{NARRA CATHERINE}
- Cher, ¿cómo pretendes que desayune que si no hay leche?
Mi prima Cher me había dicho que mirase en la nevera para hacerme el desayuno mientras ella terminaba de secarse el pelo.
- ¿Cómo que no queda leche? - gritó desde el baño.
- Pues eso. Que no queda.
Me acerqué a la puerta y vi que ella se había asomado con el pelo aún goteando.
- ¿Te importa desayunar sin ella?
- Olvídalo, bajaré a comprar.
- ¡Gracias, Cath! - me sonrió y se volvió a meter rápidamente en el baño.
Había que admitir que era muy lista... Me dejaba a mí hacer todo.
Fui a su habitación y miré en su bolso. ¡Allí estaba! Cogería de su dinero. Tenía derecho, ya que ella había tenido el morro de mandarme bajar a mí.
El supermercado estaba tranquilo. No había demasiada gente. Sólo un par de mujeres mayores. Me quedé mirando los lácteos, buscando la leche que Cher siempre compraba, porque las demás "le sabían mal".
¡La encontré! Cogí dos cartones y los metí en la cesta. Justo cuando me volví para dirigirme a la caja, tropecé con alguien e hice que se le cayeran unas bolsas de cacahuetes y pipas.
- ¡Lo siento! - me agaché a recogerlos y se los devolví. Cuando le miré a los ojos, me parecieron realmente bonitos. Eran verdes, mis favoritos después de los azules. Un chico guapo, desde luego.
- Tranquila, no ha sido culpa tuya. Soy yo, que ando despistado.
- Qué va, si no miraba por dónde iba.
Él sonrió y yo hice lo mismo por cortesía.
- Me llamo Louis.
- Yo Catherine. Encantada.
Le extendí la mano y la agitó con suavidad.
- ¿Vives por aquí?
- Sí, justo en el edificio de en frente con mi prima Cher.
- ¿Cher? ¿Cher... Lloyd, puede ser?
- ¡Sí! ¿Sois amigos?
- ¡Sí! Desde hace unos cuantos años. Pero no la veo desde el mes pasado.
- Le puedo decir que te llame, si quieres. Te invitaría subir a casa, pero después la que se lleva las broncas por llevar a gente sin avisar soy yo.
Se rió y pasó una mano por su pelo.
- Sí... recuerdo cómo es Cher. Pero tranquila, si puedes dile que me llame y ya.
- Vale, lo recordaré - dije haciendo un gesto con la mano apuntando a mi cabeza.
- Gracias, Catherine. Qué coincidencia, oye.
- ¡Y tanto!
- ¿Hace mucho que vives con ella? Lo pregunto porque... nunca me habló de ti.
- Hace un par de meses, justo cuando cumplí los 18. Pero bueno, nunca les suele hablar de mí a sus amigos, es normal.
- Entiendo. Bueno, pues encantado de conocerte, Catherine. Ya nos veremos. Voy a seguir con mi compra.
- Igualmente, Louis. Hasta luego.
- Chao chao - dijo con una sonrisa.
¡Vaya! Claro, Cher nunca me habla de sus amigos, ni de sus ligues, ni de su vida en general. Y luego me dice que soy su prima favorita. Normal, soy la única que tiene.
- ¡Ya estoy aquí! ... Oh, has salido del baño.
Estaba viendo la televisión en el salón, escuchaba el sonido desde la entrada.
Fui a guardar la leche a la cocina y Cher se acercó para prepararse el desayuno.
- Por cierto - comencé mientras empezaba a preparar el tazón con cereales -, me he encontrado con un amigo tuyo. Louis, dijo que se llamaba.
- ¿De verdad? ¡Hace ya bastante que no lo veo!
- Le he dicho que te diría que lo llamaras.
- En cuanto termine el desayuno le llamo. Y qué, ¿te ha caído bien?
- Sí, es muy simpático. Y bastante guapo.
- Eh, quieta, que tiene novia.
No pude evitar soltar una carcajada.
- Sólo he dicho que es guapo, tampoco pretendía nada con él. Qué mal pensada eres.
- Sabiendo cómo eres tú...
- ¡Oye! - me giré con muy mala cara y ella rió.
- ¡Era broma!
- Ya...
Terminamos de desayunar mientras oímos la televisión de fondo. ¿Por qué no la apagó Cher? Es un absoluto misterio.
En cuanto terminamos me tumbé un rato en sofá haciendo "zapping" y Cher llamó a Louis sentada en el sillón individual. Más que escuchar la televisión, escuchaba su conversación.
- ¡Hola Louis! ... Me dijo mi prima que os habíais encontrado... Tampoco es tan agradable...
Le tiré un cojín y ella rió. Decidí bajarle el volumen a la televisión, pero después pensé que sería mejor apagarla.
- Nada nada... ¿Hoy? Por mí perfecto... ¡Vale! Me la llevaré... Genial... ¡Hasta la noche!
Colgó el teléfono y lo dejó en la mesa.
- Ya tenemos planes para hoy.
- ¿Ah sí? ¿Y cuáles son?
- Louis me dará un toque cuando esté abajo, a eso de las ocho, y bajaremos las dos para ir de fiesta. Se va a traer a unos amigos. Me ha dicho que son todos chicos menos las novias de tres de ellos y una amiga.
- ¿Pero cuántos van a ser? En total, digo.
- Creo que me ha dicho... nueve, contándole a él. Es decir, que seremos once.
- Oh, me gusta, cuantos más mejor. Aunque me sentiré un poco fuera de lugar.
- No seas tonta. Además, si son los que yo conozco, todos los que están sin novia son muy monos. Pero te lo advierto, Harry es mío. Me llevo genial con él, y es el más guapo de todos.
- Vale, vale. No saques las garras, fiera.
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