar. ¡Maldita la hora en la que mi madre me convenció! ¡Lo había arruinado todo! Empecé a llorar ruidosamente, no podía contener los gritos que querían salir de mí.
Entonces, alguien llamó a la puerta.
- ¡Seas quien seas, déjame!
- Cath, eh... venga, abre la puerta, por favor.
Él. Niall. Estúpido. Me levanté de la taza del váter y fui a abrir, no sin antes secarme las lágrimas.
- ¿Qué ocurre? - me preguntó.
- ¿Que qué ocurre? ¡¿Tienes la cara de venir a preguntármelo?!
Se puso serio de repente. Ya sabía de lo que estaba hablando.
- ¿Qué? ¿Ahora te callas? Entra, quiero dejarte clara una cosa, pero no que nos oigan todos.
Él entró, callado, con la cabeza agachada. Parecía avergonzado.
- Niall... - las lágrimas caían solas al pronunciar su nombre.- Me da igual el poco tiempo que llevemos siendo amigos. Te quiero. Y pensaba que podía llegar a pasar algo, me has dado falsas esperanzas.
- Catherine, yo...
- ¡Creía que no iba a tener que fingir más, porque quizás una relación de verdad, seria, podía llegar a ocurrir! Pero ya veo que no...
- ¡Catherine, escúchame!
- ¡¡No quiero escucharte, Niall!! Todo esto ha pasado muy rápido, seguro que ni tenías idea de que te quería, ¡seguro que yo a ti ni siquiera te parezco lo suficientemente buena!
- ¡Eso es precisamente de lo que te quiero hablar!
- Pues te vas a tener que quedar con las ganas porque no quiero oír ni una palabra más. No me vas a humillar, lo siento por ti.
Salí del cuarto de baño, dando un portazo. Me sequé las lágrimas, y volví a la sala de juegos como si nada hubiese pasado.
- Bueno, ¿jugamos? - pregunté, con una sonrisa pícara.
- Cuando tú quieras. Vas a perder.
Lo miré desafiante y esbocé una pequeña sonrisa.
- Sacas tú.
- Niall, sabes que te va a dar una paliza. Para cuando pierdas, tienes un sándwich en la cocina.
- Gracias, Louis... Muy amable.
- De nada, rubiales.
Nos pusimos uno a cada lado de la mesa y los demás se acomodaron alrededor en sillas, sofás o simplemente en el suelo. Cher se sentó al lado de Harry, y pude oír cómo le pedía jugar con él después de nosotros. Él aceptó después de una pequeña risa.
La partida estuvo reñida. Hubo momentos de tensión en los que en cuanto yo anotaba un punto, Niall me empataba, luego marcaba él otro más y yo remontaba. Hubo bromas por parte de los demás. La única que estuvo callada fue Taylor. Apuesto cualquier cosa a que no se sentía precisamente cómoda. Que se aguantara, no haber venido.
Finalmente, gané yo por poca diferencia. Me acerqué a Niall y agité su mano.
- Bien jugado.
- Lo mismo te digo - con la mano que le quedaba libre me rodeó por los hombros, y seguidamente soltó mi mano.- Voy a por mi sándwich.
No pude evitar reír y le acompañé a la cocina. Una vez allí, partió el sándwich en dos y me acercó un trozo.
- Tú también te lo mereces.
Sonreí y, cuando acerqué la mano para cogerlo, apareció Zayn.
- ¡Wow! Niall compartiendo comida. Momento épico - cogió un vaso de una de las lacenas y lo llenó de agua.- Siéntete afortunada, Catherine.
- No seas exagerado, Zayn - protestó Niall.
- Nialler James Horan. ¿Alguna vez me has dado comida cuando te la he pedido?
- Hm... no.
- ¿Y al resto de los chicos?
- Eh... tampoco.
- Ahí tienes la prueba - bebió el agua de un trago y dejó el vaso en el fregadero.- Eres la elegida.
Y se fue. Me quedé con cara de imbécil y miré a Niall con el ceño fruncido.
- ¿La elegida? - solté una risa.
Él suspiró y le pegó un bocado al sándwich.
- Los chicos tienen una tontería metida en la cabeza, y es que piensan que si comparto mi comida con una chica es como... eso, "la elegida"... Como la chica definitiva.
- Oh, vale. Ahora lo entiendo.
- Es que me gusta demasiado comer, ¿sabes?
- Lo he notado. Mis amigas dicen algo parecido conmigo.
- ¿Ah, sí? - sonrió y elevó una de sus cejas.
- Sí. Bueno, en realidad, dicen lo siguiente, palabras textuales: "Si Catherine comparte su postre favorito con algún chico, es que quiere tema de verdad".
Niall soltó una carcajada y seguidamente mordió de nuevo su comida. Y siguió hablando después de tragar.
- ¿Y cuál es tu postre favorito?
- El helado de vainilla. ¡Oh!, y las cookies. Están deliciosas.
- Tendré que invitarte a algo de eso algún día entonces.
¿Estaba insinuando algo? Seguro que sí. Quería comprobar si me gustaba. Entonces, ¿yo le gustaba a él? ¿Yo era su "chica definitiva"? Tenía la cabeza hecha un lío.
En cuanto terminamos de comer, me dio un beso en la cabeza, me cogió de la mano y me condujo hasta donde habíamos jugado aquella partida. Dios, ese beso en la cabeza. ¿Por qué? ¿Quiere que fallezca? Allí, Harry y Cher seguían jugando. Pero según los gritos de algunos de los chicos, ya faltaba poco para que terminasen.
- ¿Cómo van? - le pregunté a Liam.
- Va ganando Harry, pero está muy reñido.
Sonreí. Era normal, a Cher no se le daba bien. Se les oía hablar entre el sonido de las palas y el golpear de la pelota sobre la mesa.
- ¡Cher, acepta ya la derrota!
- ¿Te crees que soy tonta? Aún te puedo ganar.
- Sigue soñando.
De vez en cuando, echaba una ojeada a Taylor, y veía cosas que no me gustaban. Por ejemplo, sus miraditas a Niall y su relamer de labios. ¡Que era mi novio! ¿Qué? Espera. No, no lo era. Estaba empezando a mezclar las cosas.
{NARRA NIALL}
Me costaba no acercarme a sus labios. Catherine era mi perdición. ¡Tenía que pedirle salir de verdad algún día! Pero no sabía cómo hacerlo. Por primera vez, miré a su prima, a Taylor. Y, extrañamente, me resultó interesante. Morena, pelo largo y claro, no ondulado, pero tampoco liso; era una bonita mezcla de ambas cosas. Un cuerpo perfecto. "Niall, ¿qué coño? ¿Eres gilipollas?". Estaba enamorado de Cath, Catherine. No Taylor. Pero, para qué mentir, me atraía mucho. Era sólo físico, obviamente, nunca había hablado con ella, pero si no tenía cuidado, caería en sus redes. Además, no le caía muy bien a Catherine, y parecía el tipo de chica que intenta conseguirlos a todos, como si nos tratásemos de pokémon.
Ver a Cher y Harry compitiendo tan duro (porque desde luego estaban haciendo ambos un gran esfuerzo) me dio mucha sed.
- Cath, voy a la cocina a por algo de beber. ¿Quieres?
- No, gracias.
Asentí, le di un beso en la mejilla y me dirigí a la cocina. Allí, cogí un vaso de la lacena. Entonces, escuché unos pasos por el pasillo, pero no le di importancia y llené la jarra de agua, que ya se había vaciado. Me di la vuelta, y allí estaba ella. Taylor.
- Hola - dije con una sonrisa, un tanto confuso.
- Hola - ella enseñó sus blancos dientes y se acercó a mí.- Es que he escuchado que venías a beber algo, y yo también tengo sed.
- Oh, vale. Coge un vaso, están ahí arriba - dije señalando la lacena.
- Vale - siguió sonriendo y contoneó sus caderas en mis narices. Intentaba algo.
Con su vaso en la mano, se puso al otro lado de la mesa, justo en frente de mí, y se apoyó en ella, dejando ver su escote. ¡Vaya si intentaba algo! Tenía que controlarme, pero ante una chica así, resultaba difícil.
- Eh... q-quieres que... ¿te sirvo yo?
Ella asintió, y sonrió de una manera muy sexy. Estaba claro que sin Cath a mi lado no me podía concentrar en ella, y Taylor empezaba a resultar interesante. Pero estaba enamorado de Catherine. ¡Sí, enamorado! Estaba más seguro que nunca de mis sentimientos hacia ella. "Niall, no caigas, no caigas, sé fuerte", me decía a mí mismo. Eché el agua en su vaso hasta algo más de la mitad. Le dio un trago.
- Así que te gusta mi primita - dijo ella.
Tosí.
- Sí. Bueno, más que eso. La quiero.
Se inclinó más sobre la mesa, acercando su cara peligrosamente a la mía.
- ¿Estás seguro? ¿La quieres de verdad?
Inconscientemente, yo también me incliné más, hasta quedar a escasos centímetros de ella.
- S-seguro, sí.
- Permíteme que lo dude.
Y llegó. El beso llegó. Fue corto, pero intenso. Yo me dejé llevar. Ni la besé, ni intenté apartarme. Simplemente, me dejé hacer.
{NARRA CATHERINE}
La partida entre Harry y Cher por fin terminaba. Había sido larga, pero muy divertida.
Cher se acercó a mí, y yo me crucé de brazos.
- Tardan demasiado.
- ¿Quiénes? - me miró confusa.
- Ay, Cher, ¿quién va a ser? Niall y Taylor.
- No te emparanoies. Si Niall te quiere, se le nota en la mirada.
- Eso no quita que Taylor le enrede, ya sabes cómo es.
- También tienes razón...
Me giré y miré a la puerta.
- Tengo que ir a mirar.
- ¡Catherine!
- ¡En serio, Cher! ¡Si no no me quedo tranquila!
Me acerqué en silencio al pasillo y caminé despacio, para que no oyeran mis pasos. Llegué a la cocina. Respiré hondo. Me asomé.
No podía creer lo que estaba viendo. Tenía razón. Aunque preferiría no haberlo visto y vivir en la ignorancia. Me llevé una mano a la boca y suspiré. Tenía que alejarme de allí. Me encerré en baño, dando un fuerte golpe con la puerta después de entrar, me miré al espejo y vi que las lágrimas ya inundaban mis ojos, y no tardarían en humedecer mis mejillas.
¡Un beso! Tenía que imaginar que trayendo a Taylor algo así iba a pasar. ¡Maldita la hora en la que mi madre me convenció! ¡Lo había arruinado todo! Empecé a llorar ruidosamente, no podía contener los gritos que querían salir de mí.
Entonces, alguien llamó a la puerta.
- ¡Seas quien seas, déjame!
- Cath, eh... venga, abre la puerta, por favor.
Él. Niall. Estúpido. Me levanté de la taza del váter y fui a abrir, no sin antes secarme las lágrimas.
- ¿Qué ocurre? - me preguntó.
- ¿Que qué ocurre? ¡¿Tienes la cara de venir a preguntármelo?!
Se puso serio de repente. Ya sabía de lo que estaba hablando.
- ¿Qué? ¿Ahora te callas? Entra, quiero dejarte clara una cosa, pero no que nos oigan todos.
Él entró, callado, con la cabeza agachada. Parecía avergonzado.
- Niall... - las lágrimas caían solas al pronunciar su nombre.- Me da igual el poco tiempo que llevemos siendo amigos. Te quiero. Y pensaba que podía llegar a pasar algo, me has dado falsas esperanzas.
- Catherine, yo...
- ¡Creía que no iba a tener que fingir más, porque quizás una relación de verdad, seria, podía llegar a ocurrir! Pero ya veo que no...
- ¡Catherine, escúchame!
- ¡¡No quiero escucharte, Niall!! Todo esto ha pasado muy rápido, seguro que ni tenías idea de que te quería, ¡seguro que yo a ti ni siquiera te parezco lo suficientemente buena!
- ¡Eso es precisamente de lo que te quiero hablar!
- Pues te vas a tener que quedar con las ganas porque no quiero oír ni una palabra más. No me vas a humillar, lo siento por ti.
Salí del cuarto de baño, dando un portazo. Me sequé las lágrimas, y volví a la sala de juegos como si nada hubiese pasado.
domingo, 19 de agosto de 2012
Capítulo 12
{NARRA NIALL}
El hecho de quedar con Catherine me hacía pensar. Pensar en todo lo que podía estar sintiendo por ella. La conocía desde hacía muy poquito tiempo, pero ya se había hecho un hueco en mi corazón. Era una chica realmente adorable. El día anterior, cuando me dio ese beso en la mejilla, sentí que algo se revolvía en mi interior. ¿El por qué? Un misterio. Es cierto que me parece preciosa, pero es muy pronto para estar enamorado. Aunque si seguía por ese camino, pronto lo estaría.
- ¿Qué Romeo? - bromeó Zayn, poniéndome una mano en la espalda.- ¿Va a venir tu Julieta?
En una situación normal se me habría escapado un empujón, una hostia, o algo así. Pero en vez de eso, sonreí y le ignoré. Me dirigí a la ducha para refrescarme un poco y, mientras que caminaba por el pasillo, oía las palabras de los chicos.
