{NARRA CATHERINE}
Volvimos al salón, y los chicos (incluída Cher) nos miraron extrañados al vernos cogidos de la mano. Después tendría que explicar muchas cosas.
- Así que tienes novio, ¿no? - dijo mi padre. Qué plasta.- ¿Cómo dijiste que se llamaba?
- Niall - respondí yo, algo insegura.
- Nialler Horan - aclaró él, extendiendo la mano, la cual mi padre cogió algo sorprendido.
No todos los días te das cuenta de lo educado y adorable que es el novio de tu hija. "Novio", aclaro. Aunque no me importaría hacer desaparecer esas comillas.
"Nialler" pensé. No sabía que Niall fuese un diminutivo.
Sacudí levemente la cabeza y fruncí el ceño. "En menudo lío me acabo de meter". Enorme. Un lío tremendo. Mis padres creían que tenía novio. Todo genial, sí, de puta madre.
- Chicas, creo que tenemos que irnos ya - dijo Liam, con una cara que me resultó sospechosa.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que... - comenzó Louis - tenemos cosas que hacer. Pero nos vemos mañana.
Se levantaron todos de los sofás de nuevo y comenzaron a salir del salón, despidiéndose de nuestros padres. Niall parecía no querer irse. Le acompañé hasta la puerta de la entrada y hablé con él en susurros.
- Siento haberte metido en esto.
- No te preocupes, no importa.
- ¿Seguro?
- Sí, de verdad. Hasta mañana.
- Hasta mañana.
Me quedé unos segundos pensativa, antes de cerrar la puerta. Igual resultaba un poco sospechoso que no me despidiera de mi supuesto novio con un beso... pero sólo rocé su mejilla con mis labios. Él sonrió y salió cerrando la puerta.
No podía estar más perdida. ¿Le gustaba? ¿Sólo me hacía un favor? ¿Qué estaba pasando en mi vida? Ni yo misma lo sabía, pero todo había dado una vuelta radical en escasos segundos.
Cuando volví al salón, vi a Taylor algo decepcionada, y también que nuestros padres ya habían ocupado los sitios para sentarse.
- ¿En serio era tu novio? - preguntó Taylor.
- No, qué va, sólo lo dije por presumir... - intenté decir irónicamente.- Pues claro.
- ¿Por qué no nos lo habías dicho antes, cielo? - dijo mi madre.- Ya sabes que a mí no me importa que tengas novio, siempre y cuando no sea uno de esos heavies que no se duchan.
- Mamá... primero: los heavies se duchan y son personas normales. Y segundo: no te lo dije porque hace mucho que no os veo y empezamos... eh... hace tres días.
- ¿Nada más?
- Sí. Y deja de preguntarme de esas cosas. ¿Qué tal vosotros?
- He de reconocer que la casa está vacía sin ti - empezó mi padre.- Y piensa que en realidad parecías un parásito.
- ¡¡Papá!!
- No te movías de tu habitación.
Suspiré y rodé los ojos.
- No escuches a tu padre, ya sabes que siempre te está chinchando.
- Sí, lo sé. ¿Tú qué tal, mamá?
- Muy bien, cariño. No quiero que te ofendas, pero desde que te has ido tengo más tiempo para mí, y he hecho algunos amigos nuevos.
- No me ofendo. Me alegro mucho por ti.
Cher y sus padres se reían de vez en cuando. Taylor seguía allí, sin decir nada. Parecía que le había molestado realmente que yo tuviera novio.
Novio. Qué bien sonaba eso. Quizás porque nunca había tenido ninguno. Y ahora tampoco, pero debía olvidarme de eso si quería fingir bien.
- Papá, mamá, ¿vosotros no decís nada? - preguntó Cher, poniendo sus ojos de cachorrito.
- ¿Qué quieres que te digamos? ¿Que estamos más tranquilos sin ti? - bromeó mi tío.
- Gracias, papá.
- Era una broma.
- Ya, claro.
Cher lo sabía, pero le gustaba llevarle la contraria a todo el mundo.
- ¿Queréis salir para que os enseñemos un poco la ciudad? - propuse.
- Perfecto - dijo mi tía levantándose del sofá.- ¡Ya estáis tardando!
El resto de la tarde la pasamos con ellos, intentando ignorar a Taylor. Se paraba en todas y cada una de las tiendas a comprar ropa, pero mientras ella hacía eso, nosotros nos quedábamos fuera hablando o íbamos a la heladería más cercana para probar los sabores más raros que tuviesen.
Al final del día, cerca de las nueve de la noche, dijeron que debían irse ya, pero en cuanto se montaron en el coche, tuvieron un problema. No arrancaba.
- Pues ahora no podemos llevarlo a reparar - dijo mi padre.
- Pero podéis llamar a un mecánico, que siempre vienen.
- No digas tonterías, ¿a estas horas? Mejor nos quedamos y llamamos mañana.
- Pero...
- No hay peros que valgan - dijo mi tío, apuntándome con un dedo.
