miércoles, 1 de agosto de 2012

Capítulo 10

{NARRA CATHERINE}

Las horas pasaban lentas. Los estornudos persistían y de vez en cuando aparecía el dolor de cabeza, pero se iba a los cinco minutos (aunque apareciera de nuevo después de media hora).
No quise cenar, ya que con el catarro prácticamente había desaparecido mi sentido del gusto o tenía el estómago algo revuelto.
- ¿Pero nada? ¿Ni un yogur, ni fruta, ni nada de nada?
- No, nada.
- Tienes que cenar algo, Cath.
- Que no, no me apetece. Tengo mal el estómago...
- Bueno, vale.
Cher se preocupaba demasiado por mí, y era ella la primera en comer lo menos posible.

Cuando ya estaba a punto de quedarme dormida, sonó el teléfono de casa. Cher fue corriendo a cogerlo a la pequeña mesa de cristal redonda colocada justo donde los dos sofás hacían esquina. Yo escuché con atención.
- ¿Sí? ... ¡Hola, mamá! - vaya, la tía Chloe.- Muy bien, sí ... Oh, por mí bien ... Seguro, mamá ... Vale. Hasta mañana.
- ¿Qué ocurre? - pregunté en cuanto colgó el teléfono.
- Nuestros papás vienen a hacernos una visita mañana.
- ¿Nuestros?
- Los míos y los tuyos.
- Ah, sí, genial.
- ¿Qué pasa? ¿Te molesta? ¿Les digo que no vengan? - preguntó señalando el teléfono.
- ¡No, no! Es que si estaba mejor pretendía jugar la partida de pin-pon pendiente con Niall.
- Oh... ya veo... - Cher sonrió, preparada para una de sus bromas.- Vas a "jugar" con Nialler, eh. Ya, ya. Jugar. Sí. "Jugar". Comprendo.
- ¡Cállate!
- Venga, Cathy, se te nota que estás coladita.
- No me llames Cathy.
- No lo has negado.
- ¡Ah, dios! - le lancé un cojín y me di la vuelta, dejando mi cara mirando hacia el respaldo del sofá para poder seguir durmiendo.
Cuando quería, Cher podía ser muy cansina.
Antes de quedarme dormida, pensé en todo lo que podía pasar mañana. Quedar con Niall, encontrarme mejor, jugar al pin-pon, ganar y tener un helado como premio, perder y tener un helado como consolación (sí, me gustan los helados), que mis padres odiasen a Niall por alguna razón... Cosa bastante improbable, ya que era un chico encantador. Pero mis padres podían ser muy raros, así que podía temerme lo peor para no llevarme una decepción después.

(...)

Los primeros rayos de sol traspasaron las cortinas y llegaron hasta mi cara. Maldita sea. Aún estando despierta, me quedé más tiempo en el sofá, no sabría decir bien cuánto.
Como siempre, sobre las diez y media de la mañana, Cher preparó el desayuno. Al levantarme para ir a la cocina y comerlo allí, me di cuenta de que ya no aparecían los dolores de cabeza, y ya tenía asentado el estómago. Aunque los estornudos seguían dándome la tabarra.
- ¿Estás mejor?
- Muchísimo mejor. Me vino bien el descanso.
- ¿Entonces quedarás con Niall?
- No lo sé, tendré que esperar a que me llame, yo no tengo su número.
- Tú eres tonta, ¿por qué no se lo pediste cuando le diste el tuyo?
- Pues porque estaba atontada, ¿vale? Sólo quería dormir.
Cher suspiró y rodó los ojos. Sirvió un tazón con leche y cereales para cada una y puso dos vasos y un cartón de zumo sobre la mesa. Un rico desayuno.

Al mediodía, justo después de comer, nada más sentarme en el sofá para ver uno de esos concursos de la hora de la siesta, sonó mi móvil.
- ¿Diga?
- ¡Cath!
- ¡Niall! Hola - una sonrisa se dibujó en mi rostro automáticamente.
- ¿Estás mejor?
- Sí, mucho mejor.
- ¿Preparada para nuestra partida pendiente?
- Es que...
- Pones excusas porque sabes que vas a perder.
- Mentira. Vienen mis padres y los de Cher a hacernos una visita, y no los veo desde hace ya tres meses.
- Oh... entonces supongo que te quedarás con ellos.
- Sí, eso tenía pensado.
- ¿Nos veremos mañana?
- Sí, mañana sí.
- ¿Prometido?
- Te lo prometo.
- Entonces vale. Bueno... hasta mañana, entonces.
- Hasta mañana.
Después de unos segundos de incómodo silencio, oí cómo colgaba. No podía ser mejor. Era justo mi tipo de chico. ¿Y si pensaba que me estaba haciendo la difícil? Era posible.
- Me da pena que no podáis quedar hoy - soltó Cher dejándose caer sobre el otro sofá.
- ¿Y a ti por qué?
- Porque no podré chincharte, ni a ti ni a él.
- A él no le ibas a chinchar de todos modos.
- ¿Que no? Catherine, le encantas, pero intenta esconderlo. Le conozco muy bien.
Me quedé callada. Simplemente no sabía qué decir, y no me lo creía. ¿A él, gustarle yo? ¿Una chica del montón, que aún no había dado su primer beso? No.
Sí, correcto, tenía 18 años y aún no había dado mi primer beso. Tuve algo raro con un chico, porque nos queríamos, tonteábamos y yo estaba muy ilusionada, pero se alejó antes de que pudiera pasar nada. Y se acabó mudando a Escocia. Fue horrible, porque realmente lo veía como mi pareja, como el hombre de mi vida, pero resultó no serlo. Y ahora veo a Niall, y me recuerda a él... y tengo miedo. Miedo de que pase lo mismo, de no ser lo bastante buena. Y sé que no lo soy.