- ¿No lo veis raro? - preguntó Liam.
- Eso se llama estar enamorado - dijo Louis, con voz burlona.
- Niall no es de los que se enamoran tan fácilmente, quizás es que le gusta en serio, pero no tanto como para amarla, ¿no?
Por primera vez, el tío de los rizos razonaba bien. Tenía toda la razón.
Después de la ducha, decidí dejarme el pelo mojado para secarse al aire. Fui a mi habitación y me recosté en la cama, con las manos detrás de la cabeza, después de poner She Will Be Loved de Maroon 5 a reproducir en mi teléfono móvil. Esa canción realmente me hacía pensar. Pensar en todo lo que me estaba pasando.
I wanna make you feel beautiful...
Con ella lo haría todos los días. Le haría ver que es preciosa. Que no deje engañarse por nadie. "Niall, ¿qué coño te está pasando?" Aún encima, tenía que hacerme pasar por su novio. No podía evitar pensar que ojalá lo fuese de verdad.
A veces, estos pensamientos se interrumpían con alguna que otra imagen de Demi. Pero ella no era como Catherine, ya me había dado cuenta. Ella nunca me haría sentir lo mismo. Cath, de alguna manera, era especial. Me ponía nervioso cuando estaba a su lado. El día anterior, cuando cogí su mano para fingir delante de sus padres, parecía seguro de mí mismo, pero en realidad mis músculos no dejaban de temblar.
Había tenido novias, las había querido mucho, pero tarde o temprano la relación dejaba de tener sentido y terminábamos cortando de mutuo acuerdo. Pero tenía la sensación de que con Catherine, si algún día llegaba a haber algo realmente, iba a ser diferente. No sabía por qué.
Harry entró para cortar mis pensamientos y decirme que la comida ya estaba lista.
- Ahora voy - dije sin dejar de mirar al techo.
- ¿Te pasa algo? - parecía preocupado por mí, así que le miré.
- Nada importante.
- Sabes que puedes contármelo.
Suspiré.
- He estado pensando en Catherine.
Harry sonrió y se acercó hasta sentarse sobre la cama.
- Te ha alcanzado el bebé con alas, ¿eh?
- Es que siento que con ella podría tener algo especial, pero no sé exactamente qué me pasa.
- Te gusta mucho.
- Muchísimo.
- ¿Estás enamorado?
- No lo sé.
- ¿Y si se lo dices?
- ¿El qué?
- Que te gusta.
- ¿Estás loco? Me tomaría por un imbécil. Si nos conocemos de hace menos de una semana.
- Pero que alguien te guste quiere decir que te atrae físicamente y que te gusta su forma de ser. Y eso puedes descubrirlo con pasar un sólo día con esa persona. Creeme. No te tomará por loco.
- Aún así... - me quedé callado unos escasos segundos.- No te rías de mí, pero... me da vergüenza.
- ¡Vamos, Niall! ¿Cómo te va a dar vergüenza? No tienes nada que perder. Si te corresponde, un camino de rosas. Si dice que tú a ella no, ¿dónde pone que no podáis ser amigos?
- Pero no sería lo mismo.
- Puede que tengas razón, pero si no lo intentas nunca lo sabrás.
- Sí, eso es cierto...
- Mira, no te digo que se lo tengas que decir ya, pero piénsatelo. Va a ser lo mejor.
- Vale. Gracias, Harry.
- Para lo que quieras, hermano. Y ahora - se levantó con energía de la cama - ¡a comer! Que sé que no te resistes.
Sonreí y me levanté poco a poco, revolviéndome ligeramente el pelo. Le faltaba poco para secarse.
Cuando llegamos al comedor, Liam y Louis estaban poniendo los platos.
- ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué habéis tardado tanto? Harry, que tú eres mío, ¿eh? - dijo Louis.
- Que sí, que sí, yo soy todo tuyo. No te preocupes. He estado aconsejando al pequeñín.
- ¿Pequeñín? - pregunté, levantando una ceja.- Te recuerdo que tengo un año más que tú, ricitos de oro.
- Mentalmente no.
- Mentalmente ninguno de nosotros pasa de los dos años, excepto Liam. Que consiguió llegar a los cinco.
Esto hizo reír a todos menos al propio Liam, que se quedó con cara de tonto.
Después de comer nos pusimos a ver la tele. Cuando uno quería dejar puesto un canal, el otro quería ver el siguiente, y otro robaba el mando para poner en el que él quería, y así una y otra y otra vez. Era un poco cansino. Yo simplemente observaba el panorama esperando que fuese la hora de ir a recoger a Cher y Catherine para la partida.
Cuando miré el reloj, ya pasaban de las cinco. ¡Mierda! Me levanté rápidamente del sofá sin dar explicaciones y cogí las llaves del coche de Harry.
- Harry, te cojo el coche. Chicos, preparad la mesa de pin-pon. ¡Hasta ahora! - dije a una velocidad que desconocía que podía alcanzar.
Bajé las escaleras rápidamente, ya que sabía que si me daba prisa llegaría antes que en el ascensor. Una vez dentro del coche, arranqué y me dirigí a casa de las chicas.
{NARRA CATHERINE}
Después de comer, comencé a prepararme, igual que Cher.
Las dos miramos en el armario.
- Es difícil esto de elegir la ropa - dije con las manos en la cintura, mirando todo el vestuario.
- Nerviosa, ¿no?
- Un poco.
Fue difícil decidirnos, pero al final, esta fue la opción que más nos gustó:
Yo llevé una camiseta de Batman y unos pantalones cortos amarillos, con unas Vans negras. Cher se decidió por una camiseta blanca con "I love cats" escrito, unos vaqueros largos rotos y unas sandalias blancas.
El pelo nos lo dejamos suelto. El mío caía como una cascada, recto, sin imperfección alguna. Era lo único que realmente me gustaba de mí. El de Cher era ondulado e irregular, realmente precioso. Le quedaba genial cuando no se lo recogía. Bah, ella estaba guapa de todas las maneras. Como si iba en un chándal cinco tallas más grande que la suya.
- ¿Adónde vais tan guapas? - preguntó mi tía.
- Hemos quedado.
- ¿Los novios? - dijo mi madre.
- ¡Mamá! Con nuestros amigos, los de ayer.
- Y tu novio.
- Sí, mamá. Y mi novio.
Me cansaba. No tendría que haber dicho nada. Pero sonaba bien eso de llamarle "mi novio" a Niall.
- ¿Por qué no os lleváis a vuestra prima? - preguntó mi tío.
"¡No! Taylor no, ¡cualquiera menos ella!"
- Es que... - miré a Cher con pánico - vamos a su casa. Igual les parece mal.
- ¿Qué les va a parecer mal? Si Taylor es muy maja.
Ella sonrió con esa sonrisa odiosa que tenía.
- No sé, mamá...
- Venga, no seáis malas. Así la pobre hace amigos aquí.
"Pero si esa no tiene amigos en ningún sitio."
Suspiré.
Las cinco. Niall aún no había llegado. "Vale, Cath, no te pongas nerviosa. Se estará arreglando, o se habrá quedado dormido viendo la televisión, o... ¡pero qué digo! Bueno, relax."
Esperamos, y esperamos, y cuando ya pasaban diez minutos de las cinco, oímos el timbre.
Me levanté del sofá como una loca y fui a responder.
- ¡Hola!
- ¡Hola! ¿Estáis listas?
- Sí, sí. Ahora bajamos.
- Vale.
Dejé el telefonillo y fui a por Cher, y cuando estábamos a punto de bajar por las escaleras, la voz de mi madre nos paró.
- Chicas, venga, llevaros a Taylor.
- Pero mamá...
- No hay peros que valgan. Bajo yo y le pregunto a tu novio si le importa que vaya.
- "Mi novio" tiene nombre, mamá.
- A Niall.
- Así.
Me resigné y dejé que mi madre y Taylor bajasen con nosotras. Una vez abajo, antes de abrir la puerta de cristal, observé que a Niall le cambiaba la cara al ver que no estábamos solas.
Mi madre abrió la puerta primero y Niall saludó cogiéndome de la mano.
- Hola, chicas - sólo iba por mi y por Cher, estaba claro. ¿No?
- Niall, cielo - mi madre siempre tan cariñosa - ¿te importa que Taylor vaya con vosotros?
- Eh... no, no... para nada.
Sí que le importaba. Noté cómo apretaba mi mano, quizás estaba nervioso.
- ¿Qué te dije, Cath? No iba a pasar nada.
- Vale, vale. Tú siempre tienes la razón. Hala, vámonos.
- Adiós, chicos. Pasadlo bien.
Le sonreímos y Niall nos guió hasta el coche. Ir de su mano era una sensación reconfortante, cálida, perfecta. Abrió la puerta del copiloto y dejó que yo me sentara en el cuidado asiento de cuero. Taylor y Cher fueron detrás. Pobre Cher... Yo no odiaba a Taylor, pero no me agradaba mucho pasar tiempo con ella por su forma de ser.
- ¿Preparado para que te de una paliza?
- No te lo crees ni tú.
- ¿Que no? Ya verás, no vas a ganar ni un mísero punto.
- Eso ya lo veremos, tiempo al tiempo.
Me encantaba picarlo. Era como un niño pequeño.
- Cuando terminéis vosotros, me pido retar a Harry - soltó Cher.
Niall y yo reímos al unísono.
Cher no era muy buena al pin-pon. Yo había jugado alguna vez con ella en la sala de juegos cerca de nuestra casa y le había ganado siempre.
Cuando llegamos, Niall echó una fugaz mirada a Taylor y me cogió de la cintura para pegarme a él. Ojalá no estuviéramos sólo fingiendo.
martes, 7 de agosto de 2012
Capítulo 11
{NARRA CATHERINE}
Volvimos al salón, y los chicos (incluída Cher) nos miraron extrañados al vernos cogidos de la mano. Después tendría que explicar muchas cosas.
- Así que tienes novio, ¿no? - dijo mi padre. Qué plasta.- ¿Cómo dijiste que se llamaba?
- Niall - respondí yo, algo insegura.
- Nialler Horan - aclaró él, extendiendo la mano, la cual mi padre cogió algo sorprendido.
No todos los días te das cuenta de lo educado y adorable que es el novio de tu hija. "Novio", aclaro. Aunque no me importaría hacer desaparecer esas comillas.
"Nialler" pensé. No sabía que Niall fuese un diminutivo.
Sacudí levemente la cabeza y fruncí el ceño. "En menudo lío me acabo de meter". Enorme. Un lío tremendo. Mis padres creían que tenía novio. Todo genial, sí, de puta madre.
- Chicas, creo que tenemos que irnos ya - dijo Liam, con una cara que me resultó sospechosa.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que... - comenzó Louis - tenemos cosas que hacer. Pero nos vemos mañana.
Se levantaron todos de los sofás de nuevo y comenzaron a salir del salón, despidiéndose de nuestros padres. Niall parecía no querer irse. Le acompañé hasta la puerta de la entrada y hablé con él en susurros.
- Siento haberte metido en esto.
- No te preocupes, no importa.
- ¿Seguro?
- Sí, de verdad. Hasta mañana.
- Hasta mañana.
Me quedé unos segundos pensativa, antes de cerrar la puerta. Igual resultaba un poco sospechoso que no me despidiera de mi supuesto novio con un beso... pero sólo rocé su mejilla con mis labios. Él sonrió y salió cerrando la puerta.
No podía estar más perdida. ¿Le gustaba? ¿Sólo me hacía un favor? ¿Qué estaba pasando en mi vida? Ni yo misma lo sabía, pero todo había dado una vuelta radical en escasos segundos.
Cuando volví al salón, vi a Taylor algo decepcionada, y también que nuestros padres ya habían ocupado los sitios para sentarse.
- ¿En serio era tu novio? - preguntó Taylor.
- No, qué va, sólo lo dije por presumir... - intenté decir irónicamente.- Pues claro.
- ¿Por qué no nos lo habías dicho antes, cielo? - dijo mi madre.- Ya sabes que a mí no me importa que tengas novio, siempre y cuando no sea uno de esos heavies que no se duchan.
- Mamá... primero: los heavies se duchan y son personas normales. Y segundo: no te lo dije porque hace mucho que no os veo y empezamos... eh... hace tres días.
- ¿Nada más?
- Sí. Y deja de preguntarme de esas cosas. ¿Qué tal vosotros?
- He de reconocer que la casa está vacía sin ti - empezó mi padre.- Y piensa que en realidad parecías un parásito.
- ¡¡Papá!!
- No te movías de tu habitación.
Suspiré y rodé los ojos.
- No escuches a tu padre, ya sabes que siempre te está chinchando.
- Sí, lo sé. ¿Tú qué tal, mamá?
- Muy bien, cariño. No quiero que te ofendas, pero desde que te has ido tengo más tiempo para mí, y he hecho algunos amigos nuevos.
- No me ofendo. Me alegro mucho por ti.
Cher y sus padres se reían de vez en cuando. Taylor seguía allí, sin decir nada. Parecía que le había molestado realmente que yo tuviera novio.
Novio. Qué bien sonaba eso. Quizás porque nunca había tenido ninguno. Y ahora tampoco, pero debía olvidarme de eso si quería fingir bien.
