{NARRA NIALL}
El hecho de quedar con Catherine me hacía pensar. Pensar en todo lo que podía estar sintiendo por ella. La conocía desde hacía muy poquito tiempo, pero ya se había hecho un hueco en mi corazón. Era una chica realmente adorable. El día anterior, cuando me dio ese beso en la mejilla, sentí que algo se revolvía en mi interior. ¿El por qué? Un misterio. Es cierto que me parece preciosa, pero es muy pronto para estar enamorado. Aunque si seguía por ese camino, pronto lo estaría.
- ¿Qué Romeo? - bromeó Zayn, poniéndome una mano en la espalda.- ¿Va a venir tu Julieta?
En una situación normal se me habría escapado un empujón, una hostia, o algo así. Pero en vez de eso, sonreí y le ignoré. Me dirigí a la ducha para refrescarme un poco y, mientras que caminaba por el pasillo, oía las palabras de los chicos.
- ¿No lo veis raro? - preguntó Liam.
- Eso se llama estar enamorado - dijo Louis, con voz burlona.
- Niall no es de los que se enamoran tan fácilmente, quizás es que le gusta en serio, pero no tanto como para amarla, ¿no?
Por primera vez, el tío de los rizos razonaba bien. Tenía toda la razón.
Después de la ducha, decidí dejarme el pelo mojado para secarse al aire. Fui a mi habitación y me recosté en la cama, con las manos detrás de la cabeza, después de poner She Will Be Loved de Maroon 5 a reproducir en mi teléfono móvil. Esa canción realmente me hacía pensar. Pensar en todo lo que me estaba pasando.
I wanna make you feel beautiful...
Con ella lo haría todos los días. Le haría ver que es preciosa. Que no deje engañarse por nadie. "Niall, ¿qué coño te está pasando?" Aún encima, tenía que hacerme pasar por su novio. No podía evitar pensar que ojalá lo fuese de verdad.
A veces, estos pensamientos se interrumpían con alguna que otra imagen de Demi. Pero ella no era como Catherine, ya me había dado cuenta. Ella nunca me haría sentir lo mismo. Cath, de alguna manera, era especial. Me ponía nervioso cuando estaba a su lado. El día anterior, cuando cogí su mano para fingir delante de sus padres, parecía seguro de mí mismo, pero en realidad mis músculos no dejaban de temblar.
Había tenido novias, las había querido mucho, pero tarde o temprano la relación dejaba de tener sentido y terminábamos cortando de mutuo acuerdo. Pero tenía la sensación de que con Catherine, si algún día llegaba a haber algo realmente, iba a ser diferente. No sabía por qué.
Harry entró para cortar mis pensamientos y decirme que la comida ya estaba lista.
- Ahora voy - dije sin dejar de mirar al techo.
- ¿Te pasa algo? - parecía preocupado por mí, así que le miré.
- Nada importante.
- Sabes que puedes contármelo.
Suspiré.
- He estado pensando en Catherine.
Harry sonrió y se acercó hasta sentarse sobre la cama.
- Te ha alcanzado el bebé con alas, ¿eh?
- Es que siento que con ella podría tener algo especial, pero no sé exactamente qué me pasa.
- Te gusta mucho.
- Muchísimo.
- ¿Estás enamorado?
- No lo sé.
- ¿Y si se lo dices?
- ¿El qué?
- Que te gusta.
- ¿Estás loco? Me tomaría por un imbécil. Si nos conocemos de hace menos de una semana.
- Pero que alguien te guste quiere decir que te atrae físicamente y que te gusta su forma de ser. Y eso puedes descubrirlo con pasar un sólo día con esa persona. Creeme. No te tomará por loco.
- Aún así... - me quedé callado unos escasos segundos.- No te rías de mí, pero... me da vergüenza.
- ¡Vamos, Niall! ¿Cómo te va a dar vergüenza? No tienes nada que perder. Si te corresponde, un camino de rosas. Si dice que tú a ella no, ¿dónde pone que no podáis ser amigos?
- Pero no sería lo mismo.
- Puede que tengas razón, pero si no lo intentas nunca lo sabrás.
- Sí, eso es cierto...
- Mira, no te digo que se lo tengas que decir ya, pero piénsatelo. Va a ser lo mejor.
- Vale. Gracias, Harry.
- Para lo que quieras, hermano. Y ahora - se levantó con energía de la cama - ¡a comer! Que sé que no te resistes.
Sonreí y me levanté poco a poco, revolviéndome ligeramente el pelo. Le faltaba poco para secarse.
Cuando llegamos al comedor, Liam y Louis estaban poniendo los platos.
- ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué habéis tardado tanto? Harry, que tú eres mío, ¿eh? - dijo Louis.
- Que sí, que sí, yo soy todo tuyo. No te preocupes. He estado aconsejando al pequeñín.
- ¿Pequeñín? - pregunté, levantando una ceja.- Te recuerdo que tengo un año más que tú, ricitos de oro.
- Mentalmente no.
- Mentalmente ninguno de nosotros pasa de los dos años, excepto Liam. Que consiguió llegar a los cinco.
Esto hizo reír a todos menos al propio Liam, que se quedó con cara de tonto.
Después de comer nos pusimos a ver la tele. Cuando uno quería dejar puesto un canal, el otro quería ver el siguiente, y otro robaba el mando para poner en el que él quería, y así una y otra y otra vez. Era un poco cansino. Yo simplemente observaba el panorama esperando que fuese la hora de ir a recoger a Cher y Catherine para la partida.
Cuando miré el reloj, ya pasaban de las cinco. ¡Mierda! Me levanté rápidamente del sofá sin dar explicaciones y cogí las llaves del coche de Harry.
