{NARRA CATHERINE}
- Así que somos vuestros invitados - dijo Niall mirándome con una sonrisa.
- Bueno, en realidad, sois los invitados de Cher.
- ¿Tú no nos invitas? - se llevó una mano al pecho, exagerando.
- A ti sí - me eché a reír y Harry gritó un "eh" desde la cocina.
- Así me gusta.
Aún quedaba mucho para almorzar, así que Niall encendió la televisión con el volumen muy bajo para que no me molestase. Por favor, ¿podría decirle alguien que dejase de ser tan atento? Me iba a enamorar. Gracias.
No echaban nada interesante, por lo que Harry se pasó haciendo zapping todo el rato, sentado con Cher en el otro sofá.
- Harry, ¿quieres dejar en una cadena y parar ya?
- ¿Esto también te pone nervioso? - él sacó la lengua y Niall soltó una carcajada.
- Mucho.
Mi cara debió de ser un poema, porque enseguida me lo explicó.
- Antes veníamos en el coche, con esa música moderna, todo muy techno, y Harry no paraba de mover la cabeza y dar golpes contra el volante...
- Golpecitos, Horan. Golpecitos.
- Lo que sea. Y le dije que me estaba poniendo nervioso tanto movimiento.
- Lo que te pone nervioso soy yo.
- Cómo me conoces, Harold.
Todos echamos a reír. Ojalá yo tuviera una amiga así, con la que tener tanta confianza. Anna era una buena amiga, pero dudo que llegara a ser como Harry y Niall son para el otro.
Llevábamos ya una hora y media mirando programas chorras. La verdad, nos reíamos bastante con ellos.
Cher miró su reloj y se levantó. La sopa ya estaría lista.
- ¡Chicos! Ya podéis venir a comer.
- Mmm ¡comida!
Niall se levantó y me dio la mano para ayudar a ponerme de pie. En realidad, podría haberlo hecho sola, pero no le iba a decir que no.
- Bonitos calcetines.
Ya me había olvidado de los calcetines rosas cursis que me había puesto. Miré hacia abajo y le sonreí.
- Gracias. Un regalo de cumpleaños.
- ¿Y de hace cuánto, si se puede saber?
- Fue el año pasado. Hace 11 meses.
- Entonces tu cumpleaños es dentro de nada.
- Efectivamente.
- Te regalaré una camiseta a juego con los calcetines.
Reí levemente y me senté en uno de los extremos de la mesa. Harry ya había ido antes y estaba ayudando a Cher a servir los platos.
- Será mejor que avise a los chicos de que no comemos en casa - dijo Niall.
- ¿Vivís todos juntos?
- Pregunté sorprendida.
- Sí, nos las arreglamos bastante bien.
{NARRA NIALL}
Me aparté del resto y me fui al pasillo para llamar a los demás. Cogió Louis.
- ¡Nialler! ¿Qué pasa que no venís?
- Las chicas nos han invitado a comer.
- Oh, interesante. ¿Y qué tal tu chica?
- No es mi chica - puse los ojos en blanco y suspiré. Idiota.
- ¿Qué tal Catherine?
- Ha cogido un resfriado.
- Dile de mi parte que se mejore.
- Vale. ¿Algo más?
- Dile a Harry que no se deje querer mucho por Cher, que el ricitos es mío.
- ¿Y tu querida Eleanor?
- También. Los dos son míos, podemos vivir felices los tres juntos.
- Yo se lo digo, no te preocupes.
- Genial. Comed bien.
- Eso está asegurado.
- Adiós.
- Hasta luego.
Colgué y metí el móvil de nuevo en el bolsillo. ¿Mi chica? Anda ya, pf... por favor... Me encantaría que lo fuese. Pero no llevábamos de amigos ni un día, y a mí me gustaba hacer las cosas despacio.
Cuando volví a la cocina me senté justo al lado de Harry para "advertirle" al oído sin que Cher pudiera oír.
- Ha dicho Louis que no te dejes querer mucho por Cher.
