martes, 24 de julio de 2012

Capítulo 9

{NARRA CATHERINE}

- Así que somos vuestros invitados - dijo Niall mirándome con una sonrisa.
- Bueno, en realidad, sois los invitados de Cher.
- ¿Tú no nos invitas? - se llevó una mano al pecho, exagerando.
- A ti sí - me eché a reír y Harry gritó un "eh" desde la cocina.
- Así me gusta.

Aún quedaba mucho para almorzar, así que Niall encendió la televisión con el volumen muy bajo para que no me molestase. Por favor, ¿podría decirle alguien que dejase de ser tan atento? Me iba a enamorar. Gracias.
No echaban nada interesante, por lo que Harry se pasó haciendo zapping todo el rato, sentado con Cher en el otro sofá.
- Harry, ¿quieres dejar en una cadena y parar ya?
- ¿Esto también te pone nervioso? - él sacó la lengua y Niall soltó una carcajada.
- Mucho.
Mi cara debió de ser un poema, porque enseguida me lo explicó.
- Antes veníamos en el coche, con esa música moderna, todo muy techno, y Harry no paraba de mover la cabeza y dar golpes contra el volante...
- Golpecitos, Horan. Golpecitos.
- Lo que sea. Y le dije que me estaba poniendo nervioso tanto movimiento.
- Lo que te pone nervioso soy yo.
- Cómo me conoces, Harold.
Todos echamos a reír. Ojalá yo tuviera una amiga así, con la que tener tanta confianza. Anna era una buena amiga, pero dudo que llegara a ser como Harry y Niall son para el otro.

Llevábamos ya una hora y media mirando programas chorras. La verdad, nos reíamos bastante con ellos.
Cher miró su reloj y se levantó. La sopa ya estaría lista.
- ¡Chicos! Ya podéis venir a comer.
- Mmm ¡comida!
Niall se levantó y me dio la mano para ayudar a ponerme de pie. En realidad, podría haberlo hecho sola, pero no le iba a decir que no.
- Bonitos calcetines.
Ya me había olvidado de los calcetines rosas cursis que me había puesto. Miré hacia abajo y le sonreí.
- Gracias. Un regalo de cumpleaños.
- ¿Y de hace cuánto, si se puede saber?
- Fue el año pasado. Hace 11 meses.
- Entonces tu cumpleaños es dentro de nada.
- Efectivamente.
- Te regalaré una camiseta a juego con los calcetines.
Reí levemente y me senté en uno de los extremos de la mesa. Harry ya había ido antes y estaba ayudando a Cher a servir los platos.
- Será mejor que avise a los chicos de que no comemos en casa - dijo Niall.
- ¿Vivís todos juntos?
- Pregunté sorprendida.
- Sí, nos las arreglamos bastante bien.

{NARRA NIALL}

Me aparté del resto y me fui al pasillo para llamar a los demás. Cogió Louis.
- ¡Nialler! ¿Qué pasa que no venís?
- Las chicas nos han invitado a comer.
- Oh, interesante. ¿Y qué tal tu chica?
- No es mi chica - puse los ojos en blanco y suspiré. Idiota.
- ¿Qué tal Catherine?
- Ha cogido un resfriado.
- Dile de mi parte que se mejore.
- Vale. ¿Algo más?
- Dile a Harry que no se deje querer mucho por Cher, que el ricitos es mío.
- ¿Y tu querida Eleanor?
- También. Los dos son míos, podemos vivir felices los tres juntos.
- Yo se lo digo, no te preocupes.
- Genial. Comed bien.
- Eso está asegurado.
- Adiós.
- Hasta luego.
Colgué y metí el móvil de nuevo en el bolsillo. ¿Mi chica? Anda ya, pf... por favor... Me encantaría que lo fuese. Pero no llevábamos de amigos ni un día, y a mí me gustaba hacer las cosas despacio.
Cuando volví a la cocina me senté justo al lado de Harry para "advertirle" al oído sin que Cher pudiera oír.
- Ha dicho Louis que no te dejes querer mucho por Cher.
A Harry se le escapó una carcajada de las suyas, de esas de las que se da cuenta al segundo y se tapa la boca. Sí, de esas.
Yo sonreí y no dije nada más.
- ¿De qué te ríes tanto, Hazz? - preguntó Cher mientras servía la comida.
- No, no, de nada.
- A mí no me engañas, Styles - agachó la cabeza y la puso en el hombro de Harry.- Suéltalo - dijo con voz cantarina.
Harry se mordió el labio y volvió a reírse, esta vez no tan escandalosamente. No se resistía a una chica guapa, y Cher era bastante atractiva. Aunque no mi tipo.
- Que no.
- Harry...
- No.
- ¡Harold!
- ¡Qué no, pesada!
- Pues te quedas sin comida.
- ¿Por qué?
- Porque eres una mala persona.
- Es que no te lo puedo decir, en serio.
Yo sonreí e intenté contener la risa, cosa que fue bastante difícil. Apostaría lo que fuese a que en ese momento me estaba poniendo como un tomate.
- ¿Pero por qué no?
- Porque no. Al menos, no de momento.
- ¿Pero lo sabré?
- Exacto.
- Creo que puedo esperar.
- Así me gusta. ¿Me vas a dar mi comida?
- Supongo que sí.
- Gracias.
Cher sirvió la comida para todos. No tardamos mucho en terminar. A Cath se le veía con mejor cara; lo sé porque la estuve mirando durante toda la comida. Era tan bonita... pero tenía que ser paciente. Esperar a que se recuperase, y entonces quizás podría ocurrir algo. Aunque, pensándolo bien, ella no se iba a fijar en alguien como yo. No me consideraba para nada atractivo, y ella era preciosa; su pelo castaño caía por su espalda, liso y brillante; sus ojos verdes captarían la atención de cualquiera; sus labios... me moría por besarlos, y su cuerpo... era simplemente perfecto, todas esas curvas me llevaban a la perdición. Me estaba encaprichando. Era imposible enamorarse en un día. No, aún no era amor. Pero estaba seguro de que llegaría a serlo muy pronto.
En cuanto terminamos Catherine se tomó una pastilla y se acostó de nuevo en su sofá.
- Siento estar tan aburrida, chicos.
- ¡No! - dije, quizás demasiado alto.- No es tu culpa, estás enferma. ¿Vemos una película?
- Vale - dijo tímidamente, sonriendo.
- ¿Cuál te apetece ver? - preguntó Cher.
- Hm... ¿qué tal Los Juegos Del Hambre? - nos miró a Harry y a mí.- ¿Vosotros la habéis visto?
- Yo he leído los libros - dije asintiendo.
- A mí me los ha contado Niall - respondió Harry, soltando una pequeña carcajada.
- Entonces supongo que pondremos esa - concluyó Cher, cogiendo una pequeña caja con un disco de una estantería cerca de la televisión.