- Harry, te cojo el coche. Chicos, preparad la mesa de pin-pon. ¡Hasta ahora! - dije a una velocidad que desconocía que podía alcanzar.
Bajé las escaleras rápidamente, ya que sabía que si me daba prisa llegaría antes que en el ascensor. Una vez dentro del coche, arranqué y me dirigí a casa de las chicas.
{NARRA CATHERINE}
Después de comer, comencé a prepararme, igual que Cher.
Las dos miramos en el armario.
- Es difícil esto de elegir la ropa - dije con las manos en la cintura, mirando todo el vestuario.
- Nerviosa, ¿no?
- Un poco.
Fue difícil decidirnos, pero al final, esta fue la opción que más nos gustó:
Yo llevé una camiseta de Batman y unos pantalones cortos amarillos, con unas Vans negras. Cher se decidió por una camiseta blanca con "I love cats" escrito, unos vaqueros largos rotos y unas sandalias blancas.
El pelo nos lo dejamos suelto. El mío caía como una cascada, recto, sin imperfección alguna. Era lo único que realmente me gustaba de mí. El de Cher era ondulado e irregular, realmente precioso. Le quedaba genial cuando no se lo recogía. Bah, ella estaba guapa de todas las maneras. Como si iba en un chándal cinco tallas más grande que la suya.
- ¿Adónde vais tan guapas? - preguntó mi tía.
- Hemos quedado.
- ¿Los novios? - dijo mi madre.
- ¡Mamá! Con nuestros amigos, los de ayer.
- Y tu novio.
- Sí, mamá. Y mi novio.
Me cansaba. No tendría que haber dicho nada. Pero sonaba bien eso de llamarle "mi novio" a Niall.
- ¿Por qué no os lleváis a vuestra prima? - preguntó mi tío.
"¡No! Taylor no, ¡cualquiera menos ella!"
- Es que... - miré a Cher con pánico - vamos a su casa. Igual les parece mal.
- ¿Qué les va a parecer mal? Si Taylor es muy maja.
Ella sonrió con esa sonrisa odiosa que tenía.
- No sé, mamá...
- Venga, no seáis malas. Así la pobre hace amigos aquí.
"Pero si esa no tiene amigos en ningún sitio."
Suspiré.
Las cinco. Niall aún no había llegado. "Vale, Cath, no te pongas nerviosa. Se estará arreglando, o se habrá quedado dormido viendo la televisión, o... ¡pero qué digo! Bueno, relax."
Esperamos, y esperamos, y cuando ya pasaban diez minutos de las cinco, oímos el timbre.
Me levanté del sofá como una loca y fui a responder.
- ¡Hola!
- ¡Hola! ¿Estáis listas?
- Sí, sí. Ahora bajamos.
- Vale.
Dejé el telefonillo y fui a por Cher, y cuando estábamos a punto de bajar por las escaleras, la voz de mi madre nos paró.
- Chicas, venga, llevaros a Taylor.
- Pero mamá...
- No hay peros que valgan. Bajo yo y le pregunto a tu novio si le importa que vaya.
- "Mi novio" tiene nombre, mamá.
- A Niall.
- Así.
Me resigné y dejé que mi madre y Taylor bajasen con nosotras. Una vez abajo, antes de abrir la puerta de cristal, observé que a Niall le cambiaba la cara al ver que no estábamos solas.
Mi madre abrió la puerta primero y Niall saludó cogiéndome de la mano.
- Hola, chicas - sólo iba por mi y por Cher, estaba claro. ¿No?
- Niall, cielo - mi madre siempre tan cariñosa - ¿te importa que Taylor vaya con vosotros?
- Eh... no, no... para nada.
Sí que le importaba. Noté cómo apretaba mi mano, quizás estaba nervioso.
- ¿Qué te dije, Cath? No iba a pasar nada.
- Vale, vale. Tú siempre tienes la razón. Hala, vámonos.
- Adiós, chicos. Pasadlo bien.
Le sonreímos y Niall nos guió hasta el coche. Ir de su mano era una sensación reconfortante, cálida, perfecta. Abrió la puerta del copiloto y dejó que yo me sentara en el cuidado asiento de cuero. Taylor y Cher fueron detrás. Pobre Cher... Yo no odiaba a Taylor, pero no me agradaba mucho pasar tiempo con ella por su forma de ser.
- ¿Preparado para que te de una paliza?
- No te lo crees ni tú.
- ¿Que no? Ya verás, no vas a ganar ni un mísero punto.
- Eso ya lo veremos, tiempo al tiempo.
Me encantaba picarlo. Era como un niño pequeño.
- Cuando terminéis vosotros, me pido retar a Harry - soltó Cher.
Niall y yo reímos al unísono.
Cher no era muy buena al pin-pon. Yo había jugado alguna vez con ella en la sala de juegos cerca de nuestra casa y le había ganado siempre.
Cuando llegamos, Niall echó una fugaz mirada a Taylor y me cogió de la cintura para pegarme a él. Ojalá no estuviéramos sólo fingiendo.
iscuo`fiuelrkcpeirjfouidfcuorfh la jodida perfección*_____* QUIERO MAS, ME MUERO DCDFKVOERJFJRFIOEDGR*_* <3
ResponderEliminarOh dios perfectisimo como todos los que escribes, cada dia ye superas mas, en serio amo como escribes!
ResponderEliminarNialler, que decirte tan mono como siempre y ojala y la Taylor no se meta porque ruedan cabezas! Jum! JAJAJAJA
Pues nada cielo que eres genial y SIGUIENTEEEE!!!
Te Quiero *MIRY*