- Papá, mamá, ¿vosotros no decís nada? - preguntó Cher, poniendo sus ojos de cachorrito.
- ¿Qué quieres que te digamos? ¿Que estamos más tranquilos sin ti? - bromeó mi tío.
- Gracias, papá.
- Era una broma.
- Ya, claro.
Cher lo sabía, pero le gustaba llevarle la contraria a todo el mundo.
- ¿Queréis salir para que os enseñemos un poco la ciudad? - propuse.
- Perfecto - dijo mi tía levantándose del sofá.- ¡Ya estáis tardando!
El resto de la tarde la pasamos con ellos, intentando ignorar a Taylor. Se paraba en todas y cada una de las tiendas a comprar ropa, pero mientras ella hacía eso, nosotros nos quedábamos fuera hablando o íbamos a la heladería más cercana para probar los sabores más raros que tuviesen.
Al final del día, cerca de las nueve de la noche, dijeron que debían irse ya, pero en cuanto se montaron en el coche, tuvieron un problema. No arrancaba.
- Pues ahora no podemos llevarlo a reparar - dijo mi padre.
- Pero podéis llamar a un mecánico, que siempre vienen.
- No digas tonterías, ¿a estas horas? Mejor nos quedamos y llamamos mañana.
- Pero...
- No hay peros que valgan - dijo mi tío, apuntándome con un dedo.
¿Qué pasa? ¿Lo tenían todo planeado? ¡Fuera de nuestra casa! Yo los quería mucho, pero no, me negaba a que se quedaran y tener que volver a decirle a Niall que no podría jugar con él. Y aún encima, seguir fingiendo, porque seguro que se apuntaba a visitarme, y en caso contrario, me lo encontraría por la calle. ¿Por qué me odiaba la vida? ¿Por qué? ¿Qué había hecho yo?
- Eh... no tenemos sitio para vosotros - Cher intentó arreglarlo, pero estaba claro que no atendían a razones.
- Pero si nos arreglamos con un huequito en el suelo, un cojín, una manta y listo - dijo mi tía.
- Mamá, que no voy a dejar que durmáis en el suelo - replicó Cher.- Id a un hotel, vais a estar mejor. Os lo pago yo si queréis.
- Tú no nos vas a pagar nada, cielo. Dormimos en el salón, no pasa nada.
Misión imposible. Se quedarían hasta mañana. Y eso contando con que el mecánico pudiese venir, claro.
- Bueno... vale.
Cher se resignó. Tendríamos a aguantar a Taylor en nuestra casa. ¡Sí, qué genial era todo! Viva mi sarcasmo.
Teníamos una habitación de invitados con una cama individual, así que Taylor durmió allí. Mi madre y mi tía en los sofás, y mi padre y mi tío en sacos de dormir. No me lo podía creer. Vaya mierda de todo.
Por suerte, había guardado el teléfono de Niall de la última vez que me llamó, así que le mandé un mensaje metida ya en cama antes de dormir.
"Mis padres han tenido un problema con el coche y se han tenido que quedar. Toca fingir un poco más... hahaha. Lo siento, en serio. xx"
Esperé a que me contestara. Dos escasos minutos.
"No importa, ya te lo dije. Será divertido. Pero hay que fingir bien ;) xx"
¿Que había que fingir bien? ¿A qué se refería? ¿Parecer más novios? ¿Estar todo el rato de la mano? ¿Qué? Me iba a estallar la cabeza. Me vendría bien dormir.
(...)
La alarma de mi móvil con "California Gurls" me despertó de golpe a las diez de la mañana. De mi garganta salió un ruido extraño antes de extender el brazo para alcanzar mi teléfono y apagar la alarma. ¡Maldita sea la tecnología! Me levanté cual zombie y me coloqué mis zapatillas antes de dirigirme al salón.
- ¡Buenos días, dormilona! - dijo mi madre antes de darle un sorbo a su tazón de leche.
"¿Dormilona? Son las diez de la mañana, no me vengas con esas."
- Buenos días, mamá. Bueno, buenos días a todos. - sonreí y fui a la cocina a por una manzana.
No me apetecía desayunar nada más.
- ¿Habéis llamado a algún mecánico ya? - dije sentándome de piernas cruzadas sobre la alfombra.
- ¿Tan rápido nos quieres echar? - dijo Taylor con un ligero tono sarcástico.
- No... pero es por vuestro bien.
- Lo llamaremos después de comer, cielo - respondió mi madre.
- Vale. Pero hoy... eh... he quedado.
- ¿Con Niall? - preguntó mi padre, burlón.
- Sí - dije segura de mi misma. Niall me iba a matar.
- ¿Aquí en casa o...?
- Papá, eso no te importa.
- Claro que me importa, eres mi hija.
- ¿Acaso es tan imprescindible saber en qué lugar exactamente hemos quedado?
- Sí.
- Papá, en serio, cállate.
Reí y eché las sobras de la manzana en la basura antes de ir a tomarme una ducha. Pero justo antes de entrar, oí el tono de llamada de mi móvil, que sonaba desde la habitación, y fui a cogerlo. Niall.
- Hola.
- Hola, Cath. Llamaba para preguntarte si podrías venir hoy.
- Sí, sí por favor. Necesito librarme de mi familia - oí una pequeña risa al otro lado.
- ¿Tan malos son?
- ¿La verdad? Sí. Además, ya te he hecho esperar mucho para perder contra mí.
- Voy a ganarte y lo sabes.
- Mentira.
- Ya lo verás.
- Te vas a enterar de lo que es bueno, Horan.
- Pasaré a recogerte sobre las cinco, ¿te parece buena hora?
- Hecho. Sé puntual.
- Lo seré. Dile a Cher que si quiere puede apuntarse también.
- Vale. Hasta luego.
- Adiós.
Colgué antes de tener la oportunidad de quedarme embobada con el móvil en la oreja.
Por fin pude meterme en la ducha y tuve la oportunidad de pensar tranquila sobre lo que me estaba pasando. ¿Enamorada? Era muy pronto. ¿Pillada? Era más que eso. Una sensación demasiado extraña.
Volvimos al salón, y los chicos (incluída Cher) nos miraron extrañados al vernos cogidos de la mano. Después tendría que explicar muchas cosas.
- Así que tienes novio, ¿no? - dijo mi padre. Qué plasta.- ¿Cómo dijiste que se llamaba?
- Niall - respondí yo, algo insegura.
- Nialler Horan - aclaró él, extendiendo la mano, la cual mi padre cogió algo sorprendido.
No todos los días te das cuenta de lo educado y adorable que es el novio de tu hija. "Novio", aclaro. Aunque no me importaría hacer desaparecer esas comillas.
"Nialler" pensé. No sabía que Niall fuese un diminutivo.
Sacudí levemente la cabeza y fruncí el ceño. "En menudo lío me acabo de meter". Enorme. Un lío tremendo. Mis padres creían que tenía novio. Todo genial, sí, de puta madre.
- Chicas, creo que tenemos que irnos ya - dijo Liam, con una cara que me resultó sospechosa.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que... - comenzó Louis - tenemos cosas que hacer. Pero nos vemos mañana.
Se levantaron todos de los sofás de nuevo y comenzaron a salir del salón, despidiéndose de nuestros padres. Niall parecía no querer irse. Le acompañé hasta la puerta de la entrada y hablé con él en susurros.
- Siento haberte metido en esto.
- No te preocupes, no importa.
- ¿Seguro?
- Sí, de verdad. Hasta mañana.
- Hasta mañana.
Me quedé unos segundos pensativa, antes de cerrar la puerta. Igual resultaba un poco sospechoso que no me despidiera de mi supuesto novio con un beso... pero sólo rocé su mejilla con mis labios. Él sonrió y salió cerrando la puerta.
No podía estar más perdida. ¿Le gustaba? ¿Sólo me hacía un favor? ¿Qué estaba pasando en mi vida? Ni yo misma lo sabía, pero todo había dado una vuelta radical en escasos segundos.
Cuando volví al salón, vi a Taylor algo decepcionada, y también que nuestros padres ya habían ocupado los sitios para sentarse.
- ¿En serio era tu novio? - preguntó Taylor.
- No, qué va, sólo lo dije por presumir... - intenté decir irónicamente.- Pues claro.
- ¿Por qué no nos lo habías dicho antes, cielo? - dijo mi madre.- Ya sabes que a mí no me importa que tengas novio, siempre y cuando no sea uno de esos heavies que no se duchan.
- Mamá... primero: los heavies se duchan y son personas normales. Y segundo: no te lo dije porque hace mucho que no os veo y empezamos... eh... hace tres días.
- ¿Nada más?
- Sí. Y deja de preguntarme de esas cosas. ¿Qué tal vosotros?
- He de reconocer que la casa está vacía sin ti - empezó mi padre.- Y piensa que en realidad parecías un parásito.
- ¡¡Papá!!
- No te movías de tu habitación.
Suspiré y rodé los ojos.
- No escuches a tu padre, ya sabes que siempre te está chinchando.
- Sí, lo sé. ¿Tú qué tal, mamá?
- Muy bien, cariño. No quiero que te ofendas, pero desde que te has ido tengo más tiempo para mí, y he hecho algunos amigos nuevos.
- No me ofendo. Me alegro mucho por ti.
Cher y sus padres se reían de vez en cuando. Taylor seguía allí, sin decir nada. Parecía que le había molestado realmente que yo tuviera novio.
Novio. Qué bien sonaba eso. Quizás porque nunca había tenido ninguno. Y ahora tampoco, pero debía olvidarme de eso si quería fingir bien.
- Papá, mamá, ¿vosotros no decís nada? - preguntó Cher, poniendo sus ojos de cachorrito.
- ¿Qué quieres que te digamos? ¿Que estamos más tranquilos sin ti? - bromeó mi tío.
- Gracias, papá.
- Era una broma.
- Ya, claro.
Cher lo sabía, pero le gustaba llevarle la contraria a todo el mundo.
- ¿Queréis salir para que os enseñemos un poco la ciudad? - propuse.
- Perfecto - dijo mi tía levantándose del sofá.- ¡Ya estáis tardando!
El resto de la tarde la pasamos con ellos, intentando ignorar a Taylor. Se paraba en todas y cada una de las tiendas a comprar ropa, pero mientras ella hacía eso, nosotros nos quedábamos fuera hablando o íbamos a la heladería más cercana para probar los sabores más raros que tuviesen.
Al final del día, cerca de las nueve de la noche, dijeron que debían irse ya, pero en cuanto se montaron en el coche, tuvieron un problema. No arrancaba.
- Pues ahora no podemos llevarlo a reparar - dijo mi padre.
- Pero podéis llamar a un mecánico, que siempre vienen.
- No digas tonterías, ¿a estas horas? Mejor nos quedamos y llamamos mañana.
- Pero...
- No hay peros que valgan - dijo mi tío, apuntándome con un dedo.
¿Qué pasa? ¿Lo tenían todo planeado? ¡Fuera de nuestra casa! Yo los quería mucho, pero no, me negaba a que se quedaran y tener que volver a decirle a Niall que no podría jugar con él. Y aún encima, seguir fingiendo, porque seguro que se apuntaba a visitarme, y en caso contrario, me lo encontraría por la calle. ¿Por qué me odiaba la vida? ¿Por qué? ¿Qué había hecho yo?
- Eh... no tenemos sitio para vosotros - Cher intentó arreglarlo, pero estaba claro que no atendían a razones.
- Pero si nos arreglamos con un huequito en el suelo, un cojín, una manta y listo - dijo mi tía.
- Mamá, que no voy a dejar que durmáis en el suelo - replicó Cher.- Id a un hotel, vais a estar mejor. Os lo pago yo si queréis.
- Tú no nos vas a pagar nada, cielo. Dormimos en el salón, no pasa nada.
Misión imposible. Se quedarían hasta mañana. Y eso contando con que el mecánico pudiese venir, claro.
- Bueno... vale.
Cher se resignó. Tendríamos a aguantar a Taylor en nuestra casa. ¡Sí, qué genial era todo! Viva mi sarcasmo.
Teníamos una habitación de invitados con una cama individual, así que Taylor durmió allí. Mi madre y mi tía en los sofás, y mi padre y mi tío en sacos de dormir. No me lo podía creer. Vaya mierda de todo.
Por suerte, había guardado el teléfono de Niall de la última vez que me llamó, así que le mandé un mensaje metida ya en cama antes de dormir.
"Mis padres han tenido un problema con el coche y se han tenido que quedar. Toca fingir un poco más... hahaha. Lo siento, en serio. xx"
Esperé a que me contestara. Dos escasos minutos.
"No importa, ya te lo dije. Será divertido. Pero hay que fingir bien ;) xx"
¿Que había que fingir bien? ¿A qué se refería? ¿Parecer más novios? ¿Estar todo el rato de la mano? ¿Qué? Me iba a estallar la cabeza. Me vendría bien dormir.
(...)
La alarma de mi móvil con "California Gurls" me despertó de golpe a las diez de la mañana. De mi garganta salió un ruido extraño antes de extender el brazo para alcanzar mi teléfono y apagar la alarma. ¡Maldita sea la tecnología! Me levanté cual zombie y me coloqué mis zapatillas antes de dirigirme al salón.