Nos pasamos las siguientes dos horas y media viendo la película. La verdad, habían estropeado un poco los libros, pero era genial. Las mejores escenas eran las más intensas, donde estaban entre la vida y la muerte. Siempre me había gustado el cine de acción, pero era un chico de lágrima fácil, por lo que tuve que esconder mis ojos llorosos durante toda la película.
Cuando terminó, Harry y yo decidimos que era hora de irse a casa, así que nos despedimos de las chicas, pero antes de irnos tenía que hacer una cosa.
- Oye, Cath - dije poniéndome de cuclillas a su lado.- ¿Te importa darme tu número?
- Claro que no, déjame tu móvil y yo te lo escribo.
Se lo di, y las yemas de mis dedos rozaron la palma de su mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Pero qué coño? ¡Niall, gilipollas! Tenía que controlarme.
Cuando terminó de escribir su número me devolvió el móvil con una sonrisa.
- ¿Nos vamos mañana?
- Eso está hecho, preciosa.
¡No! ¿Qué? ¡No! Me había salido sólo, eso me pasa por no pensar antes de hablar.
- Genial - dijo sonriendo, con sus mejillas un poco coloradas.


Una vez en el coche, Harry arrancó y comenzó a reírse sin motivo.
- ¿Qué te pasa a ti?
- No se te nota ni nada, tío.
- Ah, eso... ya. Si es que no sé disimular - dije agachando la cabeza.
- No hace falta que lo jures.
- Bueno, y tú, haciendo manitas con Cher durante la peli... te parecerá bonito.
- ¿Manitas? Perdona, yo la consolaba. La pobre lloraba como una magdalena.
- Sí, Harold, sí. Será eso.
- ¡Que sí, joder!
- Vale, yo te creo.
- Mentira no me crees.
- Ya, pero si te digo que te creo te callas.
Él hizo una mueca asintiendo y se encogió de hombros.
- Para qué negarlo.
Yo reí y le di más volumen a la radio. Estaba sonando "Torn", de Natalie Imbruglia. Adoraba esa canción desde hacía ya mucho tiempo, y siempre la cantaba. Esta vez no iba a ser menos. Harry se unió a mi en el estribillo, y justo cuando terminó la canción llegamos a casa.

- Ya estamos aquí - gritó Harry nada más entrar por la puerta.
- ¡Hombre! ¡Los desaparecidos! Que sepáis que os hemos reemplazado por cuatro invitadas maravillosas - dijo Zayn acercándose a nosotros.
- A nosotros nos queréis más - dije yo dándole un abrazo exageradamente fuerte.
- Si te quiero más a ti que a mi novia, tenemos un problema.
- Uy - me aparté, bromeando.- Sí que lo tenemos, sí.
Pasé al salón y vi a Danielle, Eleanor, Perrie y Demi en el mismo sofá, hablando con Liam y Louis.
- ¡Niall! Hola - Demi se levantó y vino a darme un abrazo.
Se podría decir que, después de mis cuatro chicos, ella era mi mejor amiga. Aunque, desde hacía un tiempo, la veía como algo más. Hasta que conocí a Catherine. Tenía mis sentimientos un tanto revueltos últimamente.
- Hola, Demi. ¿Qué tal de resaca? - solté una carcajada y ella me siguió, dándome un golpe en el hombro.
- Pues no ha sido para tanto.
- Si estabas como una cuba.
- Anda, no sería para tanto.
Alcé ambas cejas y miré hacia otro lado, haciendo una mueca. Ella sonrió y se volvió a sentar con las demás, que nos saludaron a Harry y a mí desde el sitio.
- Bueno - Louis se puso entre nosotros dos, con un brazo en los hombros de cada uno.- ¿Qué tal con vuestras queridas?
- Cállate - le espetó Harry.
- Eso es que mal.
No pude evitar una sonrisa burlona, hasta que Louis me miró a mi, esperando una respuesta.
- Yo también preferiría que te callases.
- Vamos, que ambas relaciones van a pique. Ya se siente el sonido de la cisterna desde aquí.
- ¡Louis!
- Vale, ricitos, no te alteres.
Lo que Louis no sabía era que yo ya tenía el número de teléfono de mi "querida".