¿Qué pasa? ¿Lo tenían todo planeado? ¡Fuera de nuestra casa! Yo los quería mucho, pero no, me negaba a que se quedaran y tener que volver a decirle a Niall que no podría jugar con él. Y aún encima, seguir fingiendo, porque seguro que se apuntaba a visitarme, y en caso contrario, me lo encontraría por la calle. ¿Por qué me odiaba la vida? ¿Por qué? ¿Qué había hecho yo?
- Eh... no tenemos sitio para vosotros - Cher intentó arreglarlo, pero estaba claro que no atendían a razones.
- Pero si nos arreglamos con un huequito en el suelo, un cojín, una manta y listo - dijo mi tía.
- Mamá, que no voy a dejar que durmáis en el suelo - replicó Cher.- Id a un hotel, vais a estar mejor. Os lo pago yo si queréis.
- Tú no nos vas a pagar nada, cielo. Dormimos en el salón, no pasa nada.
Misión imposible. Se quedarían hasta mañana. Y eso contando con que el mecánico pudiese venir, claro.
- Bueno... vale.
Cher se resignó. Tendríamos a aguantar a Taylor en nuestra casa. ¡Sí, qué genial era todo! Viva mi sarcasmo.
Teníamos una habitación de invitados con una cama individual, así que Taylor durmió allí. Mi madre y mi tía en los sofás, y mi padre y mi tío en sacos de dormir. No me lo podía creer. Vaya mierda de todo.
Por suerte, había guardado el teléfono de Niall de la última vez que me llamó, así que le mandé un mensaje metida ya en cama antes de dormir.
"Mis padres han tenido un problema con el coche y se han tenido que quedar. Toca fingir un poco más... hahaha. Lo siento, en serio. xx"
Esperé a que me contestara. Dos escasos minutos.
"No importa, ya te lo dije. Será divertido. Pero hay que fingir bien ;) xx"
¿Que había que fingir bien? ¿A qué se refería? ¿Parecer más novios? ¿Estar todo el rato de la mano? ¿Qué? Me iba a estallar la cabeza. Me vendría bien dormir.
(...)
La alarma de mi móvil con "California Gurls" me despertó de golpe a las diez de la mañana. De mi garganta salió un ruido extraño antes de extender el brazo para alcanzar mi teléfono y apagar la alarma. ¡Maldita sea la tecnología! Me levanté cual zombie y me coloqué mis zapatillas antes de dirigirme al salón.
- ¡Buenos días, dormilona! - dijo mi madre antes de darle un sorbo a su tazón de leche.
"¿Dormilona? Son las diez de la mañana, no me vengas con esas."
- Buenos días, mamá. Bueno, buenos días a todos. - sonreí y fui a la cocina a por una manzana.
No me apetecía desayunar nada más.
- ¿Habéis llamado a algún mecánico ya? - dije sentándome de piernas cruzadas sobre la alfombra.
- ¿Tan rápido nos quieres echar? - dijo Taylor con un ligero tono sarcástico.
- No... pero es por vuestro bien.
- Lo llamaremos después de comer, cielo - respondió mi madre.
- Vale. Pero hoy... eh... he quedado.
- ¿Con Niall? - preguntó mi padre, burlón.
- Sí - dije segura de mi misma. Niall me iba a matar.
- ¿Aquí en casa o...?
- Papá, eso no te importa.
- Claro que me importa, eres mi hija.
- ¿Acaso es tan imprescindible saber en qué lugar exactamente hemos quedado?
- Sí.
- Papá, en serio, cállate.
Reí y eché las sobras de la manzana en la basura antes de ir a tomarme una ducha. Pero justo antes de entrar, oí el tono de llamada de mi móvil, que sonaba desde la habitación, y fui a cogerlo. Niall.
- Hola.
- Hola, Cath. Llamaba para preguntarte si podrías venir hoy.
- Sí, sí por favor. Necesito librarme de mi familia - oí una pequeña risa al otro lado.
- ¿Tan malos son?
- ¿La verdad? Sí. Además, ya te he hecho esperar mucho para perder contra mí.
- Voy a ganarte y lo sabes.
- Mentira.
- Ya lo verás.
- Te vas a enterar de lo que es bueno, Horan.
- Pasaré a recogerte sobre las cinco, ¿te parece buena hora?
- Hecho. Sé puntual.
- Lo seré. Dile a Cher que si quiere puede apuntarse también.
- Vale. Hasta luego.
- Adiós.
Colgué antes de tener la oportunidad de quedarme embobada con el móvil en la oreja.
Por fin pude meterme en la ducha y tuve la oportunidad de pensar tranquila sobre lo que me estaba pasando. ¿Enamorada? Era muy pronto. ¿Pillada? Era más que eso. Una sensación demasiado extraña.
Osea...HELLOUU?? Tia que te he dicho eh? Que dejes de escribir tan jodidamente bien coño ¬¬ Jajajajaaj
ResponderEliminarno en serio es fantástica me encantaaaaa y Nialler, Oh dios el pequeño duende es tan monooo, ¿me lo puedo comer? Porfaaaa jejeje
Pues nada eso que sigas escribiendo asi cielo y que te quiero muchooo preciosa!
*MIRY*