- ¡Buenos días, dormilona! - dijo mi madre antes de darle un sorbo a su tazón de leche.
"¿Dormilona? Son las diez de la mañana, no me vengas con esas."
- Buenos días, mamá. Bueno, buenos días a todos. - sonreí y fui a la cocina a por una manzana.
No me apetecía desayunar nada más.
- ¿Habéis llamado a algún mecánico ya? - dije sentándome de piernas cruzadas sobre la alfombra.
- ¿Tan rápido nos quieres echar? - dijo Taylor con un ligero tono sarcástico.
- No... pero es por vuestro bien.
- Lo llamaremos después de comer, cielo - respondió mi madre.
- Vale. Pero hoy... eh... he quedado.
- ¿Con Niall? - preguntó mi padre, burlón.
- Sí - dije segura de mi misma. Niall me iba a matar.
- ¿Aquí en casa o...?
- Papá, eso no te importa.
- Claro que me importa, eres mi hija.
- ¿Acaso es tan imprescindible saber en qué lugar exactamente hemos quedado?
- Sí.
- Papá, en serio, cállate.
Reí y eché las sobras de la manzana en la basura antes de ir a tomarme una ducha. Pero justo antes de entrar, oí el tono de llamada de mi móvil, que sonaba desde la habitación, y fui a cogerlo. Niall.
- Hola.
- Hola, Cath. Llamaba para preguntarte si podrías venir hoy.
- Sí, sí por favor. Necesito librarme de mi familia - oí una pequeña risa al otro lado.
- ¿Tan malos son?
- ¿La verdad? Sí. Además, ya te he hecho esperar mucho para perder contra mí.
- Voy a ganarte y lo sabes.
- Mentira.
- Ya lo verás.
- Te vas a enterar de lo que es bueno, Horan.
- Pasaré a recogerte sobre las cinco, ¿te parece buena hora?
- Hecho. Sé puntual.
- Lo seré. Dile a Cher que si quiere puede apuntarse también.
- Vale. Hasta luego.
- Adiós.
Colgué antes de tener la oportunidad de quedarme embobada con el móvil en la oreja.
Por fin pude meterme en la ducha y tuve la oportunidad de pensar tranquila sobre lo que me estaba pasando. ¿Enamorada? Era muy pronto. ¿Pillada? Era más que eso. Una sensación demasiado extraña.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Capítulo 10
{NARRA CATHERINE}
Las horas pasaban lentas. Los estornudos persistían y de vez en cuando aparecía el dolor de cabeza, pero se iba a los cinco minutos (aunque apareciera de nuevo después de media hora).
No quise cenar, ya que con el catarro prácticamente había desaparecido mi sentido del gusto o tenía el estómago algo revuelto.
- ¿Pero nada? ¿Ni un yogur, ni fruta, ni nada de nada?
- No, nada.
- Tienes que cenar algo, Cath.
- Que no, no me apetece. Tengo mal el estómago...
- Bueno, vale.
Cher se preocupaba demasiado por mí, y era ella la primera en comer lo menos posible.
Cuando ya estaba a punto de quedarme dormida, sonó el teléfono de casa. Cher fue corriendo a cogerlo a la pequeña mesa de cristal redonda colocada justo donde los dos sofás hacían esquina. Yo escuché con atención.
- ¿Sí? ... ¡Hola, mamá! - vaya, la tía Chloe.- Muy bien, sí ... Oh, por mí bien ... Seguro, mamá ... Vale. Hasta mañana.
- ¿Qué ocurre? - pregunté en cuanto colgó el teléfono.
- Nuestros papás vienen a hacernos una visita mañana.
- ¿Nuestros?
- Los míos y los tuyos.
- Ah, sí, genial.
- ¿Qué pasa? ¿Te molesta? ¿Les digo que no vengan? - preguntó señalando el teléfono.
- ¡No, no! Es que si estaba mejor pretendía jugar la partida de pin-pon pendiente con Niall.
- Oh... ya veo... - Cher sonrió, preparada para una de sus bromas.- Vas a "jugar" con Nialler, eh. Ya, ya. Jugar. Sí. "Jugar". Comprendo.
- ¡Cállate!
- Venga, Cathy, se te nota que estás coladita.
- No me llames Cathy.
- No lo has negado.
- ¡Ah, dios! - le lancé un cojín y me di la vuelta, dejando mi cara mirando hacia el respaldo del sofá para poder seguir durmiendo.
Cuando quería, Cher podía ser muy cansina.
Antes de quedarme dormida, pensé en todo lo que podía pasar mañana. Quedar con Niall, encontrarme mejor, jugar al pin-pon, ganar y tener un helado como premio, perder y tener un helado como consolación (sí, me gustan los helados), que mis padres odiasen a Niall por alguna razón... Cosa bastante improbable, ya que era un chico encantador. Pero mis padres podían ser muy raros, así que podía temerme lo peor para no llevarme una decepción después.
(...)
Los primeros rayos de sol traspasaron las cortinas y llegaron hasta mi cara. Maldita sea. Aún estando despierta, me quedé más tiempo en el sofá, no sabría decir bien cuánto.
Como siempre, sobre las diez y media de la mañana, Cher preparó el desayuno. Al levantarme para ir a la cocina y comerlo allí, me di cuenta de que ya no aparecían los dolores de cabeza, y ya tenía asentado el estómago. Aunque los estornudos seguían dándome la tabarra.
- ¿Estás mejor?
- Muchísimo mejor. Me vino bien el descanso.
- ¿Entonces quedarás con Niall?
- No lo sé, tendré que esperar a que me llame, yo no tengo su número.
- Tú eres tonta, ¿por qué no se lo pediste cuando le diste el tuyo?
- Pues porque estaba atontada, ¿vale? Sólo quería dormir.
Cher suspiró y rodó los ojos. Sirvió un tazón con leche y cereales para cada una y puso dos vasos y un cartón de zumo sobre la mesa. Un rico desayuno.
Al mediodía, justo después de comer, nada más sentarme en el sofá para ver uno de esos concursos de la hora de la siesta, sonó mi móvil.
- ¿Diga?
- ¡Cath!
- ¡Niall! Hola - una sonrisa se dibujó en mi rostro automáticamente.
- ¿Estás mejor?
- Sí, mucho mejor.
- ¿Preparada para nuestra partida pendiente?
- Es que...
- Pones excusas porque sabes que vas a perder.
- Mentira. Vienen mis padres y los de Cher a hacernos una visita, y no los veo desde hace ya tres meses.
- Oh... entonces supongo que te quedarás con ellos.
- Sí, eso tenía pensado.
- ¿Nos veremos mañana?
- Sí, mañana sí.
- ¿Prometido?
- Te lo prometo.
- Entonces vale. Bueno... hasta mañana, entonces.
- Hasta mañana.
Después de unos segundos de incómodo silencio, oí cómo colgaba. No podía ser mejor. Era justo mi tipo de chico. ¿Y si pensaba que me estaba haciendo la difícil? Era posible.
- Me da pena que no podáis quedar hoy - soltó Cher dejándose caer sobre el otro sofá.
- ¿Y a ti por qué?
- Porque no podré chincharte, ni a ti ni a él.
- A él no le ibas a chinchar de todos modos.
- ¿Que no? Catherine, le encantas, pero intenta esconderlo. Le conozco muy bien.
Me quedé callada. Simplemente no sabía qué decir, y no me lo creía. ¿A él, gustarle yo? ¿Una chica del montón, que aún no había dado su primer beso? No.
Sí, correcto, tenía 18 años y aún no había dado mi primer beso. Tuve algo raro con un chico, porque nos queríamos, tonteábamos y yo estaba muy ilusionada, pero se alejó antes de que pudiera pasar nada. Y se acabó mudando a Escocia. Fue horrible, porque realmente lo veía como mi pareja, como el hombre de mi vida, pero resultó no serlo. Y ahora veo a Niall, y me recuerda a él... y tengo miedo. Miedo de que pase lo mismo, de no ser lo bastante buena. Y sé que no lo soy.
De ahí a media hora, más o menos, sonó de nuevo mi móvil. Esta vez era mi madre.
- Hola, mamá.
- Hola, cielo. Quería avisarte de que ya estamos llegando y que llevamos a vuestra prima Taylor también.
¡Mierda! ¿Qué? ¡No! ¡Taylor no!
- Ah, vale.
- Estaremos ahí en unos quince minutos.
- Vale, mamá.
- Un beso.
- Hasta ahora.
¡Mierda, mierda y mierda!
- ¿Qué pasa?
- Que ya están llegando, pero hay un problema. Viene Taylor.
- ¿Taylor? No... ¡no me jodas!
Taylor era nuestra prima. Una chica morena, con los ojos oscuros y un cuerpazo increíble. A mí me caía muy bien, pero vivía a cuerpo de reina y siempre nos restregaba todo lo que tenía. Todos sus aparatos electrónicos, un trabajo genial, una casa enorme en la costa oeste de Inglaterra junto a la playa, un novio maravilloso... ¿Y Cher y yo qué teníamos? Un piso compartido, y no teníamos estudios universitarios ni trabajo. Ni novio. ¡Perfecto! Nos podría restregar por la cara una y otra vez su vida maravillosa y nosotras aquí dando pena.
- Hay que pensar algo - dije.
- ¿Algo de qué?
- No sé, algo para no parecer tan patéticas. ¡No tenemos ni trabajo!
- ¿Y qué quieres hacer? Total, siempre ha sido así. Taylor triunfa, nosotras estamos hundidas entre la mugre. Un día más que soportarla no nos hará daño.
- Cher, estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para dejarla en ridículo. Demostrarle que tengo una vida mejor que la suya.
- No la tienes.
- ¡De eso se trata! Que ella piense que sí, imbécil.
- Discúlpeme, su alteza.
- Disculpas aceptadas.
Cher me lanzó al cojín más grande que encontró y yo me reí, dejándolo a un lado.
Timbraron. Debían de ser ellos. Me puse de pie y fui a peinarme un poco. Me deshice los nudos e intenté estar lo más espléndida posible para impresionar a nuestra querida prima. Iba a ser imposible. Ella tenía mil curvas más que yo y más bonitas. Pero bueno, había que intentarlo. Cher también se había arreglado bastante. Oí unos gritos de alegría de Cher. ¿Gritos? ¿Alegría? ¿Qué?
Fui a la entrada y me llevé una grata sorpresa. No eran nuestros padres, tampoco Taylor.
- ¡Cath! - me sonrió y se quedó mirándome unos segundos. Parecía embobado.
- Oh dios, ¡Niall! ¿Qué hacéis aquí todos?
También habían venido Harry, Zayn, Liam y Louis.
- Una sorpresa a la enfermita - se acercó a mi y me dio un abrazo.
- Pero ya te dije que van a venir nuestros padres.
- Somos amigos, ¿qué pasa? ¿No les gustan los amigos?
- Sí... - fruncí el ceño, sonriendo, y reí ligeramente.- Es que... no sé. No me lo esperaba.
- De eso se trataba. Por cierto, estás... - me miró de arriba a abajo y abrió los ojos como platos.- Muy guapa.
Me sonrojé como nunca antes. ¿Guapa? ¿Yo? Sí, claro, y los gatos vuelan. Muy buena, Niall.
- Gracias. Tú también estás muy guapo.
¿Guapo? ¡¿Guapo?! ¿En serio, Catherine? Era el chico más perfecto del universo, y yo estaba muy pillada, y era tonta.
- Si tú lo dices, habrá que creerte.
Idiota.
Fui a saludar a los demás con dos besos a cada uno, y justo cuando todos pasamos al salón, timbraron de nuevo.
- Vale, ahora sí. Cher, recuerda, buena impresión.
- Son vuestros padres, ¿por qué les queréis causar buena impresión? - preguntó Harry.
- En cuanto suban lo sabrás.
Fui a abrir y una vez arriba, pude verla. Estaba mucho más guapa que hacía medio año. Es impresionante cómo puede cambiar la gente en seis meses. Estaba más alta, más delgada, más guapa. ¿Pero qué hacía esta mujer para ser así? Yo también quería.
- ¡Catherine! - se adelantó y me dio dos besos.
- Hola, Taylor - dije con una sonrisa, disimulando la falsedad.
Mis padres se adelantaron también y les di un abrazo a cada uno, como hizo Cher con los suyos.
- ¿Qué tal compartiendo apartamento con tu prima, cielo? - preguntó mi madre.
- De momento muy bien. Ya sabes que nos llevamos genial.
- Lo sé, de pequeñas erais inseparables.
Sonreí.
- Bueno, tenemos a unos amigos aquí... no os importa, ¿verdad? - dijo Cher.
- ¡Claro que no! Así conocemos vuestras compañías - respondió mi padre, revolviéndome el pelo.
La cara de Taylor se iluminó completamente. ¿No era que tenía novio? Ahora se aguanta.
- Estaré encantadísima de conocerlos - dijo con una gran sonrisa.
Cher y yo pasamos las primeras al salón y los chicos inmediatamente se levantaron de los sofás.
- Chicos, esta es nuestra prima Taylor.
- Hola - dijo ella, aún sin dejar de sonreír.
Ellos la saludaron con la mano.
- Estos son Liam, Louis, Zayn, Harry y... Niall - los fui señalando.