martes, 17 de julio de 2012

Capítulo 8

{NARRA NIALL}

Harry se ofreció a llevarme en el coche. No vivíamos lejos, para nada, pero no nos apetecía caminar. Desde el asiento del copiloto encendí la radio y le di bastante volumen. Estaban poniendo una de esas nuevas canciones para bailar, por lo que no le di mucha importancia, pero tampoco cambié de emisora.
Harry se puso a dar pequeños golpes con los dedos en el volante y movía ligeramente la cabeza adelante, y atrás, adelante, y atrás. Era un poco estresante.
- Harry, para.
- ¿Por qué?
- Pues porque me estás poniendo nervioso.
- Es la música. Tú déjate llevar.
- No me da la gana.
- Amargado.
- Gilipollas.
- Maricón.
- Eso ya lo sabes - dije poniendo una mano en su muslo.
- Ay, coño, no me toques.
Y así, discutiendo, llegamos al portal de las chicas. Íbamos a timbrar, pero había un pequeño detalle. Harry no sabía el piso, y yo me había olvidado.
- Creo que era el segundo, o el tercero. No lo sé.
- Pues estamos buenos, Niall. ¿No podrías haber preguntado por teléfono?
- Joder, tío, no me di cuenta.
- Pues ahora a gastar dinero llamando al teléfono.
Harry sacó su móvil del bolsillo para llamar a Cher.
- (...) Hola, Cher. (...) Pues, verás... te vas a reír de nosotros pero... ¿cuál es vuestro piso? Estamos en frente del edificio pero... bueno, ya sabes. (...) Tercero. Vale, ahora os timbramos. - Harry se rió y también pude oír una risa al otro lado del teléfono.- Hasta ahora. -colgó el teléfono y me miró.- Timbra ahí, anda.
Cuando llamé, nos abrieron directamente sin decir nada por el telefonillo.
- Serás burro.
- Ahora va a ser mi culpa, no te jode.
- ¿Quién las acompañó ayer a casa?
- Te recuerdo que mi memoria no es lo que se dice brillante.
- Eso es problema tuyo.
- ... ¿Tú eres gilipollas?
- Un poco, aprendí del mejor - me guiñó un ojo y me empujó hacia delante.
- No empieces, Styles. No empieces.
Llamamos al ascensor y esperamos pacientemente hasta llegar arriba, intentando no matarnos mutuamente.
Una vez delante de la puerta ya abierta entramos sin hacer ruido.
- ¿Hola?
- ¡Hola, chicos!
Cher se acercó a nosotros y nos dio dos besos a cada uno, pero noté algo raro cuando se acercó a Harry. Sería mi imaginación.
- Pasad por aquí a ver a la enfermita. Parece ser que también ha cogido un resfriado.
Cher se dirigió a la cocina, que estaba conectada con el salón por una enorme puerta corredera que estaba abierta. Supongo que Cher querría tener a Catherine vigilada.
Pasamos al salón y me acerqué a Cath, sentándome a su lado como pude.
- Hombre, la borracha.
Lo verdad, no tenía buena pinta.
- No me llames así, jo.
- Vale, vale - reí levemente.- Perdona. ¿Cómo te encuentras?
- Algo mejor, ya no me duele tanto la cabeza. Pero el resfriado va de mal en peor... - estornudó. Y otra vez. Y otra. Pobre.
- ¿Quieres que te traiga algo? Un vaso de agua, pañuelos, un abanico, un gatito...
Ella rió y me miró a los ojos. Era tan bonita... ¡Niall, tío, que no! Que no hace ni un día que la conoces.
- El gatito no estaría mal, siempre me han gustado.
Harry, que estaba en la cocina charlando con Cher, se asomó al marco de la puerta.
- ¿Alguien ha dicho gatos?
- Harry, cállate - le solté.
Y él volvió a lo suyo. Era un gran amante de los gatos, y eso resultaba de lo más gracioso.
Decidí levantarme sin decir nada más y busqué hasta encontrar un vaso. Lo llené de agua y se lo llevé.
- Oh, qué amable, Niall. Muchas gracias.
- No es nada. Lo necesitas.