De ahí a media hora, más o menos, sonó de nuevo mi móvil. Esta vez era mi madre.
- Hola, mamá.
- Hola, cielo. Quería avisarte de que ya estamos llegando y que llevamos a vuestra prima Taylor también.
¡Mierda! ¿Qué? ¡No! ¡Taylor no!
- Ah, vale.
- Estaremos ahí en unos quince minutos.
- Vale, mamá.
- Un beso.
- Hasta ahora.
¡Mierda, mierda y mierda!
- ¿Qué pasa?
- Que ya están llegando, pero hay un problema. Viene Taylor.
- ¿Taylor? No... ¡no me jodas!
Taylor era nuestra prima. Una chica morena, con los ojos oscuros y un cuerpazo increíble. A mí me caía muy bien, pero vivía a cuerpo de reina y siempre nos restregaba todo lo que tenía. Todos sus aparatos electrónicos, un trabajo genial, una casa enorme en la costa oeste de Inglaterra junto a la playa, un novio maravilloso... ¿Y Cher y yo qué teníamos? Un piso compartido, y no teníamos estudios universitarios ni trabajo. Ni novio. ¡Perfecto! Nos podría restregar por la cara una y otra vez su vida maravillosa y nosotras aquí dando pena.
- Hay que pensar algo - dije.
- ¿Algo de qué?
- No sé, algo para no parecer tan patéticas. ¡No tenemos ni trabajo!
- ¿Y qué quieres hacer? Total, siempre ha sido así. Taylor triunfa, nosotras estamos hundidas entre la mugre. Un día más que soportarla no nos hará daño.
- Cher, estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para dejarla en ridículo. Demostrarle que tengo una vida mejor que la suya.
- No la tienes.
- ¡De eso se trata! Que ella piense que sí, imbécil.
- Discúlpeme, su alteza.
- Disculpas aceptadas.
Cher me lanzó al cojín más grande que encontró y yo me reí, dejándolo a un lado.