A Harry se le escapó una carcajada de las suyas, de esas de las que se da cuenta al segundo y se tapa la boca. Sí, de esas.
Yo sonreí y no dije nada más.
- ¿De qué te ríes tanto, Hazz? - preguntó Cher mientras servía la comida.
- No, no, de nada.
- A mí no me engañas, Styles - agachó la cabeza y la puso en el hombro de Harry.- Suéltalo - dijo con voz cantarina.
Harry se mordió el labio y volvió a reírse, esta vez no tan escandalosamente. No se resistía a una chica guapa, y Cher era bastante atractiva. Aunque no mi tipo.
- Que no.
- Harry...
- No.
- ¡Harold!
- ¡Qué no, pesada!
- Pues te quedas sin comida.
- ¿Por qué?
- Porque eres una mala persona.
- Es que no te lo puedo decir, en serio.
Yo sonreí e intenté contener la risa, cosa que fue bastante difícil. Apostaría lo que fuese a que en ese momento me estaba poniendo como un tomate.
- ¿Pero por qué no?
- Porque no. Al menos, no de momento.
- ¿Pero lo sabré?
- Exacto.
- Creo que puedo esperar.
- Así me gusta. ¿Me vas a dar mi comida?
- Supongo que sí.
- Gracias.
Cher sirvió la comida para todos. No tardamos mucho en terminar. A Cath se le veía con mejor cara; lo sé porque la estuve mirando durante toda la comida. Era tan bonita... pero tenía que ser paciente. Esperar a que se recuperase, y entonces quizás podría ocurrir algo. Aunque, pensándolo bien, ella no se iba a fijar en alguien como yo. No me consideraba para nada atractivo, y ella era preciosa; su pelo castaño caía por su espalda, liso y brillante; sus ojos verdes captarían la atención de cualquiera; sus labios... me moría por besarlos, y su cuerpo... era simplemente perfecto, todas esas curvas me llevaban a la perdición. Me estaba encaprichando. Era imposible enamorarse en un día. No, aún no era amor. Pero estaba seguro de que llegaría a serlo muy pronto.
En cuanto terminamos Catherine se tomó una pastilla y se acostó de nuevo en su sofá.
- Siento estar tan aburrida, chicos.
- ¡No! - dije, quizás demasiado alto.- No es tu culpa, estás enferma. ¿Vemos una película?
- Vale - dijo tímidamente, sonriendo.
- ¿Cuál te apetece ver? - preguntó Cher.
- Hm... ¿qué tal Los Juegos Del Hambre? - nos miró a Harry y a mí.- ¿Vosotros la habéis visto?
- Yo he leído los libros - dije asintiendo.
- A mí me los ha contado Niall - respondió Harry, soltando una pequeña carcajada.
- Entonces supongo que pondremos esa - concluyó Cher, cogiendo una pequeña caja con un disco de una estantería cerca de la televisión.
Nos pasamos las siguientes dos horas y media viendo la película. La verdad, habían estropeado un poco los libros, pero era genial. Las mejores escenas eran las más intensas, donde estaban entre la vida y la muerte. Siempre me había gustado el cine de acción, pero era un chico de lágrima fácil, por lo que tuve que esconder mis ojos llorosos durante toda la película.
Cuando terminó, Harry y yo decidimos que era hora de irse a casa, así que nos despedimos de las chicas, pero antes de irnos tenía que hacer una cosa.
- Oye, Cath - dije poniéndome de cuclillas a su lado.- ¿Te importa darme tu número?
- Claro que no, déjame tu móvil y yo te lo escribo.
Se lo di, y las yemas de mis dedos rozaron la palma de su mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Pero qué coño? ¡Niall, gilipollas! Tenía que controlarme.
Cuando terminó de escribir su número me devolvió el móvil con una sonrisa.
- ¿Nos vamos mañana?
- Eso está hecho, preciosa.
¡No! ¿Qué? ¡No! Me había salido sólo, eso me pasa por no pensar antes de hablar.