{NARRA CATHERINE}

¿Cómo podía ser tan adorable? Así no había manera de parecer una chica difícil. Cogí el vaso y me lo bebí en varios tragos. Después, lo dejé sobre la mesa y me volví a tapar hasta el cuello.
- ¿Tienes frío?
- No, es solo que estoy cómoda así. Por cierto, nuestra partida de pin-pon queda pendiente, que tú no te escaqueas.
- Por supuesto, no tenía pensado escaquearme.
- Así me gusta. Te voy a dar una paliza, que lo sepas.
- Ah, no, eso sí que no. Yo te daré la paliza a ti.
- Más quisieras.
Eso es, Cath. Intenta no ser tan adorable, intenta... parecer un reto. ¡Sí, eso! Un reto. Eso es lo que debo ser para él. Nadie quiere a las chicas fáciles, sólo las usan para presumir, y yo no quería ser una de ellas. Son mujeres objeto, y ya me trataron así una vez. No quería volver a pasar por lo mismo. Pero, aún así, Niall no parecía de esa clase de chicos. Daba la impresión de ser más cuidadoso, de tener mejor trato con las chicas. Seguro que las tiene a montones. No estaría mal preguntarle.
- Oye, Niall... tengo una duda, aunque es un poco tonta.
- Ninguna pregunta es tonta. Dispara.
Me miró con una sonrisa, esperando la pregunta. En ese momento me arrepentí de haber abierto la boca.
- Eh... esto... bueno, es sobre... chicas.
- Ahá... - su sonrisa se ensanchó más. Dios, no. Ante su sonrisa caería cualquiera.
- Es que... - suspiré, intentando tranquilizarme. Finalmente, sonreí, segura de mí misma.- Supongo que tendrás las chicas a patadas, ¿verdad?
Él soltó una carcajada, y pude oír una proveniente de la cocina también. Supuse que sería Harry. Y lo pude comprobar cuando Niall se giró y le miró con malicia.
- ¿Tú de qué coño te ríes?
- De nada, de nada.
Volvió a mirarme a mí y frunció el ceño.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Es que pareces el típico guaperas. Rubio, ojos azules, además de ser atento. No sé.
- La verdad, en nuestro grupo de amigos el que suele llevarse a todas las chicas es Harry, aunque no lo parezca.
- ¿Ah, sí? Pues no lo parece, no. - solté una pequeña risa, esperando que me hubiese escuchado.
- ¡Eh, eh, eh! ¿Qué andáis hablando de mí? - se acercó a nosotros, alzando una ceja.
- Que tú te llevas las chicas, Styles.
- Eso es obvio, querido Horan. Siempre me las llevo yo.
- Pero no nos deja a ninguna, eh. Ninguna.
- ¡Mentira! ¿Y aquella rubia tan...? - Harry paró unos segundos mordiéndose el labio.- Os la dejé a vosotros, ¿recuerdas?
Cher giró la cabeza rápidamente, y sin dejar de mirarnos, intentó coger algo, pero en lugar de eso su mano fue a parar a dentro de la pota.
- ¡Ah! ¡Joder! - se llevó la mano a los labios.
- ¿Qué ha pasado? - Harry se levantó rápidamente para ir a su lado.
- Nada, nada. Estoy bien.
- No, nada no. Has gritado.
- Es que me he quemado, pero no es nada.
- ¿Y cómo te has quemado? - frunció el ceño con una pequeña sonrisa.
- Pu-pues... - dudó unos instantes, se estaba poniendo nerviosa.- Con la pota, está muy caliente.
Harry puso una mano por fuera y se rió.
- ¡Pero si no quema! Está caliente, pero se aguanta.
- Es que... tengo la piel muy sensible.
Harry se volvió a reír y puso una mano por encima de su hombro.
- Ya... será eso. Oye, ¿qué haces de comer?
- Una sopa calentita para la enfermita.
- Mmm, tiene buena pinta.
- Sí, Hazz, podéis quedaros a comer.
Harry sonrió y le dio un beso en la mejilla.
- Eres la mejor.
- Ahora lo dices, interesado.
En realidad yo sabía que Cher moría de ganas de que Harry le diera más besos como ese.

viernes, 13 de julio de 2012

Capítulo 7

-¡Hola, Harry! - puso una voz contenta, pero en realidad estaba rabiando por dentro.- Pues bien... (...) No, yo casi no bebí. ¿Y tú? (...) - soltó una pequeña carcajada.- Qué raro en ti. (...) Sí, está. -y me miró.- Oh, vale, ahora se pone.
Sonrió y me dio el teléfono.
- Niall quiere hablar contigo.
- ¿Pero no es Harry?
- Que sí, pero se va a poner Niall ahora, tonta. Toma.
Cogí el teléfono y esperé a que sonara una voz.
- ¿Hola?
- Hola, Niall - dije con un hilo de voz.
- Cath. ¿Cómo estás?
- Fatal. Las resacas son lo peor del mundo.
- Lo sé -rió ligeramente.
- Oye, Niall...
- ¿Sí?
- Gracias por lo que has hecho ayer.
- Oh, ¿te acuerdas de todo? -volvió a reír. Era simplemente adorable.
- Bueno, no... pero las mantas no vuelan y los zapatos no se caen de los pies por arte de magia.
- Dímelo a mí, tardé tres mil años en conseguir quitártelos.
Una pequeña sonrisa se me dibujó en la cara.
- No tendrías que haberlo hecho.
- Ha sido un placer... Por cierto. Supongo que no estarás en condiciones de jugar nuestra partida, ¿verdad?
Puse una cara extraña pero de repente lo recordé. El pin-pon.
- Oh, eso... quizás mañana. Hoy no me encuentro muy bien.
- Vale... Que sepas que ya le he echado la bronca a Louis por hacerte beber.
"¡Que no ha sido mi culpa!" "No, ya, ¿de quién fue entonces?" "De... de Eleanor." Oí eso de fondo mientras no conseguía contener la risa.
- Bah, en realidad fue mi culpa. Uno no bebe si no quiere.
- ¿Estás sugiriendo que te eche el sermón a ti? - se oyó una carcajada.
- No, no. No hace falta - yo también reí.
- Oye, he pensado en pasar a hacerte una visita y así compensamos lo del pin-pon. ¿Te parece?
- Ah... e-eh.... va-vale. ¿Por qué no?
- Oh, dice Harry que también se apunta. Estamos ahí en nada.
- Vale. Hasta luego.
- Hasta luego.
Colgué y dejé el móvil en la mesa, cerrando los ojos después. Se estaba de lo más cómodo en el sofá.
- ¿No me lo vas a contar o qué?
Cher sonrió y vino a sentarse a mi lado de nuevo. Quizás lo que le iba a decir no le hiciera mucha gracia.
- Niall y Harry van a venir a visitarme.
- Ohhh qué boni... Espera. ¿Harry también? ¿Y por qué tiene que venir ese aquí?
- Cher. No seas burra. Estaba borracho, no se lo tengas en cuenta, igual que espero que Niall no me tenga en cuenta a mí lo capulla que fui ayer... -entonces recordé algo.- A todo esto, ¿qué fue la gilipollez que según tú dije ayer en el portal?
- Oh, eso... - noté cómo contenía la risa.- Pues...  cuando Niall dijo que nos iba a acompañar arriba, tú dijiste que a ver "qué quería hacer".
- Oh dios mío, no - me tapé la cara con un cojín y maldije para mis adentros todo lo posible.- ¿En serio dije eso?
- Sí, lamento decirte que sí.
- Por dios. Tendrías que haberme pegado o algo.
- Créeme que estuve a punto de hacerlo.
Suspiré y reí levemente, intentando que no doliera demasiado la cabeza. Ya me estaba hartando de todo.
Estornudé.
- Parece que también has cogido un resfriado.
- ¡No, no puede ser! - dije con voz quejumbrosa.
- Si lo hubiera sabido te habría preparado un cacao calentito.
- Ahora no me apetece - estornudé de nuevo.- Odio que me pase esto.
- Pues no te me acerques, que no quiero que me contagies.
- Lo intentaré.
No tenía ganas de nada, aunque algo que me vendría bien sería ponerme ropa de andar por casa y un moño.
- Cher, voy a cambiarme.
- ¿Por Niall? - dijo mirándome, levantando ambas cejas.
- ¡No, imbécil! Estaré más cómoda con un chándal o algo.
Cher rió mientras apartaba la vista y seguía a lo suyo en la cocina. Ya estaba preparando el almuerzo.
Fui a mi armario a mirar qué tenía. Tampoco quería que fuera algo muy viejo, a ver qué imagen se iba a llevar Niall de mí. Así que me decanté por una camiseta blanca muy ancha y unos pantalones cortos, casi nuevos, de hacer deporte. Me puse unos calcetines gordos rosas con corazones muy cursis y volví al salón. Se me había pasado un poco el dolor de cabeza, así que decidí responder al mensaje de Anna.
Sonreí levemente después de darle al botón de enviar y volví a guardar el móvil. Luego, me senté, con la cabeza sobre las manos.
Me quedé pensando en Niall. ¿Por qué lo hacía? Sólo lo conocía de hacía horas. Pero había sido tan atento, tan simpático... tenía algo que me gustaba. Aún así, yo no caía en las redes de alguien tan fácilmente.