Timbraron. Debían de ser ellos. Me puse de pie y fui a peinarme un poco. Me deshice los nudos e intenté estar lo más espléndida posible para impresionar a nuestra querida prima. Iba a ser imposible. Ella tenía mil curvas más que yo y más bonitas. Pero bueno, había que intentarlo. Cher también se había arreglado bastante. Oí unos gritos de alegría de Cher. ¿Gritos? ¿Alegría? ¿Qué?
Fui a la entrada y me llevé una grata sorpresa. No eran nuestros padres, tampoco Taylor.
- ¡Cath! - me sonrió y se quedó mirándome unos segundos. Parecía embobado.
- Oh dios, ¡Niall! ¿Qué hacéis aquí todos?
También habían venido Harry, Zayn, Liam y Louis.
- Una sorpresa a la enfermita - se acercó a mi y me dio un abrazo.
- Pero ya te dije que van a venir nuestros padres.
- Somos amigos, ¿qué pasa? ¿No les gustan los amigos?
- Sí... - fruncí el ceño, sonriendo, y reí ligeramente.- Es que... no sé. No me lo esperaba.
- De eso se trataba. Por cierto, estás... - me miró de arriba a abajo y abrió los ojos como platos.- Muy guapa.
Me sonrojé como nunca antes. ¿Guapa? ¿Yo? Sí, claro, y los gatos vuelan. Muy buena, Niall.
- Gracias. Tú también estás muy guapo.
¿Guapo? ¡¿Guapo?! ¿En serio, Catherine? Era el chico más perfecto del universo, y yo estaba muy pillada, y era tonta.
- Si tú lo dices, habrá que creerte.
Idiota.
Fui a saludar a los demás con dos besos a cada uno, y justo cuando todos pasamos al salón, timbraron de nuevo.
- Vale, ahora sí. Cher, recuerda, buena impresión.
- Son vuestros padres, ¿por qué les queréis causar buena impresión? - preguntó Harry.
- En cuanto suban lo sabrás.
Fui a abrir y una vez arriba, pude verla. Estaba mucho más guapa que hacía medio año. Es impresionante cómo puede cambiar la gente en seis meses. Estaba más alta, más delgada, más guapa. ¿Pero qué hacía esta mujer para ser así? Yo también quería.
- ¡Catherine! - se adelantó y me dio dos besos.
- Hola, Taylor - dije con una sonrisa, disimulando la falsedad.
Mis padres se adelantaron también y les di un abrazo a cada uno, como hizo Cher con los suyos.
- ¿Qué tal compartiendo apartamento con tu prima, cielo? - preguntó mi madre.
- De momento muy bien. Ya sabes que nos llevamos genial.
- Lo sé, de pequeñas erais inseparables.
Sonreí.
- Bueno, tenemos a unos amigos aquí... no os importa, ¿verdad? - dijo Cher.
- ¡Claro que no! Así conocemos vuestras compañías - respondió mi padre, revolviéndome el pelo.
La cara de Taylor se iluminó completamente. ¿No era que tenía novio? Ahora se aguanta.
- Estaré encantadísima de conocerlos - dijo con una gran sonrisa.
Cher y yo pasamos las primeras al salón y los chicos inmediatamente se levantaron de los sofás.
- Chicos, esta es nuestra prima Taylor.
- Hola - dijo ella, aún sin dejar de sonreír.
Ellos la saludaron con la mano.
- Estos son Liam, Louis, Zayn, Harry y... Niall - los fui señalando.
Hice énfasis en el nombre de Niall por alguna razón, inconscientemente. Pero en fin, no quise pensar el por qué.
- Y chicos, estos son mis padres - dijo Cher, poniéndose entre ellos.
- Y estos los míos.
- Es un placer - dijo Liam. Qué educado era, por favor. Me encantaba. Terminaría siendo uno de mis mejores amigos, seguro.
- Igualmente - dijeron los cuatro a la vez.
Vi a Taylor con los ojos puestos en Niall. No no, eso sí que no, Taylor. Ese terreno no.
Ella se acercó a él y se sentó a su lado en el sofá. La miré con odio y desprecio. ¡Que tenía novio! Y pensar que a mí me caía bien...
Ya sabía por donde atacar a Taylor.
- Niall, cariño. ¿Puedes venir un segundo?
Louis casi se mea allí de la risa que le dio, aunque la supo disimular.
- ¿Cariño? - me susurró mi madre al oído.
- Luego os lo explico, mamá. No seas pesada.
- Vale, vale.
Niall, un poco confundido, me acompañó hasta mi habitación.
- ¿A qué ha venido eso? - dijo riendo.
- Tenía que hacerlo. Mira, te explico. Taylor, desde pequeñitas, nos ha restregado su éxito en la vida. Antes, siempre le compraban lo que quería. Ahora, tiene un buen trabajo y un físico increíble. La he visto muy cerca de ti, así que pensé que... sería una buena idea poder restregarle que yo soy tu novia. - me miró raro, con el ceño fruncido.- De mentira, claro.
- O sea, que quieres que finja que soy tu novio.
- Exacto.
Se quedó pensando unos segundos, y una curva se dibujó en sus labios.
- Puedes contar conmigo.
- ¡Ay, gracias! ¡Te quiero! - le abracé con fuerza, y en cuanto me di cuenta, me separé y tosí como si nada.
¿Te quiero? ¡Cómo se me ocurre decirle que le quiero! A saber qué va a pensar de mí ahora.
- ¿Vamos? - preguntó.
- Sí.
Sonreí y salí cogida de su mano. A eso sí que se le podía llamar presumir.

4 comentarios:

  1. OMG me encantó el cap gfdddrionvdedf por que escribes tan jodidamente bien??? Hgfcbjjkurscji siguela pronto!<3 @MyCheshireWish

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  2. Hola, ¿puedes dejar de ser tan perfecta? GRACIAAAAAAS. oeuiohbrhb me encanta, ya sabes:3

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  3. ASDFLHWERI, ME ENCANTOOOOÓ. En serio, casi muero porque no había partida y de repente aparecen los cinco *-*
    Me encantó, en serio. Espero el próximo pronto ^^ xx

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  4. En 2 palabras: ALU-CINANTE! Buaa me encantaaa de verdad, siempre dije que amaba tu manera de escribir y siempre lo dire, y que jopeee adoro a Nialler tan monooooo :) Y anda que Cath vaya lanzada jajaja me guuussta!!!
    Pues eso cielo que eres genial y que siguiente pronto! ;)
    Lovee uu *MIRY*

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