Hice énfasis en el nombre de Niall por alguna razón, inconscientemente. Pero en fin, no quise pensar el por qué.
- Y chicos, estos son mis padres - dijo Cher, poniéndose entre ellos.
- Y estos los míos.
- Es un placer - dijo Liam. Qué educado era, por favor. Me encantaba. Terminaría siendo uno de mis mejores amigos, seguro.
- Igualmente - dijeron los cuatro a la vez.
Vi a Taylor con los ojos puestos en Niall. No no, eso sí que no, Taylor. Ese terreno no.
Ella se acercó a él y se sentó a su lado en el sofá. La miré con odio y desprecio. ¡Que tenía novio! Y pensar que a mí me caía bien...
Ya sabía por donde atacar a Taylor.
- Niall, cariño. ¿Puedes venir un segundo?
Louis casi se mea allí de la risa que le dio, aunque la supo disimular.
- ¿Cariño? - me susurró mi madre al oído.
- Luego os lo explico, mamá. No seas pesada.
- Vale, vale.
Niall, un poco confundido, me acompañó hasta mi habitación.
- ¿A qué ha venido eso? - dijo riendo.
- Tenía que hacerlo. Mira, te explico. Taylor, desde pequeñitas, nos ha restregado su éxito en la vida. Antes, siempre le compraban lo que quería. Ahora, tiene un buen trabajo y un físico increíble. La he visto muy cerca de ti, así que pensé que... sería una buena idea poder restregarle que yo soy tu novia. - me miró raro, con el ceño fruncido.- De mentira, claro.
- O sea, que quieres que finja que soy tu novio.
- Exacto.
Se quedó pensando unos segundos, y una curva se dibujó en sus labios.
- Puedes contar conmigo.
- ¡Ay, gracias! ¡Te quiero! - le abracé con fuerza, y en cuanto me di cuenta, me separé y tosí como si nada.
¿Te quiero? ¡Cómo se me ocurre decirle que le quiero! A saber qué va a pensar de mí ahora.
- ¿Vamos? - preguntó.
- Sí.
Sonreí y salí cogida de su mano. A eso sí que se le podía llamar presumir.
Las horas pasaban lentas. Los estornudos persistían y de vez en cuando aparecía el dolor de cabeza, pero se iba a los cinco minutos (aunque apareciera de nuevo después de media hora).
No quise cenar, ya que con el catarro prácticamente había desaparecido mi sentido del gusto o tenía el estómago algo revuelto.
- ¿Pero nada? ¿Ni un yogur, ni fruta, ni nada de nada?
- No, nada.
- Tienes que cenar algo, Cath.
- Que no, no me apetece. Tengo mal el estómago...
- Bueno, vale.
Cher se preocupaba demasiado por mí, y era ella la primera en comer lo menos posible.
Cuando ya estaba a punto de quedarme dormida, sonó el teléfono de casa. Cher fue corriendo a cogerlo a la pequeña mesa de cristal redonda colocada justo donde los dos sofás hacían esquina. Yo escuché con atención.
- ¿Sí? ... ¡Hola, mamá! - vaya, la tía Chloe.- Muy bien, sí ... Oh, por mí bien ... Seguro, mamá ... Vale. Hasta mañana.
- ¿Qué ocurre? - pregunté en cuanto colgó el teléfono.
- Nuestros papás vienen a hacernos una visita mañana.
- ¿Nuestros?
- Los míos y los tuyos.
- Ah, sí, genial.
- ¿Qué pasa? ¿Te molesta? ¿Les digo que no vengan? - preguntó señalando el teléfono.
- ¡No, no! Es que si estaba mejor pretendía jugar la partida de pin-pon pendiente con Niall.
- Oh... ya veo... - Cher sonrió, preparada para una de sus bromas.- Vas a "jugar" con Nialler, eh. Ya, ya. Jugar. Sí. "Jugar". Comprendo.
- ¡Cállate!
- Venga, Cathy, se te nota que estás coladita.
- No me llames Cathy.
- No lo has negado.
- ¡Ah, dios! - le lancé un cojín y me di la vuelta, dejando mi cara mirando hacia el respaldo del sofá para poder seguir durmiendo.
Cuando quería, Cher podía ser muy cansina.
Antes de quedarme dormida, pensé en todo lo que podía pasar mañana. Quedar con Niall, encontrarme mejor, jugar al pin-pon, ganar y tener un helado como premio, perder y tener un helado como consolación (sí, me gustan los helados), que mis padres odiasen a Niall por alguna razón... Cosa bastante improbable, ya que era un chico encantador. Pero mis padres podían ser muy raros, así que podía temerme lo peor para no llevarme una decepción después.
(...)
Los primeros rayos de sol traspasaron las cortinas y llegaron hasta mi cara. Maldita sea. Aún estando despierta, me quedé más tiempo en el sofá, no sabría decir bien cuánto.
Como siempre, sobre las diez y media de la mañana, Cher preparó el desayuno. Al levantarme para ir a la cocina y comerlo allí, me di cuenta de que ya no aparecían los dolores de cabeza, y ya tenía asentado el estómago. Aunque los estornudos seguían dándome la tabarra.
- ¿Estás mejor?
- Muchísimo mejor. Me vino bien el descanso.
- ¿Entonces quedarás con Niall?
- No lo sé, tendré que esperar a que me llame, yo no tengo su número.
- Tú eres tonta, ¿por qué no se lo pediste cuando le diste el tuyo?
- Pues porque estaba atontada, ¿vale? Sólo quería dormir.
Cher suspiró y rodó los ojos. Sirvió un tazón con leche y cereales para cada una y puso dos vasos y un cartón de zumo sobre la mesa. Un rico desayuno.
Al mediodía, justo después de comer, nada más sentarme en el sofá para ver uno de esos concursos de la hora de la siesta, sonó mi móvil.
- ¿Diga?
- ¡Cath!
- ¡Niall! Hola - una sonrisa se dibujó en mi rostro automáticamente.
- ¿Estás mejor?
- Sí, mucho mejor.
- ¿Preparada para nuestra partida pendiente?
- Es que...
- Pones excusas porque sabes que vas a perder.
- Mentira. Vienen mis padres y los de Cher a hacernos una visita, y no los veo desde hace ya tres meses.
- Oh... entonces supongo que te quedarás con ellos.
- Sí, eso tenía pensado.
- ¿Nos veremos mañana?
- Sí, mañana sí.
- ¿Prometido?
- Te lo prometo.
- Entonces vale. Bueno... hasta mañana, entonces.
- Hasta mañana.
Después de unos segundos de incómodo silencio, oí cómo colgaba. No podía ser mejor. Era justo mi tipo de chico. ¿Y si pensaba que me estaba haciendo la difícil? Era posible.
- Me da pena que no podáis quedar hoy - soltó Cher dejándose caer sobre el otro sofá.
- ¿Y a ti por qué?
- Porque no podré chincharte, ni a ti ni a él.
- A él no le ibas a chinchar de todos modos.
- ¿Que no? Catherine, le encantas, pero intenta esconderlo. Le conozco muy bien.
Me quedé callada. Simplemente no sabía qué decir, y no me lo creía. ¿A él, gustarle yo? ¿Una chica del montón, que aún no había dado su primer beso? No.
Sí, correcto, tenía 18 años y aún no había dado mi primer beso. Tuve algo raro con un chico, porque nos queríamos, tonteábamos y yo estaba muy ilusionada, pero se alejó antes de que pudiera pasar nada. Y se acabó mudando a Escocia. Fue horrible, porque realmente lo veía como mi pareja, como el hombre de mi vida, pero resultó no serlo. Y ahora veo a Niall, y me recuerda a él... y tengo miedo. Miedo de que pase lo mismo, de no ser lo bastante buena. Y sé que no lo soy.
De ahí a media hora, más o menos, sonó de nuevo mi móvil. Esta vez era mi madre.
- Hola, mamá.
- Hola, cielo. Quería avisarte de que ya estamos llegando y que llevamos a vuestra prima Taylor también.
¡Mierda! ¿Qué? ¡No! ¡Taylor no!
- Ah, vale.
- Estaremos ahí en unos quince minutos.
- Vale, mamá.
- Un beso.
- Hasta ahora.
¡Mierda, mierda y mierda!
- ¿Qué pasa?
- Que ya están llegando, pero hay un problema. Viene Taylor.
- ¿Taylor? No... ¡no me jodas!
Taylor era nuestra prima. Una chica morena, con los ojos oscuros y un cuerpazo increíble. A mí me caía muy bien, pero vivía a cuerpo de reina y siempre nos restregaba todo lo que tenía. Todos sus aparatos electrónicos, un trabajo genial, una casa enorme en la costa oeste de Inglaterra junto a la playa, un novio maravilloso... ¿Y Cher y yo qué teníamos? Un piso compartido, y no teníamos estudios universitarios ni trabajo. Ni novio. ¡Perfecto! Nos podría restregar por la cara una y otra vez su vida maravillosa y nosotras aquí dando pena.
- Hay que pensar algo - dije.
- ¿Algo de qué?
- No sé, algo para no parecer tan patéticas. ¡No tenemos ni trabajo!
- ¿Y qué quieres hacer? Total, siempre ha sido así. Taylor triunfa, nosotras estamos hundidas entre la mugre. Un día más que soportarla no nos hará daño.
- Cher, estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para dejarla en ridículo. Demostrarle que tengo una vida mejor que la suya.
- No la tienes.
- ¡De eso se trata! Que ella piense que sí, imbécil.
- Discúlpeme, su alteza.
- Disculpas aceptadas.
Cher me lanzó al cojín más grande que encontró y yo me reí, dejándolo a un lado.
Timbraron. Debían de ser ellos. Me puse de pie y fui a peinarme un poco. Me deshice los nudos e intenté estar lo más espléndida posible para impresionar a nuestra querida prima. Iba a ser imposible. Ella tenía mil curvas más que yo y más bonitas. Pero bueno, había que intentarlo. Cher también se había arreglado bastante. Oí unos gritos de alegría de Cher. ¿Gritos? ¿Alegría? ¿Qué?
Fui a la entrada y me llevé una grata sorpresa. No eran nuestros padres, tampoco Taylor.
- ¡Cath! - me sonrió y se quedó mirándome unos segundos. Parecía embobado.
- Oh dios, ¡Niall! ¿Qué hacéis aquí todos?
También habían venido Harry, Zayn, Liam y Louis.
- Una sorpresa a la enfermita - se acercó a mi y me dio un abrazo.
- Pero ya te dije que van a venir nuestros padres.
- Somos amigos, ¿qué pasa? ¿No les gustan los amigos?
- Sí... - fruncí el ceño, sonriendo, y reí ligeramente.- Es que... no sé. No me lo esperaba.
- De eso se trataba. Por cierto, estás... - me miró de arriba a abajo y abrió los ojos como platos.- Muy guapa.
Me sonrojé como nunca antes. ¿Guapa? ¿Yo? Sí, claro, y los gatos vuelan. Muy buena, Niall.
- Gracias. Tú también estás muy guapo.
¿Guapo? ¡¿Guapo?! ¿En serio, Catherine? Era el chico más perfecto del universo, y yo estaba muy pillada, y era tonta.
- Si tú lo dices, habrá que creerte.
Idiota.
Fui a saludar a los demás con dos besos a cada uno, y justo cuando todos pasamos al salón, timbraron de nuevo.
- Vale, ahora sí. Cher, recuerda, buena impresión.
- Son vuestros padres, ¿por qué les queréis causar buena impresión? - preguntó Harry.
- En cuanto suban lo sabrás.
Fui a abrir y una vez arriba, pude verla. Estaba mucho más guapa que hacía medio año. Es impresionante cómo puede cambiar la gente en seis meses. Estaba más alta, más delgada, más guapa. ¿Pero qué hacía esta mujer para ser así? Yo también quería.
- ¡Catherine! - se adelantó y me dio dos besos.
- Hola, Taylor - dije con una sonrisa, disimulando la falsedad.
Mis padres se adelantaron también y les di un abrazo a cada uno, como hizo Cher con los suyos.
- ¿Qué tal compartiendo apartamento con tu prima, cielo? - preguntó mi madre.
- De momento muy bien. Ya sabes que nos llevamos genial.
- Lo sé, de pequeñas erais inseparables.
Sonreí.
- Bueno, tenemos a unos amigos aquí... no os importa, ¿verdad? - dijo Cher.
- ¡Claro que no! Así conocemos vuestras compañías - respondió mi padre, revolviéndome el pelo.
La cara de Taylor se iluminó completamente. ¿No era que tenía novio? Ahora se aguanta.
- Estaré encantadísima de conocerlos - dijo con una gran sonrisa.
Cher y yo pasamos las primeras al salón y los chicos inmediatamente se levantaron de los sofás.
- Chicos, esta es nuestra prima Taylor.
- Hola - dijo ella, aún sin dejar de sonreír.
Ellos la saludaron con la mano.
- Estos son Liam, Louis, Zayn, Harry y... Niall - los fui señalando.
Hice énfasis en el nombre de Niall por alguna razón, inconscientemente. Pero en fin, no quise pensar el por qué.
- Y chicos, estos son mis padres - dijo Cher, poniéndose entre ellos.