{NARRA NIALL}

- Tío, no se te nota ni nada que estás colado por Catherine. - dijo Zayn después de que colgara el teléfono.
- ¿Yo, colado? Venga ya - negué con la cabeza, frunciendo el ceño. Mentía. Obviamente, mentía, y lo notaron.
- Anda, Niall. Que hemos visto como la mirabas - soltó Louis.
- Te la comías con los ojos, chaval - me dijo Harry, dándome un pequeño golpe en el hombro.
- ¡Que no, joder! Qué pesados.
- Niall, ¿desde cuándo nos conocemos?
Yo rodé los ojos.
- Casi tres años.
- Exacto. Y te conocemos muy bien.
- Pero Harry, a ver, que no. En serio - volví a negar con la cabeza, nervioso.
- Mira como tiembla - cogió uno de mis brazos y lo movió enérgicamente, sacando la lengua mientras se reía.
Le puse una mano delante de la cara, echándole hacia atrás, y todos comenzaron a reírse.
Suspiré y me senté en uno de los sofás, al lado de Liam. Era el único que no había soltado palabra. Le miré.
- ¿Tú no me vas a decir nada?
- No me tengo por qué meter en tu vida.
- ¿Veis? - le señalé, mirando al resto.- ¡Esto es un buen amigo! No como vosotros, panda de capullos.
- Vamos, que te gusta - dijo Louis.
- Te pone, seamos sinceros - soltó Harry, al que le lancé un cojín con fuerza.- ¡Eh! Ponerse agresivos no, Niall. Eso no. Todo es juego y diversión hasta que alguien pierde un ojo.
Todos rieron exageradamente ante el comentario de Harry.
- Bueno, querido Harold, y tú no hables. ¿Por qué me quieres acompañar a visitarla?
- Obviamente es por Cher - comentó Zayn, yendo a por un paquete de tabaco que estaba al lado de la televisión.
Harry sonrió, mirando al suelo, algo molesto. Él no lo intentaba ocultar.
- Para qué mentir. Me resulta bastante interesante.
- Te pone, seamos sinceros - dije yo, repitiendo sus mismas palabras con un tono de burla.
Harry cogió un cojín y me lo tiró, mordiendo su labio inferior.
- Vais a acabar mal - dijo Liam.
- No pasa nada, papi - gritó Harry mientras me lanzaba otro cojín desde el sofá de en frente.
Este se lo devolví y él se levantó para venir a "pelear" cuerpo a cuerpo.
- ¡Muere, patata!
Todos soltaron una gran carcajada. Teníamos una broma entre nosotros, que consistía en llamarme patata. Una larga historia.
Intenté quitármelo de encima, pero era imposible.
- ¡Harry, que tenemos que irnos! - pero no me escuchaba. Así que pasé al plan B.- ¡Cher te está esperando!
Se levantó rápidamente y me dio la mano para ayudar a ponerme de pie.
- ¡No hay un segundo que perder! - salió corriendo hacia el baño. Seguramente a peinarse, echarse perfume, y esas cosas. Era un presumido.


