viernes, 6 de julio de 2012

Capítulo 6

- ¡Buenos días! - dijo Cher desde la cocina, que estaba justo al lado del salón. No estaban separados por puertas ni pared, así que pudo ver cómo abría ligeramente los ojos.
- ¡Oh! De buenos no tienen  nada - respondí con mala cara, frotándome los ojos. Demasiada claridad la que entraba por la ventana.- ¡Dios, mi cabeza! - me tapé con la manta hasta arriba del todo, incluyendo la cabeza.
Espera, ¿una manta? ¿Y no tengo los zapatos puestos? ¿Qué había pasado?
- Cher, ¿has sido tú? - dije desde debajo de la manta.
- ¿De qué hablas?
- De esta manta, y los zapatos. - me quité la manta de la cabeza.- ¿Qué ha pasado?
- Ha pasado de me da en la nariz a mí que has ligado, primita.
- ¿Ligado yo? ¡Anda ya!
Ella sonrió, mientras terminaba de llenar un bol de leche y cereales y, con él en la mano y una cuchara, vino a sentarse al sofá de al lado.
- Te lo contaré... - cogió una cucharada de los cereales y se la comió antes de comenzar.- Yo bebí un poco, iba contenta, pero no borracha. Me acuerdo perfectamente de todo lo que pasó, cosa que tú no. - volvió a comer otra cucharada - Tú te emborrachaste. No bebiste una barbaridad, pero nunca antes habías bebido, ¿me equivoco?
Yo negué con la cabeza y me llevé una mano a la frente, mientras ella comía un poco más de aquellos cereales.
- Bien. Pues por eso te afectó tanto. Por eso mismo no te acuerdas de nada. Si no recuerdo mal, estabas con Louis, Eleanor, Liam y Danielle, así que debieron de ser ellos los que te convencieron para beber más de la cuenta. Porque un chupito no te haría daño, pero cuando llevas tres chupitos y dos copas encima, empiezan a hacer efecto, y más todavía en alguien que no está acostumbrado a beber.
Me miró mal y metió de nuevo la cuchara en su boca.
- Niall estaba preocupado por ti, y por mí también, porque era el único que estaba completamente sobrio, y eso que las otras veces que yo he estado con él y el resto de los chicos no era uno de los que menos bebía, precisamente. Pero... creo que se controló por ti.
- ¿Por mí? - fruncí el ceño.- ¿Por qué iba a hacer eso por mí?
- Creo que le has gustado... - sonrió y dejó el bol en la mesa del salón.- Total, que nos acompañó hasta casa. Yo le dije que no hacía falta que subiera pero él insistió. Y por cierto, en ese momento tú soltaste una gilipollez increíble.
- ¿Qué dije? - pregunté, levantándome bruscamente, lo que hizo que volviese el dolor de cabeza.- ¡Ay! ¡Oh, dios!
- Ya te lo contaré luego. Cuando subió con nosotras, yo me fui a dormir directamente, así que a partir de ahí no sé lo que pasó. Pero supongo que habrá sido él el que lo ha hecho.
Me quedé pensando un buen rato, intentando recordar. Me puse boca arriba, miré a la nada. En ese momento, un vago recuerdo pasó por mi mente. No una imagen, si no una sensación, que hizo que me llevara la mano a la frente. Una presión, un contacto con algo suave y cálido, también húmedo...
¡Un beso! Sí, era eso. Pero, ¿me había dado Niall un beso en la frente? Seguramente habré estado delirando por el alcohol. Tenía que ser eso.
- Cher...
- Dime.
- ¿Me puedes traer un zumo, o algo así? Con unas galletas, por favor.
- Por supuesto.
Ella ya había terminado, por lo que llevó el bol a la cocina y, después de unos minutos, me trajo un zumo natural de naranja y unas galletas con chocolate.
- Muchas gracias.
- De nada. Te cuido porque es la primera vez que tienes resaca. Para la próxima, te las arreglas tú solita.
- Juro que no habrá próxima vez.
Me reincorporé como pude. La sensación era horrible: era como si diez martillos a la vez me golpeasen la cabeza sin descanso.
Comencé con es desayuno poco a poco. Incluso morder las galletas hacía que me dieran pequeñas punzadas en la frente.
Oí un pitido. Un mensaje en el móvil.
- Dios mío, ahora no... - negué con la cabeza, cerrando los ojos.
- ¿Qué pasa? - preguntó Cher desde la cocina.
- Es mi móvil. Tengo un mensaje, pero con este dolor de cabeza dudo que pueda leerlo.
- ¿Quieres que te lo lea yo?
- Supongo que no pasará nada. Cógelo ahí. Mi bolso está en el suelo.
Cher se acercó a mi bolso y cogió mi viejo móvil. Esperaba poder cambiarlo pronto, porque era un verdadero asco.
- Veamos... ¡oh!, es de tu amiga Anna.
- Anda. A ver, leemelo.
- Hm... a ver, a ver... "No te lo vas a creer, pero Harry, el que me presentaste, me entró." ¡PERDONA, ¿QUÉEEEE?!
- Cher, joder, no grites - me llevé una mano a la cabeza de nuevo. ¡Será posible!- ¿Eso es todo?
- No, lo peor es que hay más. - comenzó a leer haciéndole burla.- "Aunque bueno... al final no hubo nada. ¿Cómo estás? ¿Con resaca? Un besito." ¡Más vale que no haya pasado nada, pedazo de zorra!
- Cher... es mi amiga. Un poco de respeto.
- ¿Pero tú has oído lo que he leído?
- Sí, y precisamente por eso te digo que no es culpa de Anna, si no de Harry.
Cher refunfuñó y metió mi móvil de nuevo en el bolso. Ya le contestaría más tarde.
Cuando terminé de desayunar, dejé el vaso del zumo donde estaba y me recosté de nuevo en el sofá. Cher parecía muy enfadada. En relidad, yo también lo estaría.
Un móvil volvió a sonar. ¡Otra vez no! Me tapé los oídos con dos cojines.
- ¡Anda, mira tú quién es!

2 comentarios:

  1. Vaaleee, te comente en el otro y no me dejo ¬¬
    Ay ay Que me enamoro tia Niaaaall como se puede ser tan monoso? Awwsss
    y anda Que "tu" menuda borrachera jajajaajaja me he reido mucho, pues nada que esta genial y que siguiente cuando quieras!
    ;D

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  2. Hola, soy una lectora nueva, mi twitter es @jedhead007 avisame cuando pongas el siguiente capitulo. opino l mismo ke miry, escribes geniaal
    Y niall ke mono en tu historia!

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