- Y estos los míos.
- Es un placer - dijo Liam. Qué educado era, por favor. Me encantaba. Terminaría siendo uno de mis mejores amigos, seguro.
- Igualmente - dijeron los cuatro a la vez.
Vi a Taylor con los ojos puestos en Niall. No no, eso sí que no, Taylor. Ese terreno no.
Ella se acercó a él y se sentó a su lado en el sofá. La miré con odio y desprecio. ¡Que tenía novio! Y pensar que a mí me caía bien...
Ya sabía por donde atacar a Taylor.
- Niall, cariño. ¿Puedes venir un segundo?
Louis casi se mea allí de la risa que le dio, aunque la supo disimular.
- ¿Cariño? - me susurró mi madre al oído.
- Luego os lo explico, mamá. No seas pesada.
- Vale, vale.
Niall, un poco confundido, me acompañó hasta mi habitación.
- ¿A qué ha venido eso? - dijo riendo.
- Tenía que hacerlo. Mira, te explico. Taylor, desde pequeñitas, nos ha restregado su éxito en la vida. Antes, siempre le compraban lo que quería. Ahora, tiene un buen trabajo y un físico increíble. La he visto muy cerca de ti, así que pensé que... sería una buena idea poder restregarle que yo soy tu novia. - me miró raro, con el ceño fruncido.- De mentira, claro.
- O sea, que quieres que finja que soy tu novio.
- Exacto.
Se quedó pensando unos segundos, y una curva se dibujó en sus labios.
- Puedes contar conmigo.
- ¡Ay, gracias! ¡Te quiero! - le abracé con fuerza, y en cuanto me di cuenta, me separé y tosí como si nada.
¿Te quiero? ¡Cómo se me ocurre decirle que le quiero! A saber qué va a pensar de mí ahora.
- ¿Vamos? - preguntó.
- Sí.
Sonreí y salí cogida de su mano. A eso sí que se le podía llamar presumir.
martes, 24 de julio de 2012
Capítulo 9
{NARRA CATHERINE}
- Así que somos vuestros invitados - dijo Niall mirándome con una sonrisa.
- Bueno, en realidad, sois los invitados de Cher.
- ¿Tú no nos invitas? - se llevó una mano al pecho, exagerando.
- A ti sí - me eché a reír y Harry gritó un "eh" desde la cocina.
- Así me gusta.
Aún quedaba mucho para almorzar, así que Niall encendió la televisión con el volumen muy bajo para que no me molestase. Por favor, ¿podría decirle alguien que dejase de ser tan atento? Me iba a enamorar. Gracias.
No echaban nada interesante, por lo que Harry se pasó haciendo zapping todo el rato, sentado con Cher en el otro sofá.
- Harry, ¿quieres dejar en una cadena y parar ya?
- ¿Esto también te pone nervioso? - él sacó la lengua y Niall soltó una carcajada.
- Mucho.
Mi cara debió de ser un poema, porque enseguida me lo explicó.
- Antes veníamos en el coche, con esa música moderna, todo muy techno, y Harry no paraba de mover la cabeza y dar golpes contra el volante...
- Golpecitos, Horan. Golpecitos.
- Lo que sea. Y le dije que me estaba poniendo nervioso tanto movimiento.
- Lo que te pone nervioso soy yo.
- Cómo me conoces, Harold.
Todos echamos a reír. Ojalá yo tuviera una amiga así, con la que tener tanta confianza. Anna era una buena amiga, pero dudo que llegara a ser como Harry y Niall son para el otro.
Llevábamos ya una hora y media mirando programas chorras. La verdad, nos reíamos bastante con ellos.
Cher miró su reloj y se levantó. La sopa ya estaría lista.
- ¡Chicos! Ya podéis venir a comer.
- Mmm ¡comida!
Niall se levantó y me dio la mano para ayudar a ponerme de pie. En realidad, podría haberlo hecho sola, pero no le iba a decir que no.
- Bonitos calcetines.
Ya me había olvidado de los calcetines rosas cursis que me había puesto. Miré hacia abajo y le sonreí.
- Gracias. Un regalo de cumpleaños.
- ¿Y de hace cuánto, si se puede saber?
- Fue el año pasado. Hace 11 meses.
- Entonces tu cumpleaños es dentro de nada.
- Efectivamente.
- Te regalaré una camiseta a juego con los calcetines.
Reí levemente y me senté en uno de los extremos de la mesa. Harry ya había ido antes y estaba ayudando a Cher a servir los platos.
- Será mejor que avise a los chicos de que no comemos en casa - dijo Niall.
- ¿Vivís todos juntos?
- Pregunté sorprendida.
- Sí, nos las arreglamos bastante bien.
{NARRA NIALL}
Me aparté del resto y me fui al pasillo para llamar a los demás. Cogió Louis.
- ¡Nialler! ¿Qué pasa que no venís?
- Las chicas nos han invitado a comer.
- Oh, interesante. ¿Y qué tal tu chica?
- No es mi chica - puse los ojos en blanco y suspiré. Idiota.
- ¿Qué tal Catherine?
- Ha cogido un resfriado.
- Dile de mi parte que se mejore.
- Vale. ¿Algo más?
- Dile a Harry que no se deje querer mucho por Cher, que el ricitos es mío.
- ¿Y tu querida Eleanor?
- También. Los dos son míos, podemos vivir felices los tres juntos.
- Yo se lo digo, no te preocupes.
- Genial. Comed bien.
- Eso está asegurado.
- Adiós.
- Hasta luego.
Colgué y metí el móvil de nuevo en el bolsillo. ¿Mi chica? Anda ya, pf... por favor... Me encantaría que lo fuese. Pero no llevábamos de amigos ni un día, y a mí me gustaba hacer las cosas despacio.
Cuando volví a la cocina me senté justo al lado de Harry para "advertirle" al oído sin que Cher pudiera oír.
- Ha dicho Louis que no te dejes querer mucho por Cher.
A Harry se le escapó una carcajada de las suyas, de esas de las que se da cuenta al segundo y se tapa la boca. Sí, de esas.
Yo sonreí y no dije nada más.
- ¿De qué te ríes tanto, Hazz? - preguntó Cher mientras servía la comida.
- No, no, de nada.
- A mí no me engañas, Styles - agachó la cabeza y la puso en el hombro de Harry.- Suéltalo - dijo con voz cantarina.
Harry se mordió el labio y volvió a reírse, esta vez no tan escandalosamente. No se resistía a una chica guapa, y Cher era bastante atractiva. Aunque no mi tipo.
- Que no.
- Harry...
- No.
- ¡Harold!
- ¡Qué no, pesada!
- Pues te quedas sin comida.
- ¿Por qué?
- Porque eres una mala persona.
- Es que no te lo puedo decir, en serio.
Yo sonreí e intenté contener la risa, cosa que fue bastante difícil. Apostaría lo que fuese a que en ese momento me estaba poniendo como un tomate.
- ¿Pero por qué no?
- Porque no. Al menos, no de momento.
- ¿Pero lo sabré?
- Exacto.
- Creo que puedo esperar.
- Así me gusta. ¿Me vas a dar mi comida?
- Supongo que sí.
- Gracias.
Cher sirvió la comida para todos. No tardamos mucho en terminar. A Cath se le veía con mejor cara; lo sé porque la estuve mirando durante toda la comida. Era tan bonita... pero tenía que ser paciente. Esperar a que se recuperase, y entonces quizás podría ocurrir algo. Aunque, pensándolo bien, ella no se iba a fijar en alguien como yo. No me consideraba para nada atractivo, y ella era preciosa; su pelo castaño caía por su espalda, liso y brillante; sus ojos verdes captarían la atención de cualquiera; sus labios... me moría por besarlos, y su cuerpo... era simplemente perfecto, todas esas curvas me llevaban a la perdición. Me estaba encaprichando. Era imposible enamorarse en un día. No, aún no era amor. Pero estaba seguro de que llegaría a serlo muy pronto.
En cuanto terminamos Catherine se tomó una pastilla y se acostó de nuevo en su sofá.
- Siento estar tan aburrida, chicos.
- ¡No! - dije, quizás demasiado alto.- No es tu culpa, estás enferma. ¿Vemos una película?
- Vale - dijo tímidamente, sonriendo.
- ¿Cuál te apetece ver? - preguntó Cher.
- Hm... ¿qué tal Los Juegos Del Hambre? - nos miró a Harry y a mí.- ¿Vosotros la habéis visto?
- Yo he leído los libros - dije asintiendo.
- A mí me los ha contado Niall - respondió Harry, soltando una pequeña carcajada.
- Entonces supongo que pondremos esa - concluyó Cher, cogiendo una pequeña caja con un disco de una estantería cerca de la televisión.
Nos pasamos las siguientes dos horas y media viendo la película. La verdad, habían estropeado un poco los libros, pero era genial. Las mejores escenas eran las más intensas, donde estaban entre la vida y la muerte. Siempre me había gustado el cine de acción, pero era un chico de lágrima fácil, por lo que tuve que esconder mis ojos llorosos durante toda la película.
Cuando terminó, Harry y yo decidimos que era hora de irse a casa, así que nos despedimos de las chicas, pero antes de irnos tenía que hacer una cosa.
- Oye, Cath - dije poniéndome de cuclillas a su lado.- ¿Te importa darme tu número?
- Claro que no, déjame tu móvil y yo te lo escribo.
Se lo di, y las yemas de mis dedos rozaron la palma de su mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Pero qué coño? ¡Niall, gilipollas! Tenía que controlarme.
Cuando terminó de escribir su número me devolvió el móvil con una sonrisa.
- ¿Nos vamos mañana?
- Eso está hecho, preciosa.
¡No! ¿Qué? ¡No! Me había salido sólo, eso me pasa por no pensar antes de hablar.
- Genial - dijo sonriendo, con sus mejillas un poco coloradas.
Una vez en el coche, Harry arrancó y comenzó a reírse sin motivo.
- ¿Qué te pasa a ti?
- No se te nota ni nada, tío.
- Ah, eso... ya. Si es que no sé disimular - dije agachando la cabeza.
- No hace falta que lo jures.
- Bueno, y tú, haciendo manitas con Cher durante la peli... te parecerá bonito.
- ¿Manitas? Perdona, yo la consolaba. La pobre lloraba como una magdalena.
- Sí, Harold, sí. Será eso.
- ¡Que sí, joder!
- Vale, yo te creo.
- Mentira no me crees.
- Ya, pero si te digo que te creo te callas.
Él hizo una mueca asintiendo y se encogió de hombros.
- Para qué negarlo.
Yo reí y le di más volumen a la radio. Estaba sonando "Torn", de Natalie Imbruglia. Adoraba esa canción desde hacía ya mucho tiempo, y siempre la cantaba. Esta vez no iba a ser menos. Harry se unió a mi en el estribillo, y justo cuando terminó la canción llegamos a casa.
- Ya estamos aquí - gritó Harry nada más entrar por la puerta.
- ¡Hombre! ¡Los desaparecidos! Que sepáis que os hemos reemplazado por cuatro invitadas maravillosas - dijo Zayn acercándose a nosotros.
- A nosotros nos queréis más - dije yo dándole un abrazo exageradamente fuerte.
- Si te quiero más a ti que a mi novia, tenemos un problema.
- Uy - me aparté, bromeando.- Sí que lo tenemos, sí.
Pasé al salón y vi a Danielle, Eleanor, Perrie y Demi en el mismo sofá, hablando con Liam y Louis.
- ¡Niall! Hola - Demi se levantó y vino a darme un abrazo.
Se podría decir que, después de mis cuatro chicos, ella era mi mejor amiga. Aunque, desde hacía un tiempo, la veía como algo más. Hasta que conocí a Catherine. Tenía mis sentimientos un tanto revueltos últimamente.
- Hola, Demi. ¿Qué tal de resaca? - solté una carcajada y ella me siguió, dándome un golpe en el hombro.
- Pues no ha sido para tanto.
- Si estabas como una cuba.
- Anda, no sería para tanto.
Alcé ambas cejas y miré hacia otro lado, haciendo una mueca. Ella sonrió y se volvió a sentar con las demás, que nos saludaron a Harry y a mí desde el sitio.
- Bueno - Louis se puso entre nosotros dos, con un brazo en los hombros de cada uno.- ¿Qué tal con vuestras queridas?
- Cállate - le espetó Harry.
- Eso es que mal.
No pude evitar una sonrisa burlona, hasta que Louis me miró a mi, esperando una respuesta.
- Yo también preferiría que te callases.
- Vamos, que ambas relaciones van a pique. Ya se siente el sonido de la cisterna desde aquí.
- ¡Louis!
- Vale, ricitos, no te alteres.
Lo que Louis no sabía era que yo ya tenía el número de teléfono de mi "querida".
- Así que somos vuestros invitados - dijo Niall mirándome con una sonrisa.
- Bueno, en realidad, sois los invitados de Cher.
- ¿Tú no nos invitas? - se llevó una mano al pecho, exagerando.
- A ti sí - me eché a reír y Harry gritó un "eh" desde la cocina.
- Así me gusta.
Aún quedaba mucho para almorzar, así que Niall encendió la televisión con el volumen muy bajo para que no me molestase. Por favor, ¿podría decirle alguien que dejase de ser tan atento? Me iba a enamorar. Gracias.