viernes, 6 de julio de 2012

Capítulo 6

- ¡Buenos días! - dijo Cher desde la cocina, que estaba justo al lado del salón. No estaban separados por puertas ni pared, así que pudo ver cómo abría ligeramente los ojos.
- ¡Oh! De buenos no tienen  nada - respondí con mala cara, frotándome los ojos. Demasiada claridad la que entraba por la ventana.- ¡Dios, mi cabeza! - me tapé con la manta hasta arriba del todo, incluyendo la cabeza.
Espera, ¿una manta? ¿Y no tengo los zapatos puestos? ¿Qué había pasado?
- Cher, ¿has sido tú? - dije desde debajo de la manta.
- ¿De qué hablas?
- De esta manta, y los zapatos. - me quité la manta de la cabeza.- ¿Qué ha pasado?
- Ha pasado de me da en la nariz a mí que has ligado, primita.
- ¿Ligado yo? ¡Anda ya!
Ella sonrió, mientras terminaba de llenar un bol de leche y cereales y, con él en la mano y una cuchara, vino a sentarse al sofá de al lado.
- Te lo contaré... - cogió una cucharada de los cereales y se la comió antes de comenzar.- Yo bebí un poco, iba contenta, pero no borracha. Me acuerdo perfectamente de todo lo que pasó, cosa que tú no. - volvió a comer otra cucharada - Tú te emborrachaste. No bebiste una barbaridad, pero nunca antes habías bebido, ¿me equivoco?
Yo negué con la cabeza y me llevé una mano a la frente, mientras ella comía un poco más de aquellos cereales.
- Bien. Pues por eso te afectó tanto. Por eso mismo no te acuerdas de nada. Si no recuerdo mal, estabas con Louis, Eleanor, Liam y Danielle, así que debieron de ser ellos los que te convencieron para beber más de la cuenta. Porque un chupito no te haría daño, pero cuando llevas tres chupitos y dos copas encima, empiezan a hacer efecto, y más todavía en alguien que no está acostumbrado a beber.
Me miró mal y metió de nuevo la cuchara en su boca.
- Niall estaba preocupado por ti, y por mí también, porque era el único que estaba completamente sobrio, y eso que las otras veces que yo he estado con él y el resto de los chicos no era uno de los que menos bebía, precisamente. Pero... creo que se controló por ti.
- ¿Por mí? - fruncí el ceño.- ¿Por qué iba a hacer eso por mí?
- Creo que le has gustado... - sonrió y dejó el bol en la mesa del salón.- Total, que nos acompañó hasta casa. Yo le dije que no hacía falta que subiera pero él insistió. Y por cierto, en ese momento tú soltaste una gilipollez increíble.
- ¿Qué dije? - pregunté, levantándome bruscamente, lo que hizo que volviese el dolor de cabeza.- ¡Ay! ¡Oh, dios!
- Ya te lo contaré luego. Cuando subió con nosotras, yo me fui a dormir directamente, así que a partir de ahí no sé lo que pasó. Pero supongo que habrá sido él el que lo ha hecho.
Me quedé pensando un buen rato, intentando recordar. Me puse boca arriba, miré a la nada. En ese momento, un vago recuerdo pasó por mi mente. No una imagen, si no una sensación, que hizo que me llevara la mano a la frente. Una presión, un contacto con algo suave y cálido, también húmedo...
¡Un beso! Sí, era eso. Pero, ¿me había dado Niall un beso en la frente? Seguramente habré estado delirando por el alcohol. Tenía que ser eso.
- Cher...
- Dime.
- ¿Me puedes traer un zumo, o algo así? Con unas galletas, por favor.
- Por supuesto.
Ella ya había terminado, por lo que llevó el bol a la cocina y, después de unos minutos, me trajo un zumo natural de naranja y unas galletas con chocolate.
- Muchas gracias.
- De nada. Te cuido porque es la primera vez que tienes resaca. Para la próxima, te las arreglas tú solita.
- Juro que no habrá próxima vez.
Me reincorporé como pude. La sensación era horrible: era como si diez martillos a la vez me golpeasen la cabeza sin descanso.
Comencé con es desayuno poco a poco. Incluso morder las galletas hacía que me dieran pequeñas punzadas en la frente.
Oí un pitido. Un mensaje en el móvil.
- Dios mío, ahora no... - negué con la cabeza, cerrando los ojos.
- ¿Qué pasa? - preguntó Cher desde la cocina.
- Es mi móvil. Tengo un mensaje, pero con este dolor de cabeza dudo que pueda leerlo.
- ¿Quieres que te lo lea yo?
- Supongo que no pasará nada. Cógelo ahí. Mi bolso está en el suelo.
Cher se acercó a mi bolso y cogió mi viejo móvil. Esperaba poder cambiarlo pronto, porque era un verdadero asco.
- Veamos... ¡oh!, es de tu amiga Anna.
- Anda. A ver, leemelo.
- Hm... a ver, a ver... "No te lo vas a creer, pero Harry, el que me presentaste, me entró." ¡PERDONA, ¿QUÉEEEE?!
- Cher, joder, no grites - me llevé una mano a la cabeza de nuevo. ¡Será posible!- ¿Eso es todo?
- No, lo peor es que hay más. - comenzó a leer haciéndole burla.- "Aunque bueno... al final no hubo nada. ¿Cómo estás? ¿Con resaca? Un besito." ¡Más vale que no haya pasado nada, pedazo de zorra!
- Cher... es mi amiga. Un poco de respeto.
- ¿Pero tú has oído lo que he leído?
- Sí, y precisamente por eso te digo que no es culpa de Anna, si no de Harry.
Cher refunfuñó y metió mi móvil de nuevo en el bolso. Ya le contestaría más tarde.
Cuando terminé de desayunar, dejé el vaso del zumo donde estaba y me recosté de nuevo en el sofá. Cher parecía muy enfadada. En relidad, yo también lo estaría.
Un móvil volvió a sonar. ¡Otra vez no! Me tapé los oídos con dos cojines.
- ¡Anda, mira tú quién es!