- Genial - dijo sonriendo, con sus mejillas un poco coloradas.
Una vez en el coche, Harry arrancó y comenzó a reírse sin motivo.
- ¿Qué te pasa a ti?
- No se te nota ni nada, tío.
- Ah, eso... ya. Si es que no sé disimular - dije agachando la cabeza.
- No hace falta que lo jures.
- Bueno, y tú, haciendo manitas con Cher durante la peli... te parecerá bonito.
- ¿Manitas? Perdona, yo la consolaba. La pobre lloraba como una magdalena.
- Sí, Harold, sí. Será eso.
- ¡Que sí, joder!
- Vale, yo te creo.
- Mentira no me crees.
- Ya, pero si te digo que te creo te callas.
Él hizo una mueca asintiendo y se encogió de hombros.
- Para qué negarlo.
Yo reí y le di más volumen a la radio. Estaba sonando "Torn", de Natalie Imbruglia. Adoraba esa canción desde hacía ya mucho tiempo, y siempre la cantaba. Esta vez no iba a ser menos. Harry se unió a mi en el estribillo, y justo cuando terminó la canción llegamos a casa.
- Ya estamos aquí - gritó Harry nada más entrar por la puerta.
- ¡Hombre! ¡Los desaparecidos! Que sepáis que os hemos reemplazado por cuatro invitadas maravillosas - dijo Zayn acercándose a nosotros.
- A nosotros nos queréis más - dije yo dándole un abrazo exageradamente fuerte.
- Si te quiero más a ti que a mi novia, tenemos un problema.
- Uy - me aparté, bromeando.- Sí que lo tenemos, sí.
Pasé al salón y vi a Danielle, Eleanor, Perrie y Demi en el mismo sofá, hablando con Liam y Louis.
- ¡Niall! Hola - Demi se levantó y vino a darme un abrazo.
Se podría decir que, después de mis cuatro chicos, ella era mi mejor amiga. Aunque, desde hacía un tiempo, la veía como algo más. Hasta que conocí a Catherine. Tenía mis sentimientos un tanto revueltos últimamente.
- Hola, Demi. ¿Qué tal de resaca? - solté una carcajada y ella me siguió, dándome un golpe en el hombro.
- Pues no ha sido para tanto.
- Si estabas como una cuba.
- Anda, no sería para tanto.
Alcé ambas cejas y miré hacia otro lado, haciendo una mueca. Ella sonrió y se volvió a sentar con las demás, que nos saludaron a Harry y a mí desde el sitio.
- Bueno - Louis se puso entre nosotros dos, con un brazo en los hombros de cada uno.- ¿Qué tal con vuestras queridas?
- Cállate - le espetó Harry.
- Eso es que mal.
No pude evitar una sonrisa burlona, hasta que Louis me miró a mi, esperando una respuesta.
- Yo también preferiría que te callases.
- Vamos, que ambas relaciones van a pique. Ya se siente el sonido de la cisterna desde aquí.
- ¡Louis!
- Vale, ricitos, no te alteres.
Lo que Louis no sabía era que yo ya tenía el número de teléfono de mi "querida".
Hola, ¿Dejas de escribir tan jodidamente bien? GRACIAS. Tía, me enamora tu novela..G E N I A L.<3
ResponderEliminarUmm... Hola!? A ver chica y ¿ahora como comento yo cosas perfectas?
ResponderEliminarPues eso que me encanta Laris, jope que escribes de p... madre y que eso que me ENCANTA! Es perfecta y Ah!! (Querido Nialler: Ni se te ocurra decir que no eres atractivo, osea ¿te as visto? Dios haces babear has a mi perra, eres la cosa mas adorable y S-E-X-Y que yo aya visto.)
Y bueno eso que SIGUIENTE!!!! ;D y que te Quierooo mucho preciosa!
*Miry*
Hola siento demasiados celos de Cher. No es normal. Niall y Lara uy no Cath jajajajaja ;) Me encanta en serio :) A ver qur pasa con Demi lalalala. Jajajaja
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