No echaban nada interesante, por lo que Harry se pasó haciendo zapping todo el rato, sentado con Cher en el otro sofá.
- Harry, ¿quieres dejar en una cadena y parar ya?
- ¿Esto también te pone nervioso? - él sacó la lengua y Niall soltó una carcajada.
- Mucho.
Mi cara debió de ser un poema, porque enseguida me lo explicó.
- Antes veníamos en el coche, con esa música moderna, todo muy techno, y Harry no paraba de mover la cabeza y dar golpes contra el volante...
- Golpecitos, Horan. Golpecitos.
- Lo que sea. Y le dije que me estaba poniendo nervioso tanto movimiento.
- Lo que te pone nervioso soy yo.
- Cómo me conoces, Harold.
Todos echamos a reír. Ojalá yo tuviera una amiga así, con la que tener tanta confianza. Anna era una buena amiga, pero dudo que llegara a ser como Harry y Niall son para el otro.
Llevábamos ya una hora y media mirando programas chorras. La verdad, nos reíamos bastante con ellos.
Cher miró su reloj y se levantó. La sopa ya estaría lista.
- ¡Chicos! Ya podéis venir a comer.
- Mmm ¡comida!
Niall se levantó y me dio la mano para ayudar a ponerme de pie. En realidad, podría haberlo hecho sola, pero no le iba a decir que no.
- Bonitos calcetines.
Ya me había olvidado de los calcetines rosas cursis que me había puesto. Miré hacia abajo y le sonreí.
- Gracias. Un regalo de cumpleaños.
- ¿Y de hace cuánto, si se puede saber?
- Fue el año pasado. Hace 11 meses.
- Entonces tu cumpleaños es dentro de nada.
- Efectivamente.
- Te regalaré una camiseta a juego con los calcetines.
Reí levemente y me senté en uno de los extremos de la mesa. Harry ya había ido antes y estaba ayudando a Cher a servir los platos.
- Será mejor que avise a los chicos de que no comemos en casa - dijo Niall.
- ¿Vivís todos juntos?
- Pregunté sorprendida.
- Sí, nos las arreglamos bastante bien.
{NARRA NIALL}
Me aparté del resto y me fui al pasillo para llamar a los demás. Cogió Louis.
- ¡Nialler! ¿Qué pasa que no venís?
- Las chicas nos han invitado a comer.
- Oh, interesante. ¿Y qué tal tu chica?
- No es mi chica - puse los ojos en blanco y suspiré. Idiota.
- ¿Qué tal Catherine?
- Ha cogido un resfriado.
- Dile de mi parte que se mejore.
- Vale. ¿Algo más?
- Dile a Harry que no se deje querer mucho por Cher, que el ricitos es mío.
- ¿Y tu querida Eleanor?
- También. Los dos son míos, podemos vivir felices los tres juntos.
- Yo se lo digo, no te preocupes.
- Genial. Comed bien.
- Eso está asegurado.
- Adiós.
- Hasta luego.
Colgué y metí el móvil de nuevo en el bolsillo. ¿Mi chica? Anda ya, pf... por favor... Me encantaría que lo fuese. Pero no llevábamos de amigos ni un día, y a mí me gustaba hacer las cosas despacio.
Cuando volví a la cocina me senté justo al lado de Harry para "advertirle" al oído sin que Cher pudiera oír.
- Ha dicho Louis que no te dejes querer mucho por Cher.
A Harry se le escapó una carcajada de las suyas, de esas de las que se da cuenta al segundo y se tapa la boca. Sí, de esas.
Yo sonreí y no dije nada más.
- ¿De qué te ríes tanto, Hazz? - preguntó Cher mientras servía la comida.
- No, no, de nada.
- A mí no me engañas, Styles - agachó la cabeza y la puso en el hombro de Harry.- Suéltalo - dijo con voz cantarina.
Harry se mordió el labio y volvió a reírse, esta vez no tan escandalosamente. No se resistía a una chica guapa, y Cher era bastante atractiva. Aunque no mi tipo.
- Que no.
- Harry...
- No.
- ¡Harold!
- ¡Qué no, pesada!
- Pues te quedas sin comida.
- ¿Por qué?
- Porque eres una mala persona.
- Es que no te lo puedo decir, en serio.
Yo sonreí e intenté contener la risa, cosa que fue bastante difícil. Apostaría lo que fuese a que en ese momento me estaba poniendo como un tomate.
- ¿Pero por qué no?
- Porque no. Al menos, no de momento.
- ¿Pero lo sabré?
- Exacto.
- Creo que puedo esperar.
- Así me gusta. ¿Me vas a dar mi comida?
- Supongo que sí.
- Gracias.
Cher sirvió la comida para todos. No tardamos mucho en terminar. A Cath se le veía con mejor cara; lo sé porque la estuve mirando durante toda la comida. Era tan bonita... pero tenía que ser paciente. Esperar a que se recuperase, y entonces quizás podría ocurrir algo. Aunque, pensándolo bien, ella no se iba a fijar en alguien como yo. No me consideraba para nada atractivo, y ella era preciosa; su pelo castaño caía por su espalda, liso y brillante; sus ojos verdes captarían la atención de cualquiera; sus labios... me moría por besarlos, y su cuerpo... era simplemente perfecto, todas esas curvas me llevaban a la perdición. Me estaba encaprichando. Era imposible enamorarse en un día. No, aún no era amor. Pero estaba seguro de que llegaría a serlo muy pronto.
En cuanto terminamos Catherine se tomó una pastilla y se acostó de nuevo en su sofá.
- Siento estar tan aburrida, chicos.
- ¡No! - dije, quizás demasiado alto.- No es tu culpa, estás enferma. ¿Vemos una película?
- Vale - dijo tímidamente, sonriendo.
- ¿Cuál te apetece ver? - preguntó Cher.
- Hm... ¿qué tal Los Juegos Del Hambre? - nos miró a Harry y a mí.- ¿Vosotros la habéis visto?
- Yo he leído los libros - dije asintiendo.
- A mí me los ha contado Niall - respondió Harry, soltando una pequeña carcajada.
- Entonces supongo que pondremos esa - concluyó Cher, cogiendo una pequeña caja con un disco de una estantería cerca de la televisión.
Nos pasamos las siguientes dos horas y media viendo la película. La verdad, habían estropeado un poco los libros, pero era genial. Las mejores escenas eran las más intensas, donde estaban entre la vida y la muerte. Siempre me había gustado el cine de acción, pero era un chico de lágrima fácil, por lo que tuve que esconder mis ojos llorosos durante toda la película.
Cuando terminó, Harry y yo decidimos que era hora de irse a casa, así que nos despedimos de las chicas, pero antes de irnos tenía que hacer una cosa.
- Oye, Cath - dije poniéndome de cuclillas a su lado.- ¿Te importa darme tu número?
- Claro que no, déjame tu móvil y yo te lo escribo.
Se lo di, y las yemas de mis dedos rozaron la palma de su mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Pero qué coño? ¡Niall, gilipollas! Tenía que controlarme.
Cuando terminó de escribir su número me devolvió el móvil con una sonrisa.
- ¿Nos vamos mañana?
- Eso está hecho, preciosa.
¡No! ¿Qué? ¡No! Me había salido sólo, eso me pasa por no pensar antes de hablar.
- Genial - dijo sonriendo, con sus mejillas un poco coloradas.
Una vez en el coche, Harry arrancó y comenzó a reírse sin motivo.
- ¿Qué te pasa a ti?
- No se te nota ni nada, tío.
- Ah, eso... ya. Si es que no sé disimular - dije agachando la cabeza.
- No hace falta que lo jures.
- Bueno, y tú, haciendo manitas con Cher durante la peli... te parecerá bonito.
- ¿Manitas? Perdona, yo la consolaba. La pobre lloraba como una magdalena.
- Sí, Harold, sí. Será eso.
- ¡Que sí, joder!
- Vale, yo te creo.
- Mentira no me crees.
- Ya, pero si te digo que te creo te callas.
Él hizo una mueca asintiendo y se encogió de hombros.
- Para qué negarlo.
Yo reí y le di más volumen a la radio. Estaba sonando "Torn", de Natalie Imbruglia. Adoraba esa canción desde hacía ya mucho tiempo, y siempre la cantaba. Esta vez no iba a ser menos. Harry se unió a mi en el estribillo, y justo cuando terminó la canción llegamos a casa.
- Ya estamos aquí - gritó Harry nada más entrar por la puerta.
- ¡Hombre! ¡Los desaparecidos! Que sepáis que os hemos reemplazado por cuatro invitadas maravillosas - dijo Zayn acercándose a nosotros.
- A nosotros nos queréis más - dije yo dándole un abrazo exageradamente fuerte.
- Si te quiero más a ti que a mi novia, tenemos un problema.
- Uy - me aparté, bromeando.- Sí que lo tenemos, sí.
Pasé al salón y vi a Danielle, Eleanor, Perrie y Demi en el mismo sofá, hablando con Liam y Louis.
- ¡Niall! Hola - Demi se levantó y vino a darme un abrazo.
Se podría decir que, después de mis cuatro chicos, ella era mi mejor amiga. Aunque, desde hacía un tiempo, la veía como algo más. Hasta que conocí a Catherine. Tenía mis sentimientos un tanto revueltos últimamente.
- Hola, Demi. ¿Qué tal de resaca? - solté una carcajada y ella me siguió, dándome un golpe en el hombro.
- Pues no ha sido para tanto.
- Si estabas como una cuba.
- Anda, no sería para tanto.
Alcé ambas cejas y miré hacia otro lado, haciendo una mueca. Ella sonrió y se volvió a sentar con las demás, que nos saludaron a Harry y a mí desde el sitio.
- Bueno - Louis se puso entre nosotros dos, con un brazo en los hombros de cada uno.- ¿Qué tal con vuestras queridas?
- Cállate - le espetó Harry.
- Eso es que mal.
No pude evitar una sonrisa burlona, hasta que Louis me miró a mi, esperando una respuesta.
- Yo también preferiría que te callases.
- Vamos, que ambas relaciones van a pique. Ya se siente el sonido de la cisterna desde aquí.
- ¡Louis!
- Vale, ricitos, no te alteres.
Lo que Louis no sabía era que yo ya tenía el número de teléfono de mi "querida".
martes, 17 de julio de 2012
Capítulo 8
{NARRA NIALL}
Harry se ofreció a llevarme en el coche. No vivíamos lejos, para nada, pero no nos apetecía caminar. Desde el asiento del copiloto encendí la radio y le di bastante volumen. Estaban poniendo una de esas nuevas canciones para bailar, por lo que no le di mucha importancia, pero tampoco cambié de emisora.
Harry se puso a dar pequeños golpes con los dedos en el volante y movía ligeramente la cabeza adelante, y atrás, adelante, y atrás. Era un poco estresante.
- Harry, para.
- ¿Por qué?
- Pues porque me estás poniendo nervioso.
- Es la música. Tú déjate llevar.
- No me da la gana.
- Amargado.
- Gilipollas.
- Maricón.
- Eso ya lo sabes - dije poniendo una mano en su muslo.
- Ay, coño, no me toques.
Y así, discutiendo, llegamos al portal de las chicas. Íbamos a timbrar, pero había un pequeño detalle. Harry no sabía el piso, y yo me había olvidado.
- Creo que era el segundo, o el tercero. No lo sé.
- Pues estamos buenos, Niall. ¿No podrías haber preguntado por teléfono?
- Joder, tío, no me di cuenta.
- Pues ahora a gastar dinero llamando al teléfono.
Harry sacó su móvil del bolsillo para llamar a Cher.
- (...) Hola, Cher. (...) Pues, verás... te vas a reír de nosotros pero... ¿cuál es vuestro piso? Estamos en frente del edificio pero... bueno, ya sabes. (...) Tercero. Vale, ahora os timbramos. - Harry se rió y también pude oír una risa al otro lado del teléfono.- Hasta ahora. -colgó el teléfono y me miró.- Timbra ahí, anda.
Cuando llamé, nos abrieron directamente sin decir nada por el telefonillo.
- Serás burro.
- Ahora va a ser mi culpa, no te jode.
- ¿Quién las acompañó ayer a casa?
- Te recuerdo que mi memoria no es lo que se dice brillante.
- Eso es problema tuyo.
- ... ¿Tú eres gilipollas?
- Un poco, aprendí del mejor - me guiñó un ojo y me empujó hacia delante.
- No empieces, Styles. No empieces.
Llamamos al ascensor y esperamos pacientemente hasta llegar arriba, intentando no matarnos mutuamente.
Una vez delante de la puerta ya abierta entramos sin hacer ruido.
- ¿Hola?
- ¡Hola, chicos!
Cher se acercó a nosotros y nos dio dos besos a cada uno, pero noté algo raro cuando se acercó a Harry. Sería mi imaginación.
- Pasad por aquí a ver a la enfermita. Parece ser que también ha cogido un resfriado.
Cher se dirigió a la cocina, que estaba conectada con el salón por una enorme puerta corredera que estaba abierta. Supongo que Cher querría tener a Catherine vigilada.
Pasamos al salón y me acerqué a Cath, sentándome a su lado como pude.