Capítulo 5

Al final me liaron para beber más de lo que debería. Ya no podría ser la salvación de Cher. ¿Cómo terminaríamos esa noche? Nadie lo sabía.
- Eh, Cath... - Niall me golpeó el hombro.
Me di la vuelta, balanceándome ligeramente por la borrachera. Le veía algo borroso.
- ¡Niall! - le di un gran abrazo y me quedé a su lado, mirándole, tocándole el pelo.
En condiciones normales no habría hecho eso. El alcohol me había afectado mucho. Pero mucho.
- Eh... ¿no sería mejor que dejaras de beber ya?
- ¡Qué diceeeeeeeeeeeeeeees! - me reí como una verdadera gilipollas.- ¡Si no es nada!
- Cath, en serio... - me quitó la copa que milagrosamente había conseguido sujetar durante el abrazo y la colocó bruscamente en la barra.- Cher y tú me preocupáis. Es mejor que volváis a casa.
- ¡Pero si acabamos de empezar! - respondí con voz de niña pequeña encaprichada.
- Catherine - me miró muy serio.
Por un momento, entré en razón sumergiéndome en sus preciosos ojos azules.
- Bueeeeeeeeno - volvía a hablar como una borracha, que es lo que era.- Vale. ¡Cheeeeeeeeer!
- Vale ya, me vas a perforar el tímpano.
- ¿Sí? - dijo ella acercándose. Ella no estaba borracha, sólo "contentilla". Pero no iba por el buen camino.
- Niall dice que - me entró una arcada, pero rápidamente se me pasó.- que nos vayamos tú y yo a casa, que le preocupamos.
Me empecé a reír descontroladamente. Desde luego, no estaba nada bien.
- Niall, no seas idiota. - le dijo ella, poniendo una mano en su hombro - ¡Que no pasa nada!
- Sí, eso mismo me dijo Cath, y mírala.
Estaba hablando con una botella, y de vez en cuando me miraba en ella como si fuera un espejo y me colocaba el pelo. Iba fatal. Pero fatal, fatal.
- Bah...
- ¿Bah? ¡¿BAH?! ¿Eso es todo lo que dices? ¡Coño, Cher, que es tu prima!
- Vale, vale. No me eches el sermón.
- Aquí soy yo el único normal, ni Liam está sobrio. Anda, vámonos.
Comencé a andar hasta la puerta, riéndome de dios sabe qué, con Cher y Niall detrás; pero justo antes de salir, una voz me reclamó y me giré como si en ello me fuese la vida.
- ¡Cath, no me digas que te vas ya! - se empezó a reír como yo. Ella también estaba borracha.
- Sí, sí, Cher también se va. Hala, diviértete, eh. - respondió Niall algo cortante, apartándola de nuestro lado.
- Niall - dije sin dejar de mirar hacia atrás - ¡no seas así con ella!
- Anda, tira - dijo empujándome levemente hacia delante. Casi hace que me caiga el muy imbécil.- No quiero saber nada de lo que vaya a pasar ahí. Aunque será mejor que en cuanto os deje en casa ya a salvo vuelva para echarles un vistazo.
- ¡A salvo dice! - no paraba de reírme, parecía realmente tonta.- ¡Ni que estuviéramos en peligro!
Él resopló y siguió caminando en dirección a nuestro apartamento. Cher iba muy contenta, medio bailando, hablando por el móvil con yo que sé quién; Niall iba a mi lado con una mano sobre mi hombro para vigilarme en todo momento, y yo... yo hacía eses.
- Cath, anda con cuidado - me decía Cher desde atrás.
- ¡Que sí! ¡Ay! - justo en ese momento me tropecé, pero misteriosamente no me caí. Oh ya, sí, fue por Niall, que me sujetó.
Creo que me estaba comportando como una capulla, teniendo en cuenta que nos acabábamos de conocer hacía unas... cinco horas, y ya cuidaba de mí como si fuera de mi familia, o mi amigo de toda la vida; en cambio yo estaba borracha, me resistía a ir a casa y le echaba el aliento a alcohol en la cara. Genial, Catherine. Genial.
Al fin llegamos al portal de nuestro edificio.
- Gracias por acompañarnos, Niall - dijo Cher con una gran sonrisa.
- Pero voy a ir con vosotras hasta arriba.
- ¡No hace falta, hombre!
- Sí hace falta.
- A saber qué quieres hacer, eh - y me reí más fuerte que cualquiera de las veces anteriores.
Pude ver cómo Niall se ponía colorado y se reía también, aunque mucho más discretamente que yo.
- Cómo va tu prima, eh. Tendrías que controlarla de vez en cuando, Cher.
- Ya ya... - Cher sonrió y le dio un pequeño empujón.- ¿Entonces nos acompañas arriba?
- Sí.
Subimos las escaleras despacio, intentando no hacer mucho ruido. Lo cual era bastante difícil, ya que yo me tropezaba cada dos por tres, no veía tres en un burro y me reía, y me reía, y no paraba. Pobres Niall y Cher Pero yo no era consciente de lo que hacía. A la mañana siguiente no me acordaría de nada.
Una vez arriba, Cher consiguió, después de varios intentos, meter las llaves y entrar en casa. Ella, sin preocuparle nada más, simplemente se fue a su habitación. Supongo que se quedaría dormida, porque no volvió a aparecer.
Niall me cogió de la mano y me condujo hasta la cocina.
- Será mejor que bebas algo de agua. Siéntate.
Me ayudó a sentarme en una de las sillas de la cocina y yo simplemente me reí. Sí, otra vez. ¿Raro, verdad?
Rebuscó por todos los lugares posibles hasta que encontró el lugar de los vasos. Cogió uno, lo llenó con agua del grifo y me lo dio.
- Bébetelo. Todo.
- Vale, vale. A sus órdenes.
Sonreí como una idiota y me lo bebí, sorbo a sorbo, poco a poco, pero no dejé ni una mísera gota.
Bostecé y me eché sobre la mesa.
- Cath...
No contesté, estaba demasiado cansada.
- Catherine.
Seguí sin contestar. Aunque no estaba dormida. Escuché una carcajada muy bajita y noté cómo unos brazos me cogían en el aire. Eso me hizo sonreír durante un instante.
- No creo que estés en condiciones para la partida de pin-pon de mañana - me susurró.
Yo hice un extraño ruido con la garganta y sonreí de nuevo.
Entonces, me posó sobre lo que debía ser el sofá. Después de muchos intentos, adivinó cómo se sacaban las sandalias que llevaba puestas y las dejó apartadas.
Oí unas pisadas que se alejaban y, cuando pensé que ya se iba, oí que los pasos volvían y algo se posaba sobre mí. Una manta, seguramente.
Y justo antes de caer completamente en un sueño profundo, noté unos labios sobre mi frente.