- Hombre, la borracha.
Lo verdad, no tenía buena pinta.
- No me llames así, jo.
- Vale, vale - reí levemente.- Perdona. ¿Cómo te encuentras?
- Algo mejor, ya no me duele tanto la cabeza. Pero el resfriado va de mal en peor... - estornudó. Y otra vez. Y otra. Pobre.
- ¿Quieres que te traiga algo? Un vaso de agua, pañuelos, un abanico, un gatito...
Ella rió y me miró a los ojos. Era tan bonita... ¡Niall, tío, que no! Que no hace ni un día que la conoces.
- El gatito no estaría mal, siempre me han gustado.
Harry, que estaba en la cocina charlando con Cher, se asomó al marco de la puerta.
- ¿Alguien ha dicho gatos?
- Harry, cállate - le solté.
Y él volvió a lo suyo. Era un gran amante de los gatos, y eso resultaba de lo más gracioso.
Decidí levantarme sin decir nada más y busqué hasta encontrar un vaso. Lo llené de agua y se lo llevé.
- Oh, qué amable, Niall. Muchas gracias.
- No es nada. Lo necesitas.
{NARRA CATHERINE}
¿Cómo podía ser tan adorable? Así no había manera de parecer una chica difícil. Cogí el vaso y me lo bebí en varios tragos. Después, lo dejé sobre la mesa y me volví a tapar hasta el cuello.
- ¿Tienes frío?
- No, es solo que estoy cómoda así. Por cierto, nuestra partida de pin-pon queda pendiente, que tú no te escaqueas.
- Por supuesto, no tenía pensado escaquearme.
- Así me gusta. Te voy a dar una paliza, que lo sepas.
- Ah, no, eso sí que no. Yo te daré la paliza a ti.
- Más quisieras.
Eso es, Cath. Intenta no ser tan adorable, intenta... parecer un reto. ¡Sí, eso! Un reto. Eso es lo que debo ser para él. Nadie quiere a las chicas fáciles, sólo las usan para presumir, y yo no quería ser una de ellas. Son mujeres objeto, y ya me trataron así una vez. No quería volver a pasar por lo mismo. Pero, aún así, Niall no parecía de esa clase de chicos. Daba la impresión de ser más cuidadoso, de tener mejor trato con las chicas. Seguro que las tiene a montones. No estaría mal preguntarle.
- Oye, Niall... tengo una duda, aunque es un poco tonta.
- Ninguna pregunta es tonta. Dispara.
Me miró con una sonrisa, esperando la pregunta. En ese momento me arrepentí de haber abierto la boca.
- Eh... esto... bueno, es sobre... chicas.
- Ahá... - su sonrisa se ensanchó más. Dios, no. Ante su sonrisa caería cualquiera.
- Es que... - suspiré, intentando tranquilizarme. Finalmente, sonreí, segura de mí misma.- Supongo que tendrás las chicas a patadas, ¿verdad?
Él soltó una carcajada, y pude oír una proveniente de la cocina también. Supuse que sería Harry. Y lo pude comprobar cuando Niall se giró y le miró con malicia.
- ¿Tú de qué coño te ríes?
- De nada, de nada.
Volvió a mirarme a mí y frunció el ceño.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Es que pareces el típico guaperas. Rubio, ojos azules, además de ser atento. No sé.
- La verdad, en nuestro grupo de amigos el que suele llevarse a todas las chicas es Harry, aunque no lo parezca.
- ¿Ah, sí? Pues no lo parece, no. - solté una pequeña risa, esperando que me hubiese escuchado.
- ¡Eh, eh, eh! ¿Qué andáis hablando de mí? - se acercó a nosotros, alzando una ceja.
- Que tú te llevas las chicas, Styles.
- Eso es obvio, querido Horan. Siempre me las llevo yo.
- Pero no nos deja a ninguna, eh. Ninguna.
- ¡Mentira! ¿Y aquella rubia tan...? - Harry paró unos segundos mordiéndose el labio.- Os la dejé a vosotros, ¿recuerdas?
Cher giró la cabeza rápidamente, y sin dejar de mirarnos, intentó coger algo, pero en lugar de eso su mano fue a parar a dentro de la pota.
- ¡Ah! ¡Joder! - se llevó la mano a los labios.
- ¿Qué ha pasado? - Harry se levantó rápidamente para ir a su lado.
- Nada, nada. Estoy bien.
- No, nada no. Has gritado.
- Es que me he quemado, pero no es nada.
- ¿Y cómo te has quemado? - frunció el ceño con una pequeña sonrisa.
- Pu-pues... - dudó unos instantes, se estaba poniendo nerviosa.- Con la pota, está muy caliente.
Harry puso una mano por fuera y se rió.
- ¡Pero si no quema! Está caliente, pero se aguanta.
- Es que... tengo la piel muy sensible.
Harry se volvió a reír y puso una mano por encima de su hombro.
- Ya... será eso. Oye, ¿qué haces de comer?
- Una sopa calentita para la enfermita.
- Mmm, tiene buena pinta.
- Sí, Hazz, podéis quedaros a comer.
Harry sonrió y le dio un beso en la mejilla.
- Eres la mejor.
- Ahora lo dices, interesado.
En realidad yo sabía que Cher moría de ganas de que Harry le diera más besos como ese.
Harry se ofreció a llevarme en el coche. No vivíamos lejos, para nada, pero no nos apetecía caminar. Desde el asiento del copiloto encendí la radio y le di bastante volumen. Estaban poniendo una de esas nuevas canciones para bailar, por lo que no le di mucha importancia, pero tampoco cambié de emisora.
Harry se puso a dar pequeños golpes con los dedos en el volante y movía ligeramente la cabeza adelante, y atrás, adelante, y atrás. Era un poco estresante.
- Harry, para.
- ¿Por qué?
- Pues porque me estás poniendo nervioso.
- Es la música. Tú déjate llevar.
- No me da la gana.
- Amargado.
- Gilipollas.
- Maricón.
- Eso ya lo sabes - dije poniendo una mano en su muslo.
- Ay, coño, no me toques.
Y así, discutiendo, llegamos al portal de las chicas. Íbamos a timbrar, pero había un pequeño detalle. Harry no sabía el piso, y yo me había olvidado.
- Creo que era el segundo, o el tercero. No lo sé.
- Pues estamos buenos, Niall. ¿No podrías haber preguntado por teléfono?
- Joder, tío, no me di cuenta.
- Pues ahora a gastar dinero llamando al teléfono.
Harry sacó su móvil del bolsillo para llamar a Cher.
- (...) Hola, Cher. (...) Pues, verás... te vas a reír de nosotros pero... ¿cuál es vuestro piso? Estamos en frente del edificio pero... bueno, ya sabes. (...) Tercero. Vale, ahora os timbramos. - Harry se rió y también pude oír una risa al otro lado del teléfono.- Hasta ahora. -colgó el teléfono y me miró.- Timbra ahí, anda.
Cuando llamé, nos abrieron directamente sin decir nada por el telefonillo.
- Serás burro.
- Ahora va a ser mi culpa, no te jode.
- ¿Quién las acompañó ayer a casa?
- Te recuerdo que mi memoria no es lo que se dice brillante.
- Eso es problema tuyo.
- ... ¿Tú eres gilipollas?
- Un poco, aprendí del mejor - me guiñó un ojo y me empujó hacia delante.
- No empieces, Styles. No empieces.
Llamamos al ascensor y esperamos pacientemente hasta llegar arriba, intentando no matarnos mutuamente.
Una vez delante de la puerta ya abierta entramos sin hacer ruido.
- ¿Hola?
- ¡Hola, chicos!
Cher se acercó a nosotros y nos dio dos besos a cada uno, pero noté algo raro cuando se acercó a Harry. Sería mi imaginación.
- Pasad por aquí a ver a la enfermita. Parece ser que también ha cogido un resfriado.
Cher se dirigió a la cocina, que estaba conectada con el salón por una enorme puerta corredera que estaba abierta. Supongo que Cher querría tener a Catherine vigilada.
Pasamos al salón y me acerqué a Cath, sentándome a su lado como pude.
- Hombre, la borracha.
Lo verdad, no tenía buena pinta.
- No me llames así, jo.
- Vale, vale - reí levemente.- Perdona. ¿Cómo te encuentras?
- Algo mejor, ya no me duele tanto la cabeza. Pero el resfriado va de mal en peor... - estornudó. Y otra vez. Y otra. Pobre.
- ¿Quieres que te traiga algo? Un vaso de agua, pañuelos, un abanico, un gatito...
Ella rió y me miró a los ojos. Era tan bonita... ¡Niall, tío, que no! Que no hace ni un día que la conoces.
- El gatito no estaría mal, siempre me han gustado.
Harry, que estaba en la cocina charlando con Cher, se asomó al marco de la puerta.
- ¿Alguien ha dicho gatos?
- Harry, cállate - le solté.
Y él volvió a lo suyo. Era un gran amante de los gatos, y eso resultaba de lo más gracioso.
Decidí levantarme sin decir nada más y busqué hasta encontrar un vaso. Lo llené de agua y se lo llevé.
- Oh, qué amable, Niall. Muchas gracias.
- No es nada. Lo necesitas.
{NARRA CATHERINE}
¿Cómo podía ser tan adorable? Así no había manera de parecer una chica difícil. Cogí el vaso y me lo bebí en varios tragos. Después, lo dejé sobre la mesa y me volví a tapar hasta el cuello.
- ¿Tienes frío?
- No, es solo que estoy cómoda así. Por cierto, nuestra partida de pin-pon queda pendiente, que tú no te escaqueas.
- Por supuesto, no tenía pensado escaquearme.
- Así me gusta. Te voy a dar una paliza, que lo sepas.
- Ah, no, eso sí que no. Yo te daré la paliza a ti.
- Más quisieras.
Eso es, Cath. Intenta no ser tan adorable, intenta... parecer un reto. ¡Sí, eso! Un reto. Eso es lo que debo ser para él. Nadie quiere a las chicas fáciles, sólo las usan para presumir, y yo no quería ser una de ellas. Son mujeres objeto, y ya me trataron así una vez. No quería volver a pasar por lo mismo. Pero, aún así, Niall no parecía de esa clase de chicos. Daba la impresión de ser más cuidadoso, de tener mejor trato con las chicas. Seguro que las tiene a montones. No estaría mal preguntarle.
- Oye, Niall... tengo una duda, aunque es un poco tonta.
- Ninguna pregunta es tonta. Dispara.
Me miró con una sonrisa, esperando la pregunta. En ese momento me arrepentí de haber abierto la boca.
- Eh... esto... bueno, es sobre... chicas.
- Ahá... - su sonrisa se ensanchó más. Dios, no. Ante su sonrisa caería cualquiera.
- Es que... - suspiré, intentando tranquilizarme. Finalmente, sonreí, segura de mí misma.- Supongo que tendrás las chicas a patadas, ¿verdad?
Él soltó una carcajada, y pude oír una proveniente de la cocina también. Supuse que sería Harry. Y lo pude comprobar cuando Niall se giró y le miró con malicia.
- ¿Tú de qué coño te ríes?
- De nada, de nada.
Volvió a mirarme a mí y frunció el ceño.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Es que pareces el típico guaperas. Rubio, ojos azules, además de ser atento. No sé.
- La verdad, en nuestro grupo de amigos el que suele llevarse a todas las chicas es Harry, aunque no lo parezca.
- ¿Ah, sí? Pues no lo parece, no. - solté una pequeña risa, esperando que me hubiese escuchado.
- ¡Eh, eh, eh! ¿Qué andáis hablando de mí? - se acercó a nosotros, alzando una ceja.
- Que tú te llevas las chicas, Styles.
- Eso es obvio, querido Horan. Siempre me las llevo yo.
- Pero no nos deja a ninguna, eh. Ninguna.
- ¡Mentira! ¿Y aquella rubia tan...? - Harry paró unos segundos mordiéndose el labio.- Os la dejé a vosotros, ¿recuerdas?
Cher giró la cabeza rápidamente, y sin dejar de mirarnos, intentó coger algo, pero en lugar de eso su mano fue a parar a dentro de la pota.
- ¡Ah! ¡Joder! - se llevó la mano a los labios.
- ¿Qué ha pasado? - Harry se levantó rápidamente para ir a su lado.
- Nada, nada. Estoy bien.
- No, nada no. Has gritado.
- Es que me he quemado, pero no es nada.
- ¿Y cómo te has quemado? - frunció el ceño con una pequeña sonrisa.
- Pu-pues... - dudó unos instantes, se estaba poniendo nerviosa.- Con la pota, está muy caliente.
Harry puso una mano por fuera y se rió.
- ¡Pero si no quema! Está caliente, pero se aguanta.
- Es que... tengo la piel muy sensible.
Harry se volvió a reír y puso una mano por encima de su hombro.
- Ya... será eso. Oye, ¿qué haces de comer?
- Una sopa calentita para la enfermita.
- Mmm, tiene buena pinta.
- Sí, Hazz, podéis quedaros a comer.
Harry sonrió y le dio un beso en la mejilla.
- Eres la mejor.
- Ahora lo dices, interesado.
En realidad yo sabía que Cher moría de ganas de que Harry le diera más besos como ese.
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