lunes, 2 de julio de 2012

Capítulo 4

- Supongo que eso no me hará daño - dijo apartándose de la barra.
Sonreí con ganas. Al fin lo había conseguido.
Iba a bailar con dos chicos la misma noche, y los dos guapos. Wow, Cath, cómo progresas.
Cuando me extendió la mano, estaba a punto de cogérsela, pero un grito que llamaba por mí me interrumpió e hizo que me girase.
- ¡Anna!
- Qué casualidad encontrarte aquí, es la primera vez que entro a este sitio.
Ambas nos reímos y nos dimos un gran abrazo. Tenía la mejor amiga del mundo.
- Te voy a presentar. - me acerqué primero a Niall y a Harry.- Niall, Harry, esta es mi amiga Anna.
- Encantada - dijo ella, dándoles dos besos a cada uno.
Iba a presentarle al resto, pero cada uno estaba a lo suyo, así que decidí dejarlo.
- A ellos ya te los presentaré luego.
- Vale - rió.
- Esto... Cath - Niall tocó mi hombro y me giré hacia él.
- Oh, sí. Tranquilo. No me había olvidado.
Cogí su mano y lo arrastré a la pista de baile. Pero pronto cambió de opinión y me frenó.
- Espera, espera... ya sé que he dicho que sí pero... no sé bailar.
Yo me quedé mirándolo unos segundos y luego no pude contener una pequeña risa.
- Tú solo muévete al ritmo. Yo tampoco sé bailar.
- No... a ver, creo que no me has entendido... ¡parezco un puto pato cada vez que lo intento!
Reímos juntos. ¿Cómo no iba a saber bailar? Solo había que moverse. No pedía que pareciera un bailarín profesional.
- ¿Acaso te crees que yo soy una gran bailarina?
- Te he visto con Harry... - de repente se puso muy serio, demasiado - En fin, creo que yo desentonaría un poco.
- No seas tonto... Has aceptado bailar conmigo y eso vas a hacer.
Resopló, me miró a los ojos y sonrió.
- Si no hay más remedio...
- ¡Bien!
Lo llevé un poco más lejos de los demás y empecé a bailar lo mejor que pude. Simplemente me moví al ritmo de la música.
Niall no se movía demasiado, seguía teniendo miedo de no hacerlo bien.
La canción era para bailar de dos, pero bastante movida. Así que le cogí de las manos y empecé a dar vueltas a su alrededor. En un momento en particular me quedé mirando a su espalda, así que coloqué mis manos sobre sus hombros, me puse de puntillas y le susurré:
- No te quedes ahí parado.
Él se dio la vuelta y me sonrío. Me transmitía una seguridad increíble, era como si lo conociera de siempre. En cambio, con Harry no me había pasado eso.
A escasos segundos de que terminara la canción, me cogió de una mano y me dio una vuelta sobre mí misma. Luego, con sus manos en mi cintura, me alzó en el aire unos centímetros y dio otra vuelta más. Cuando me dejó en el suelo, casi nos caemos y comenzamos a reír. Menudo patoso. Aunque yo también había tenido algo de culpa, para qué mentir.
Justo en ese momento terminó la canción, y los dos nos acercamos a los demás comentando el gran final, sin parar de reír.
- Fue culpa tuya - me dijo.
- ¿Mía? Perdona, ¿quién levantó en el aire a quién? - le dije riendo.
- Pues... - se quedó mirándome con las cejas alzadas, y se terminó dando por vencido.- Vale, tú ganas esta vez. ¡Solo esta vez!
- No, no solo esta vez, siempre te ganaré, Niall.
- Apuesto a que no me ganas a una partida de pin-pon.
- ¿Que no?
Todo esto lo "discutíamos" mientras llegábamos a junto el resto.
- Seguro que no.
- ¿Y si lo comprobamos?
- Mañana.
- ¿A las cinco?
- En mi casa.
Eso sonaba a reto, y realmente me encantaba. Le iba a dar una paliza.
Una vez allí, vi a Cher hablando con Harry, sosteniendo una copa en la mano. Ya se iba a emborrachar. En cuanto empezaba, no paraba al menos que yo fuera al rescate.
Y Anna parecía ya haber hecho amigos. Estaba "medio bailando" con Zayn, Perrie y Demi. Sabía integrarse bien, no como yo. Aunque al parecer, con Niall había ido bien; pero tenía ganas de conocer mejor al resto, así que me acerqué a las dos parejitas.
- Hola - dije algo cortada.
- ¡Cath! Te hemos visto bailando. Cómo te mueves, chica. - me soltó Danielle de repente.
- Oh, vaya... ¡gracias! - sonreí a más no poder.
- ¿Quieres beber algo? - me ofreció Eleanor.
- No debería... pero bueno, uno no me hará daño.